La cigarra y la hormiga: Una maravillosa fábula para enseñar a los niños el valor del esfuerzo

La famosa fábula de “La cigarra y la hormiga” es una hermosa historia que tiene una profunda enseñanza y vale la pena compartir con los más pequeños de la familia.





  Originalmente se cree que su autor fue Esopo, pero siglos después fue recreada por La Fontaine y  Samaniego. 



  Esta entrañable fábula narra la historia de una cigarra haragana que dedica todo el verano a cantar sin hacer nada productivo mientras que la hormiga trabaja incansablemente para guardar provisiones para el invierno.     

  Este cuento que nos deja un aprendizaje sobre lo importante que es ser precavido y en especial cuánto valor tiene el esfuerzo por prosperar, temas que sin dudas vienen muy bien para reflexionar junto a los niños sobre el tema.   

La fábula de “La cigarra y la hormiga”


  Esta historia ocurrió durante un muy caluroso verano, el más caluroso que recordaran todos en la región, y justamente por eso, la cigarra decidió destinar las horas del día a cantar alegremente bajo la fresca sombra de un árbol.



 Ella no tenía ninguna gana de trabajar, solo quería disfrutar de sol y solo dedicarse a cantar y nada más. Y así pasaba todos sus días, descansando y cantando.      

  Un día de esos días pasó junto a ella una hormiga cargando a cuestas un enorme grano de trigo. El grano era tan grande que a duras penas podía sostenerlo sobre sus hombros. Cuando la vio, la cigarra se burló de ella diciéndole:



 – ¿Adónde crees que vas con todo ese peso? ¡Mira el hermoso y caluroso día que hace! Si estarías mucho mejor aquí conmigo, descansando y cantando a la sombra. ¿Es que no quieres divertirte un poco? se burló la cigarra.

  La hormiga se detuvo al escucharla y miró un momento, pero no hizo caso de sus mofas y siguió su camino, cansada y en silencioso esfuerzo. 



  Y así fue todo el verano, mientras la hormiga trabajaba sin descanso y almacenaba sus provisiones para pasar el invierno. Y cada vez que la cigarra veía, ésta se reía de ella dedicándole una canción burlona:   

– ¡Cuánta risa me dan las hormigas que van a trabajar! ¡Cuánta risa me dan las hormigas que no pueden descansar y jugar!

  Así pasó día tras día del verano y poco a poco las temperaturas empezaron a bajar. Y cuando hizo más frío, solo entonces la hormiga dejó de trabajar por fin y se metió en su hormiguero. 



  Allí podría estar calentita y tendría comida más que suficiente para pasar todo el invierno. Y a partir de ese día dedicó su tiempo a jugar y cantar.

   Sin embargo, cuando el invierno llegó, sorprendió a la cigarra cantando debajo del mismo árbol, sin una casa calentita y peor aún,  sin comida.

  No había guardado nada para comer y estaba pasando mucho frío. Entonces recordó a la hormiga cuando se acordó de la hormiga y fue a llamar a su puerta para pedirle auxilio.



– Querida amiga hormiga, sé que tienes provisiones más que de sobra. ¿Podrías darme algo para comer y te lo devolveré en cuando pueda?



  La hormiga entreabrió la puerta y le contestó enfadada:

– ¿Por qué tendría que darte de la comida que tanto trabajo me costó reunir? ¿Qué hiciste más que holgazanear durante todo el verano y burlarte de mis esfuerzos?



– Eso tú ya lo sabes – contestó avergonzada la cigarra –. Le cantaba a todo el que pasaba.


  – Pues ahora es mi turno de cantarte para refrescar tu memoria: ¡Cuánta risa me dan las hormigas que van a trabajar! ¡Cuánta risa me dan las hormigas que no pueden descansar y jugar!


 Y dicho esto, cerró la puerta en la cara a la cigarra. Desde entonces, la cigarra aprendió la lección de nunca reírse del trabajo de los demás y que tiene que esforzarse por conseguir lo que necesita.

  Moraleja: Para poder disfrutar, antes hay que trabajar.

  Y aquí te dejamos 5 preguntas para invitar a los niños a reflexionar sobre la fábula

  ¿Qué hizo la hormiga para poder disfrutar del invierno tranquilamente?



  ¿Qué tendría que haber hecho la cigarra durante el verano para no pasar penurias durante el invierno?

  Si tu fueras la cigarra, ¿qué harías si ves a la hormiga trabajando?

  Si tu fueras la hormiga, ¿le darías dado cobijo a la cigarra ene el invierno aunque se burló de ti y no hizo nada para merecerlo?

  ¿Qué lección nos enseña esta fábula?


Esta hermosa fábula nos da excelentes lecciones sobre el valor del mérito, que no es otra cosa que esforzarse por alcanzar una meta, y que hoy en día parece tan pasado de moda. 

Fuente: Etapa infantil

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