Niños mimados: cómo son sus características y saber poner límites

Los niños mimados son aquellos que no saben valorar todo lo que tienen, porque siempre les han dado todo lo que desean, aunque no hayan hecho nada para merecerlo. De esta forma puedes ponerles límites.



 
 

  Si hablamos de niños mimados, hay dos cuestiones importantes a tener en cuenta para entender el origen de sus actitudes. Una es su temperamento y la otra es la educación que han recibido.



 

  Puesto que si en su educación no se les ha puesto límites claros y coherentes, es muy probable que los niños desarrollen estas conductas.    

    El secreto está en marcar los límites y reforzar las conductas correctas y evitar rabietas para conseguir siempre lo que quieren.        

Niños mimados: Las 4 características principales


1. Siempre quieren salirse con la suya


  Una de las peculiaridades de los niños mimados es que hacen todo lo que sea necesario para obtener lo que quieren.

  No hay nada por prohibido o dañino que sea, que no hagan o consideren hacer para salirse con la suya. Y esto es porque no tienen tolerancia a la frustración y los límites. Siempre buscan que todo se haga a su modo, a sus tiempos y como ellos quieren. 

 

  Y estas actitudes son resultado de un razonamiento que hacen: "si no obtengo lo que quiero, entonces dejo de portarme bien”.

2. No tienen tolerancia a la frustración


  Estos niños mimados no pueden hacer frente a la frustración. Están acostumbrados a que todo se acomode a sus caprichos sin importar lo que demande a los demás en esfuerzo o tiempo.   



  Esa es la razón por la que no pueden desarrollar maneras para manejar su frustración, y esto es debido a que no los han dejado enfrentarse a ella.

3. Son desobedientes


  Otra característica de estos niños es que son desobedientes. No hacen caso a lo pedidos y demandas de los padres, porque solo quieren que se cumplan sus caprichos, porque no han conocido los límites a tiempo.   



  Si los límites no se aclaran desde un principio, se corre el riesgo de que luego los niños desobedezcan porque no han necesitado portarse bien en un primer momento y seguir las normas.

 

4. Usan las rabietas para hacer lo que quieren


  Estos niños mimados aprovechan sus rabietas y berrinches y así poder conseguir lo que desean, se trate de más atención, que sus padres accedan a sus deseos, un juguete, acostarse más tarde, er más televisión, etc.     



  Esto lleva a que no puedan desarrollar sus habilidades de negociación y empatía, les resultará muy difícil saber compartir o poder entender a los otros. 

   Simplemente porque vivirán enfocados en sus propios intereses y solo lo que ellos necesitan.      

  Lo más importante es entender que al ceder a las demandas de los niños puede ser  contraproducente. 

 

  Es que en un primer momento eso puede aliviar el berrinche, pero si esta actitud se repite, el niño aprenderá que esa estrategia le sirve para conseguir siempre lo que quiere.

¿Qué causa a los niños mimados?


  Algunas de las situaciones que generan niños mimados son el temperamento, una causa genética y el ambiente. Y en cuanto al ambiente, estamos hablando del estilo de educación que le dan sus padres.    


  Los padres, desde luego, influyen mucho en el desarrollo de los niños, por lo que más allá de su temperamento, la principal causa de los niños mimados es la sobreprotección de sus padres o bien la ausencia de límites impuestos por estos. Y estas son algunas de las conductas que lo provocan: 

- No saber poner límites.

- Acceder a los berrinches y las malas conductas.

- No poner normas claras en casa.      



- Permitir sus comportamientos inadecuados.

- No alentar las conductas correctas. 

- No actuar de manera coherente  





Aprender a poner límites:

Pactar límites

  Es muy importante que los límites se expliquen de un modo muy claro y sencillo a los niños de acuerdo a sus edades.  También es provechoso que puedan opinar y decir lo que sienten respecto a esos límites.   

   

  Y no se trata tanto de acceder a lo que los niños quieren como de darles voz para que opinen, y siempre que sea posible acordar en conjunto los límites y las normas. Aunque haya límites que no se negocien, otras normas sí pueden alcanzarse cediendo en alguna medida.        

 



Dar alternativas

  Si simplemente se les prohíbe una conducta, es decir, sise le pone un límite puntual a un niño, también se le debe dar una conducta alternativa. Por ejemplo, si no les permitimos jugar dentro de la casa con una pelota, sí pueden hacerlo en el patio o el jardín.



  El hecho es que los niños precisan alternativas para aprender a manejarse independientemente, porque si bien necesitan saber qué no pueden también necesitan saber que sí pueden hacer. 

Alentar las conductas adecuadas


  Cuando se pone límites, reforzar a la vez las conductas correctas es muy positivo, ya que es una muy buena forma de alentar que esa conducta se repita y se les enseña lo que sí pueden hacer.

 Recuerda que los niños están siempre en desarrollo, donde todo puede influir y en especial lo referente a su educación. 


Es por eso que debemos impedir que nuestros hijos acaben siendo niños mimados, es muy importante marcar límites pero respetando sus ritmos y los momentos de su desarrollo.

Fuente: La mente es maravillosa

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