Si quieres que tu hijo tenga mejores notas, no hagas los deberes con él y deja de gritarle

¿Te has preguntado por qué tu hijo sigue sacando malas notas en la escuela aunque te pasas todas las tardes haciendo los deberes con él? ¿Dedicas tanto tiempo y esfuerzo a ayudarlo que no te explicas por qué saca tan malas notas? Es que no es lo suficientemente listo o no presta atención? No, puede ser simplemente que tenga un bloqueo emocional. 




 

 Así es, puesto que cuando haces sus deberes con tu hijo es posible que lo pongas nervioso, y si para peor, le gritas, este será el mayor problema, y nada tiene que ver su intelecto con esto.    



  Si todo el tiempo haces las tareas escolares de tu hijo, lo único que logras es quitarle su autoestima y autonomía y creando una dependencia que le dice que no es capaz de hacerlo por sí mismo. Está bien que quieras ayudarlo, pero hazlo solo cuando te lo pida y realmente sea necesario.    

No hagas sus deberes 


  No debes estar a su lado viendo todo lo que escribe o hace, desde luego, puedes repasar sus deberes cuando haya acabado y si encuentras algo errado explicarle cómo corregirlo. Pero no le estarás haciendo un favor si todo el tiempo miras por sobre su hombro o si lo haces por él.   



  Mucho menos lo hagas por él porque te parezca que es muy lento, tus hijos tienen que aprender a ser independientes y a hacer las cosas por su cuenta y a su ritmo. Y además, es importante que aprendan cuándo pedir ayuda si la necesitan. 

  Si pasas todo el tiempo junto a él mientras hace sus deberes, solo harás que baje su rendimiento y empeoren sus notas porque dependerá cada vez más de ti y se sentirá inseguro de sus propias capacidades.      



  Si en verdad quieres que tu hijo mejore su rendimiento en la escuela, deja que haga sus deberes por su cuenta y nunca los hagas por él. 

  Solo conseguirás el mismo resultado que obtendrías si no le prestaras atención ni lo ayudaras en nada. Así sentirá inseguridad y un abandono emocional, lo que perjudicará su desarrollo académico. Debes confiar en tu hijo y ser su guía, pero no hacer las cosas por él.    

Cómo puedes los deberes escolares con tus hijos


Nunca gritarle


   Si le gritas a los niños, ellos de inmediato dejarán de escucharte y todo su cuerpo se pondrá en modo defensa se llenarán de tensión y tampoco podrán hacerte cado ni entrar en razón. Al gritarle para que estudie o haga sus deberes sus notas serán mucho peores que si los guías con una actitud calmada.    



  La explicación principal de esto es que las estrategias de “crianza punitiva” no abordan los verdaderos los problemas de un resultado deficiente, y por eso lejos de solucionarlos, los agravan. Si por ejemplo no dejas  que tu hijo salga a jugar para castigarlo porque no estudia o para que estudie más, los resultados serán exactamente los contrarios a lo que buscas.  

 

  Y es que los padres que usan prácticas de crianza punitiva están negando a sus hijos la oportunidad de aprender el conocimiento y las habilidades necesarias para mejorar sus calificaciones. 


 Incluso hasta algo peor aún, pues estas técnicas pueden aumentar el desgano y rechazo de los niños por los deberes escolares. En vez de castigar los malos resultados, una estrategia mucho mejor es darle consejos puntuales a tu hijo de cómo puede mejorar.  

  ¿Cuáles son las mejores soluciones?


   Si los niños viven en un entorno de un hogar que estimula sus conocimientos, donde abundan los libros, instrumentos musicales y visitas al museo, lo más seguro es que tendrán niveles mucho más altos en sus logros de lectura y matemáticas en la escuela, que aquellos niños donde todos estos aspectos no existen o no generan interés.   



   Así que lo mejor que puedes hacer para mejorar el rendimiento de tus hijos en la escuela es crear un ambiente donde se los invite a querer aprender, y no por temor a un castigo. 

  Donde la crianza sea algo enriquecedor, consistente y receptivo, aún con límites reales, pero siempre animando a que sean creativos y dándoles herramientas para que lo consigan.     

   Un hogar así no sólo mejora el rendimiento académico de tus hijos, sino gran cantidad de aspectos de su desarrollo social, emocional y  biológico, además de su comportamiento. 


Eso sí, siempre recuerda que tus hijos no son notas ni números… Jamás elogies el simple resultado de un examen, sino el esfuerzo que puso en obtenerlo.

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Fuente: Etapa infantil

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