Cómo educar a tus hijos para que no se conviertan en adultos egoístas

Si algo abunda en el mundo, esos son las personas egoístas que sólo piensan en sí mismas. Y este egoísmo siempre comienza a manifestarse en la infancia, cuando se creían con el máximo derecho a todo y todo se les permitía.






 Así que si eres madre o padre y crees que podrías estar criando a tus niños de modo que se convertirán en adultos egoístas en el futuro, antes debes saber que todos los padres del mundo algunas veces se sienten así, pero esto tiene solución si corriges algunas cosas.

  Todo niño siempre desea que las cosas sean a su manera, y esto es perfectamente normal en su desarrollo. Pero son los padres los que tienen que saber frenar estos comportamientos y que no se vuelvan algo constante. 



 Por lo general los niños suelen anteponer sus necesidades y sus preocupaciones a las de los demás ni se detienen a poner en consideración los sentimientos de los demás, por eso resulta tan necesario trabajar su empatía desde muy pequeños.

 Y no es que los niños lleguen al mundo como personas egoístas, numerosas investigaciones demostraron que todos los niños ya tienen al nacer un don para cuidarse y preocuparse de los demás. 



  Los padres simplemente deben apoyar esos sentimientos y cultivar esas virtudes de modo que crezcan como parte de la personalidad del niño. Tienen tanto el poder como la obligación de terminar con las desagradables actitudes egoístas y hacer que sus hijos se conviertan en adultos empáticos y generosos.

Mantente firme


  Un primer paso muy importante para terminar con sus actitudes egoístas es ponerse firmes y dejarles muy claro que esas conductas no se pueden tolerar. Y se puede hacer, aunque no siempre sea sencillo.



 Pues si acostumbras a tu hijo a que atiendes a todos y cada uno de sus caprichos, será muy complicado remediar esta costumbre. Pero si eres firme y consistente, pronto tendrás buenos resultados. 

 Asimismo es necesario mostrar qué tipo de actitudes se toleran y esperan, como ser considerado con los demás, y cuáles no, de modo que se desaprueben claramente y en voz alta las acciones egoístas de tus hijos al momento que pasen.

 


Educar a tus hijos para que no se transformen en adultos egoístas


Ser un buen ejemplo de empatía


  Solo se puede aumentar la empatía si se disminuye el egoísmo. Algunos niños son más empáticos y pueden entender mejor y más pronto lo que sienten y piensan otras personas porque pueden ponerse en su lugar. 


 Si un niño tiene empatía, será desinteresado y solidario, por esa razón es tan importante cultivar su empatía para que logre ver más allá de sí mismo y que pueda tener en cuenta las opiniones de los otros. Así que busca a diario las oportunidades para ayudar a tu hijo a ser empático y que ejercite esta consideración los sentimientos de otras personas.

Poner límites claros


  Una de las principales razones por las que los niños acaban siendo egoístas es que se acostumbraron a siempre salirse con la suya. Por esto es tan fundamental fijar límites claros y mostrarse firme ante ellos.



  Cuando tu hijo tenga un berrinche o llora, no cedas a sus demandas y las acusaciones del tipo «eres el peor padre / madre del mundo». Aunque las primeras veces sea difícil, pronto entenderá que las normas y los límites tienen su razón de ser y deben respetarse, y no siempre pueden salirse con la suya y que algunas reglas no se pueden romper.


  Aun si en ocasiones quisieras ser más flexible y puedas hacerlo, considera para que esa flexibilidad en determinado momento no acabe por fomentar el egoísmo en el futuro. 

  Por ejemplo, no será lo mismo ser flexible cuando tu hijo terminó de cenar y quiera ir a su cuarto a jugar (está bien ser flexible aquí) que si están en una juguetería y le compras un juguete con el que se encaprichó, solo para que deje de llorar (en este caso fomentarás su egoísmo).


Los niños necesitan tener expectativas firmes y claras de su comportamiento, de modo que no crezcan siendo egoístas. Y esto no debe limitarse a sus padres, sino que se le debe aconsejar a quienes también estén en distintos momentos a su cuidado, abuelos, tíos, hermanos, que respeten estos límites, que fomentarán su empatía y solidaridad.  

Fuente: Etapa infantil

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