Argentina impulsa el cultivo del Kiri, el árbol capaz de detener el cambio climático

Este ejemplar tiene propiedades únicas que lo vuelven un árbol ideal para el combate al cambio climático y más países deberían incrementar su cultivo.



  Los bosques son formaciones vegetales indispensables para la vida en la tierra que cubren aproximadamente el 31% de la superficie terrestre mundial.

   El 93% de la superficie de sus bosques está formado por bosques naturales (primarios y secundarios que se regeneran de manera natural) y el 7% restante, son bosques plantados. Una cifra que afortunadamente va creciendo poco a poco.

  Los bosques son fuente de alimento, de refugio, de combustibles, de vestimenta y de medicamentos para muchas poblaciones. 60 millones de pueblos indígenas dependen casi por completo de los bosques y alrededor de 300 millones de personas viven en sus cercanías.



  Es alarmante la forma en que los bosques han ido desapareciendo por la codicia desenfrenada del hombre que tala los árboles de manera indiscriminada sin pensar en las futuras generaciones y el impacto negativo que todo esto tiene sobre el planeta. ¡Todos dependemos de los bosques y debemos hacer algo para protegerlos!

  La deforestación indiscriminada, como el reciente incendio del Amazonas que se inició por decisión de Evo Morales y que se extendió sin control hacia Brasil, agrava el problema del cambio climático y tan sólo entre el año 2000 y el 2005, se perdieron 13 millones de hectáreas de bosques naturales en todo el mundo.


  La deforestación tropical tiene como consecuencia la emisión de mayor cantidad de dióxido de carbono de lo que pueden capturar, no pudiendo cumplir entonces el rol histórico de protección natural contra el cambio climático. 

 Una gran parte de esta contribución de carbono se debe a la deforestación o a la conversión de los bosques en espacios urbanos como granjas o rutas.

  Pero aún tenemos esperanzas en muchas personas que se dedican a plantar árboles en todo el mundo y a luchar contra la tala indiscriminada que nos perjudica a los seres humanos desde todo punto de vista, además de la diversidad de especies que pierden sus habitats naturales y quedan al borde de la extinción.


EL KIRI


  Es una de las revoluciones en materia de cuidado medioambiental en el mundo. Es que este árbol originario de China -llamado Paulownia- es capaz de crecer en suelos infértiles y absorbe diez veces más dióxido de carbono que cualquier otra planta en el mundo.

  En Argentina, precisamente en la provincia de San Luis, se ha comenzado a cultivar este árbol.

  Este árbol, fue popularizado por los japoneses por ser utilizado como una planta ornamental y que tiene como principal característica ser muy resistente.

 Puede crecer en terrenos casi estériles, es resistente al fuego y tiene una enorme y asombrosa capacidad para regenerar sus raíces, además de crecer a una velocidad increíble.


  De pronto, el Kiri, se convirtió en el árbol ideal para reforestar tierras arrasadas por la deforestación, además de poder hacerlo crecer en lugares en donde casi nada puede crecer. Tiene hojas ricas en nitrógeno, algo muy útil durante el otoño porque una vez que caen en otoño, pueden nutrir el suelo.

  El Kiri, absorbe hasta 10 veces más dióxido de carbono que cualquier otro árbol y puede emitir grandes cantidades de oxígeno constituyéndose de esta manera una forma rápida, segura y natural de combatir el cambio climático. ¡Puede crecer hasta con 20° bajo cero!

  Es por eso que se conoce a este árbol como la esperanza para salvar el planeta, dado que cumple con todas las condiciones para transformarse en una alternativa natural de reforestación y de recuperación de suelos contaminados.


  Además, al ser un árbol de rápido crecimiento, puede convertirse en un buen proveedor de madera ya que alcanza los 25 o 30 m en tan sólo cinco años y sin grandes exigencias de suelo o agua. Sus flores llamativas de color violeta, también son muy buscadas por las abejas mieleras. ¡Otro aporte invaluable!

  Actualmente, en la provincia de San Luis, se realiza un proyecto experimental para determinar si se adapta a ese suelo, pero todo hace indicar que el Kiri podría convertirse en una herramienta valiosa para salvar al planeta y como recurso económico natural.

  ¿No te parece maravilloso? Es imperioso que pensemos en nuestros hijos, nuestros nietos y las futuras generaciones que no sucederán y que tendrán que vivir en un mundo con muchas exigencias, pero no querríamos que una de esas exigencias sea sobrevivir. ¡Comparte esta maravillosa noticia!


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