El encuentro más íntimo no es el corporal, es la entrega emocional

Un intercambio que se produce cuando se vence el miedo y nos damos a conocer al otro tal y como somos en cada una de nuestras vertientes.



  El encuentro más íntimo entre dos personas no es el corporal, es la entrega emocional. Un intercambio que se produce cuando se vence el miedo y nos damos a conocer al otro tal y como somos en cada una de nuestras vertientes.

  No es fácil de lograr. De hecho, una entrega emocional no es algo que se consiga a la ligera ni con cualquiera. 

   Hace falta tiempo, fuerza y ganas de escuchar, sentir y abrazar emociones. Autoconocimiento y heteroconocimiento, es decir, el conocimiento de uno mismo y el de la realidad del otro.


La entrega emocional comienza por uno mismo


  Es decir, es muy importante que las personas nos identifiquemos con lo que sentimos y nos demos cuenta de cómo que nos sentimos cómodos o incómodos, qué pensamos y cómo podemos utilizar nuestras emociones al servicio de nuestros pensamientos.

  Conocer nuestro cuerpo emocional es imprescindible para destapar nuestros miedos, nuestros conflictos, nuestras inseguridades, nuestros logros, nuestros aprendizajes, etc.



Nuestra herencia emocional, la clave para conectar


  Nuestra herencia emocional ejerce un fuerte impacto tanto en nuestra capacidad de conectar emocionalmente con los demás como en las ocasiones que tenemos de hacerlo.

  Exponernos a nuestros recuerdos y a aquellas sensaciones que pueden resultarnos desagradables no es fácil y muchas veces ni siquiera se contempla como útil. Sin embargo, existen muchas razones por las que resulta recomendable quitarse las prendas:


  Debemos sanar las heridas emocionales de nuestra infancia para tener relaciones más significativas.
  
  Debemos descubrir nuestras debilidades emocionales para que nuestras reacciones no nos manejen.


Emociones que surgen al acariciar con el alma


  La verdadera seducción no es la que se realiza a través de las palabras o del contacto piel con piel. 

  Necesitamos de nuestras emociones y de nuestros sentimientos para hablar el lenguaje de los abrazos del alma. Somos seres emocionales que pensamos a través del lenguaje de las emociones, pues solo a través de este recibimos el poder de una auténtica conexión.

  Entregarse emocionalmente a las personas muy marcadas por su pasado puede resultar difícil, pues hace falta lidiar con las corazas, con las prendas que les vuelven inaccesibles, las desilusiones que envuelven a la persona, los miedos al rechazo, al abandono, a la soledad…


  Solo así lograremos crear un ambiente emocionalmente distendido en el que realmente pueda darse en el encuentro íntimo, el revelar de los miedos, de las inseguridades y de la verdad emocional. 

Solo así lograremos esos abrazos que rompen los miedos, que cierran nuestros ojos y que nos entregan al 200% en cuerpo y alma.


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