El padre que cuida al bebé no está "ayudando a la madre" está ejerciendo la paternidad

Tener un hijo siempre es una tarea compartida entre dos, y su crianza y cuidados siempre debería ser una tarea de ambos padres. Sin embargo, por muchas razones en la sociedad actual, cuando un padre es el que cuida al bebé se lo ve como un héroe, aunque no haga más que ser responsable por su parte y ejercer su paternidad.

 



  Un padre que cuida a su bebé cuando llora, que lo atiende hasta que duerma se está haciendo cargo de lo que también es su responsabilidad.



  No es que esté ayudando a la madre con un trabajo que es suyo, sino que es parte de la paternidad, así como lo hace la madre como parte de ser madre. antes es un privilegio, una de las más maravillosas responsabilidades que puede tener en la vida.     

  Muchas veces se le atribuyen méritos que no son tales es un error arrastrado por viejos hábitos. Tiempo atrás era mucho más habitual que los padres tuvieran jornadas mucho más largas de trabajo, o incluso días y semanas, cuando no años, lejos del hogar. 



 Entonces solo las madres quedaban para cuidar a los niños. Afortunadamente en la actualidad las cosas han cambiado y bien las madres pueden ser quienes trabajen fuera, por lo que lo normal en esos casos es que los padres también se ocupen de los niños y el hogar. 

  Aunque en los primeros meses de vida del bebé el rol de la madre es irremplazable, el padre tampoco carece de responsabilidades, y a medida que el niño es más independiente de su madre, su rol adquiere más relevancia.    

El rol del padre los primeros meses del bebé


  Durante el primer año de la vida del bebé, la pareja de nuevos padres deben hacer frente a grandes cambios que los pondrán a prueba a ellos y su relación. En particular, el principal problema puede ser que no se asuma una labor compartida la responsabilidad por el cuidado del bebe.   



  Lo ideal sería que quien no trabaja fuera, o quien lo hace menos tiempo, pudiera dedicar más atención al cuidado del bebé, aunque sin que la otra parte se desentienda de él, su crianza no debe ser vista de ninguna manera como una carga, sino como un maravilloso privilegio.


  Aun hoy lo normal es que los padres tengan trabajos fuera del hogar, y las madres dediquen más tiempo al cuidado del bebé, y la casa, si bien esto está cambiando y cada día son más las mujeres que también trabajan fuera. 



  Eso hace del día de una madre mucho más extenuante, sobre todo si al volver del trabajo deben ocuparse de la casa sin que el padre haga su parte.  

  Esta es la razón de que sea tan importante la participación del padre en el cuidado de la familia, es también su obligación estar involucrado. 

  También deben cambiar algunos conceptos, y la mujer también debería dejarse ayudar, y el padre debería colaborar sin esperar a que la madre lo solicite.     



  En sus primeros meses de vida es cierto que el bebé solo tiene una necesidad principal, y esa es su madre.

  Pero sin embargo durante ese tiempo el padre no es menos importante ni mucho menos. Él debe cuidar que el ambiente del hogar sea sereno y tranquilo, mientras que la mujer debe dejarse ayudar, y no privar a su pareja de sentirse útil y protector por ella.    

El padre tiene su propio vínculo con el bebé


 Sin embargo, los padres no solo son los protectores del vínculo entre madres e hijos. Ellos también necesitan entablar sus propios lazos con sus hijos. Y eso comienza desde el momento en que el padre acepta el embarazo y luego también al bebé.



  Los padres además fortalecerán sus vínculos con el bebé durante sus primeras semanas al participar de las rutinas del baño y alimentación del bebé, de ponerlo a dormir o cambiar sus pañales. 

  Hablar con el bebé con frecuencia es también algo que creará lazos positivos con él, aunque no pueda entender lo que se le dice aun. Además, jugar y mecerlo serán cosas que el bebé agradecerá y con lo que aprenderá a reconocer al padre y su contacto.    

Los beneficios de la presencia del padre para el niño 


  La paternidad es un fenómeno complejo y hermoso con grandes consecuencias tanto emocionales como intelectuales para el crecimiento de los niños.


  Distintos especialistas de psicología infantil, confirman que el amor de un padre y de una madre tienen cualidades diferentes. Los padres aman de un modo particular que no puede ser reemplazado y que contribuye a hacer una diferencia positiva en su vida.    

 


   También el estilo de la comunicación que puede tener un padre es diferente, y ya a partir de las 8 semanas los bebés pueden notar la diferencia de interacción entre el padre y la madre.      



   Esta diversidad aporta a los niños una valiosa experiencia que amplía y enriquece su experiencia del mundo.

  Este contraste entre relaciones ayuda a que aprendan por experiencia que hombres y las mujeres son diferentes y por tanto tienen maneras distintas de tratar la vida, tanto a otros adultos como a los niños, algo que será fundamental para su desarrollo.


   Así es que el rol paterno es un deber y también una obligación, no es una elección que se ejerza como algo optativo, ser padre es ser responsable por ese hijo y su bienestar, y no hay un papel mas hermoso que pueda haber en la vida.  

  

Fuente: Mente asombrosa

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