Un niño que lee será un adulto que piensa

Un niño que lee se irá convirtiendo a medida que crezca en un adulto con unas ideas propias y una mentalidad firme, capaz de cuestionar lo que le rodea y de comprender más fácilmente su lugar en el mundo.



  Fomentar la lectura a cualquier edad siempre es sinónimo de enriquecimiento, pero hacerlo entre los más pequeños de la sociedad es una garantía total de un futuro mejor. 

Un niño que lee será libre para siempre


  Leer nos ayuda a pensar y pensar nos hace libres, así que si a tu hijo le gusta pasar tiempo entre historias escritas es muy beneficioso que siga haciéndolo.

  De hecho, esa será la forma más eficaz que vaya a tener de ver la variedad de situaciones, de opiniones y de conductas que la vida ofrece: seguramente formará al niño en tolerancia y ganará en respecto y solidaridad.


  Leer es como viajar en todos sus sentidos, pero sobre todo porque nos ayuda a abrir la mente: un niño que lee descubrirá otras culturas, otros modos de vida, otras costumbres diferentes a la suya y sabrá, mucho antes que el que no lee, que hay otras cosas más allá de su vista cotidiana.

  Las palabras de Unamuno, ciertamente, piden niños que crezcan leyendo porque de esa manera serán adultos menos vulnerables, menos indefensos y más humanos.


La lectura y los niños


  Los niños cuando tienen tan sólo unos meses de edad, siendo aún bebés pueden ver fotos, escuchar una voz y señalar objetos en las páginas de un libro de cartón. 

  Los padres tienen el deber de guiar a los hijos en este primer contacto con la lectura asociando palabras con fotos y objetos del mundo real, así es cómo los bebés aprenden la importancia del lenguaje.


  Los niños aprenden la lengua antes de darse cuenta de la existencia de las palabras en los libros. La lectura de los libros infantiles estimula su imaginación y amplía la comprensión del mundo. 

  Les ayuda a desarrollar el lenguaje y la capacidad de escucha, les prepara para comprender la palabra escrita, algo fundamental para el desarrollo académico. Además, cuando el ritmo y la melodía del lenguaje se convierte en una parte de la vida del niño, aprender a leer será algo tan natural como aprender a caminar y a hablar.



La lectura es parte de la vida


  Un niño que se da cuenta que la lectura es parte de la vida, podrá entender cómo la lectura es beneficioso para tu crecimiento interno. 

  Verá en la lectura una amplia posibilidad de aprender cosas nuevas, de potenciar su imaginación, de descubrir bonitas historias… Leer nos ayuda a pensar, a tener un pensamiento crítico y por tanto, nos da libertad de pensamiento y de opinión.

  Por eso, a un niño que lee hay que dejarlo llorar y reír con un libro, hay que permitirle enamorarse de una historia, hay que apoyarle si decide entrar en todo ese campo de imaginación al alcance de cualquiera.


  Adquirir el conocimiento a través de la lectura es una forma de diversión tanto para niños como para adultas que aman leer. Si como padres te preocupas por potenciar la lectura en los niños, les ayudará a ver a los libros como diversión y nunca como una tarea. 


  Un niño que lee será un niño que piensa, lo dijo algún genial pensador y no se equivocaba. Leer es juego, es entretenimiento, es construir sueños, es reflexionar, es un estado de ánimo, es aislamiento y compañía, es placer. 

 Leer brinda recuerdos cumplidos y otros que cumpliremos y mueve las inquietudes más internas para acercarnos a ellas.


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