Corregir a tus hijos es un gran acto de amor por ellos

   Corregir oportunamente es no arrepentirte después, esta es una premisa muy acertada que todos los padres deben tener presente cuando educan a sus hijos...



 

   Existen muchas maneras de corregir a los niños, y la más provechosa y sana para lograr una buena crianza es siempre hacerlo con respeto y siempre con amor.     



  Y es que cuando se corrige a los niños se hace por amor, y siempre debería hacerse desde el corazón y nunca por el ego ni con resentimiento.

  Tiempo atrás, los padres de entonces que hoy son abuelos, solían decir a sus hijos: “prefiero que tú llores hoy, y no tener que llorar yo mañana”. Y si hoy eres padre, de seguro entenderás mucho mejor esta premisa.



  Pues cuando se corrige a los hijos, sin importar la edad que tengan, lo mas seguro es que terminen llorando, sea que se les corrige un actitud, por evitar que hagan algo, o para que sigan las reglas tan necesarias para su bienestar y desarrollo.

  Y aunque corregir a tus hijos pueda no ser nada sencillo y a veces hasta resulte muy poco grato porque esto genere un conflicto emocional en el hogar, la realidad es que si de veras te preocupas por su buena educación, es inevitable que los corrijas cada vez que sea necesario.      



  Solo así los niños pueden aprender a respetar a los demás y a convivir con educación, pero deben entender que se los corrige por su bien y no por un simple capricho.

Si  amas y respetas a tus hijos, tendrás que corregirlos


  Mientras que los padres permisivos creen que permitirles a sus hijos hacer cuanto se les antoje sin ponerles normas ni límites hará que se sientan más amados, la realidad demuestra que muy por el contrario, esto les hará un profundo mal.



   Esos padres que no saben cómo marcar límites a sus hijos solo estarán educando a niños inestables que no saben manejar sus emociones, por lo que serán inseguros y posiblemente se conviertan en niños tiranos.

  En cambio, aquellos padres que sí marcan límites y comprenden los fundamental que resulta corregir a sus pequeños a tiempo, les están ayudando a un sano desarrollo de su autoestima y para poder convivir en sociedad. 

  Sin embargo, muchas veces se verán en el dilema de  corregir una conducta o dejarla pasar. Y deberán meditar si esa actitud puntual es tan importante como para corregirla o no.


   Es normal que los niños reaccionen con llanto, un enfado o incluso rabietas cuando sus padres les corrigen o marcan un límite. Ellos aun no tienen un buen manejo de su gestión emocional y por eso necesitan de tu orientación y guía.

 

  Es por esta razón que siempre es tan importante que se los corrija con calma y tranquilidad, que les demuestres respeto y amor, aunque tienes que acompañar esa paciencia con firmeza para que los límites queden claros.      



  Y si tu hijo llora porque o corregiste, naturalmente sentirás una punzada de dolor, y quizás eso haga que recules y permitas esas actitudes solo por no verlo llorar o molesto. 

  Nadie dice que poner límites sea sencillo, pero recuerda que eso no está cortando su libertad, todo lo contrario, está ayudando a que tome responsabilidad por la misma.

 

 Por eso, pese a lo desagradable que te pueda resultar, tienes que mantenerte firme con los límites marcados, dale opciones de modo que pueda escoger su mejor camino con criterio propio, pero que entienda que cada acción tendrá consecuencias.


Usa el “no” siempre que sea necesario


  El "no" es mucho más necesario de lo que podamos imaginarnos a la hora de educar a los hijos y poder corregirles a tiempo. Son necesarias esas negativas para que los niños tengan criterio de qué pueden o no hacer dentro de su educación.    



  Y no siempre será algo negativo que se sienta frustrados cuando enfrentan esos límites, de hecho, eso les ayudará a entender que no siempre se puede tener todo lo que uno quiere en el momento que lo quiere. 


  Si ya tienen edad suficiente para entender por qué se les da esa negativa, entonces hará falta también explicarles el por qué de la negativa y las consecuencias que podrían tener sus acciones.


Sin embargo esa negativa no debe parecer un castigo ni darse con enfado, siempre debes marcarla con amor y respeto, y que tus hijos también lo perciban. Es algo primordial que entiendan por qué se les corrige, aunque eso no les agrade.     

 Y como padres, siempre tenemos que tener presente que corregirlos no es restarles libertades, sino todo lo contrario, porque en sociedad, solo podemos disfrutar de las libertades cuando respetamos los limites que pueden afectar a los demás.   



  Les debemos explicar que, si no sintiéramos un amor tan grande por ellos, no los corregiríamos, y que lo hacemos solo porque queremos lo mejor para ellos.   

 Ellos necesitan aprender las lecciones de la vida y nuestra tarea como padres es guiarlos y orientarlos para que lleguen a ser personas independientes, responsables de si mismos y con los demás. 


  Así que si en verdad quieres a tus hijos, es fundamental corregirles cada vez que sea oportuno, pero siempre con respeto y amor para cuidar su vínculo emocional contigo.

Fuente: Etapa infantil

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