¿Qué ocurre en el corazón de un niño cuando no es amado?

Ningún padre estaría dispuesto a reconocer que no ama a su hijo, y aunque sea triste, eso ocurre con más frecuencia de lo que debería. Basta con solo ver a un niño que no es amado y al momento se notan las duras huellas que deja la falta de afecto. La distancia con un niño que es querido y amado son un verdadero abismo.  




 

    Existen muchas razones para esa falta de amor. La más común es la de que tener ese hijo no fue un deseo consciente y lo suficientemente meditado. Ese niño no tenía un espacio en el corazón de sus padres que lo estuviera esperando al nacer, y luego fue imposible construirlo.



  Y si ese niño es resultado del desafecto, más pronto que tarde desarrolla conductas y expresiones que ponen en evidencia su desconcierto y su malestar, porque no puede entender la razón por la cual no es querido. 

 Un niño que no es amado se siente profundamente solo y que todo es una amenaza para él, y haría cualquier cosa para cambiar esto, pero no puede.    



  Esta situación resulta aún más complicada si los padres no pueden reconocerla, si no pueden asumir de forma consiente que sienten rechazo por el niño, la solución será imposible.


  En cambio, buscarán todo tipo de excusas y razonamientos para justificar ese maltrato y desamor, hasta el punto de creer incluso, que toda agresión, indiferencia o maltrato, son por el bien del niño. Esto lo confunde aun más y acaba por creer que el problema es él.   

El niño que no deseado y la culpa


 La madre dirá que el niño es "insoportable" y que la exaspera a modo de justificación. Por supuesto, en muchos casos esto puede ser cierto, pero aun así, también es cierto que muchas de ellas estuvieran molestas por otras cuestiones antes de tratar con el niño y que él no fuera la única causa de su enojo.  



    Ocurre algo muy parecido cuando al niño se le exigen cosas que no puede realizar, o bien porque son demasiadas, son demasiado difíciles para su edad, o porque están mal explicadas. 

  En esos casos son los mismos padres los que provocan su propio malestar, y trasladan este sentimiento al niño y hacen que se sienta incomprendido e incompetente.

  Si un niño no es amado notará que todo lo que hace le molesta a sus padres o bien no es suficiente para agradarles y que ellos puedan aceptarlo. 



  Y siendo que es muy pequeño para razonar lo que ocurre, se sentirá culpable y responsable por todo esto. Se verá a sí mismo de forma negativa y llegará a desarrollar una indefensión aprendida: sentirá que haga lo que haga, el resultado es el mismo y que no puede hacer nada para cambiarlo.      

  

Las huellas de la falta de amor


  Si un niño no es amado, eso rompe su corazón. Él no puede entender ni darle sentido a lo que está sufriendo, y por eso busca como salida cualquier tipo de comportamiento o actitudes que puedan sacarlo de esa situación.  



   Estas conductas que demuestran esta falta de cariño en los niños pueden ser:    


- Llega a desarrollar miedos o fobias a la oscuridad, animales o situaciones que no puede manejar.  

 

- Tiene comportamientos muy impulsivos, no puede controlar sus enojos, su risa, llanto o cualquier emoción en general.  



- Es muy inestable, un momento quiere algo, y al siguiente otra cosa. Además tienen conductas muy cambiantes. Esto es común en todos los niños, pero es algo mucho más marcado en los que no son amados.

 


-  Tiene comportamientos ansiosos, no puede estarse quieto, tiene conductas repetitivas o está curioseando todo el tiempo.  


-  Tiene problemas para concentrarse y prestar atención, y pueden tener problemas escolares.   


- Se esconde en sí mismo, está como si no estuviera y se invisibiliza ante los demás. 

 

 - Se siente incómodo o llega a ser muy transgresor con otras personas, niños o adultos, y le resultan difíciles las interacciones sociales en general. 

-  Se vuelve muy desconfiado.



  Si un niño que no es amado, mostrará mucha confusión e inquietud en sus comportamientos. Pueden ser muy necios o llegar a ser demasiado formales para su edad, pero lo más característico es que siempre estarán tristes y serán serviles, intentando agradar a toda costa.   

 

 Todas las personas necesitan abrazos, cariño, caricias y palabras amables durante toda su vida, pero en especial de pequeños, y aun más en especial por parte de sus padres. 


    Ese es el alimento emocional que puede ser tan importante como el alimento real para crecer de forma sana y fuerte.  Y si bien ningún padre es perfecto, es fundamental que una vez que se tiene un hijo, se haga todo lo posible por hacer que se sienta amado y querido en la familia para que pueda crecer y desarrollarse plenamente.   


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Fuente: La mente es maravillosa

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