Estudio demuestra que los niños se portan peor con la mamá que con el resto de adultos

El estudio, realizado por la Universidad de Washington llegó a la conclusión que los niños hacen menos caso, lloran más, y son más desafiantes con la autoridad cuando se encuentran en el mismo cuarto que su madre.



  Te extraña que en el kinder o la guardería te digan que tu hijo es un angelito cuando en tu casa es un tornado, sientes que contigo se porta peor que con las demás personas? Quizá no estés equivocada; un estudio lo confirma: los hijos suelen portarse peor con su mamá que con nadie más.

  Llevas unos días trabajando y tu hijo lleva esos mismos días quedándose en casa de tu madre. Casi rezas por que todo vaya bien cuando le dejas, porque en casa ya sabes, apenas come, te monta unas escenas que parece que con 1 año es ya un pequeño adolescente y ahora, desde que le dejas, parece que la cosa va a peor.


  Así que cuando vas a buscarle esperas que tu madre te diga que "se ha portado fatal" y, sin embargo, te explica que todo ha ido fenomenal, que tienes un hijo precioso y que ha comido perfectamente.


   ¿Cómo? ¿Qué has hecho tú para merecer eso? ¿Por qué? Pues porque los niños se portan peor con las madres que con el resto de adultos, y un estudio reciente lo confirma.

Y pasa también con papá


  Que papá se queda con el niño una tarde y cuando llegas te dice que no entiende por qué te quejas tanto del niño... que sí, que tiene sus momentos, pero que no es para tanto. Así que le explicas lo que te ha liado a ti por la mañana y a él le cuesta creerlo. 

 Te mira levantando una ceja y te pregunta: ¿seguro? ¿Hablamos del mismo niño?

  Y ¡sí! ¡Seguro! Que contigo parece que todo es imposible, que le dices sí y te dice no. Que le dices no y te dice sí. Y así con todo... Y es que el estudio en cuestión dice que un niño puede llegar a comportarse hasta un 800% peor si la madre está presente.


A ver, ¿qué dice el estudio?


Los niños se portan peor cuando están con las madres


   El estudio se ha llevado a cabo en el Departamento de Psicología de la Universidad de Washington y se han estudiado a 500 familias midiendo a los hijos en los momentos en que pedían ayuda, gritaban o chillaban, lloraban, intentaban pegar, se negaban a caminar o a hablar y actuaban haciendo el loco.

El Dr. KP Leibowitz, autor del estudio, explica de este modo lo que vieron:


  Lo que encontramos fue que niños de ocho meses de edad podían estar jugando felizmente y de repente, al entrar sus madres en la habitación, empezaban a llorar, a liberar su rabia y a necesitar su atención inmediata. 


 Esto sucedió en el 99,9% de los niños, pues el 0,1% fue un niño con dificultades de visión, que al oír la voz de su madre empezó a tirar cosas y a pedir comida a pesar de haber comido. Verdaderamente fascinante.

  Vieron además que los adultos que no son mamá no necesitan mucho para obtener la atención y la obediencia de los niños. Si les hablaban en un tono normal, los niños les atendían. Sin embargo, si era la madre la que se dirigía a ellos, un tono de voz normal no servía. Ellas necesitaban levantar la voz bastante más para obtener el mismo resultado.


Según los investigadores, es por el olor... pero yo no estoy de acuerdo


  Según Leibowitz, la razón de que eso suceda es el olor de las madres. Al parecer, los niños huelen a las madres, sus feromonas, y modifican su comportamiento. Por eso está trabajando en un aerosol que enmascara las hormonas naturales de la madre, que debería lograr que los niños tengan un mejor comportamiento.

  Pero yo no estoy de acuerdo, y eso que yo no soy nada más que un padre y ni siquiera he visto cómo hicieron el estudio... sí, es cierto, los niños se comportan diferente según el adulto con el que esté.


  De hecho, conozco algunas madres que dejan a sus hijos en el comedor, o que lo llevan todos los días a comer con algún familiar, porque saben que así todo va mejor. Pero no me creo que sea una cuestión de olor.

  Esto del olor se lo ha debido de inventar para poder vender el milagroso aerosol: os explico un problema que se confirma en la mayoría de familias, me invento la causa y os doy la solución, y me hago de oro.

  No, esto no va de olores... o no va solo de olores (y el caso del niño con problemas de visión lo confirma, ¿no?, que hasta que no oyó la voz de su madre no cambió el comportamiento). 


 Esto es una cuestión de confianza, de relación, de cariño, de afecto. No son ganas de molestar a una madre, sino de solicitar sus cuidados, su atención, en un momento en el que le necesita, o para decirle que la necesitaba y ella no estaba ahí. 

 Quizás sea la manera de decirle que algo falla entre los dos, que está enfadado, que le ha dejado solo cuando él quería estar con ella a todas horas.

  ¿Ustedes se comportan igual con su madre que con otros adultos? ¿Y se comportanigual en casa que fuera? ¿Comen igual en su casa que en un restaurante? Oh, qué descubrimiento, los adultos también se comportan mejor con otros adultos que cuando están con personas de confianza. ¿Serán las feromonas o la confianza?


  Pues eso, la confianza, como confianza era lo que tenía mi hijo Aran cuando empezó el colegio. Ya os lo conté en su momento, pero fue una odisea. Lo dejábamos en el colegio, se quedaba nervioso, intranquilo, pero luego ahí era un niño ejemplar. 

 Entonces, por la tarde, llegaba a casa y se transformaba en un niño imposible. Nunca había sido así, pero por entonces lo era. Cada tarde nos la liaba. Terrible. Y cada día peor.

  Enseguida nos dimos cuenta de que era consecuencia del colegio, de que le estábamos dejando en allí cuando él nos decía que no quería ir. Que por primera vez no escuchábamos sus deseos. 

 Que hasta ahora habíamos sido muy respetuosos con sus elecciones, pero esa vez no. Y esa vez eran varias veces, porque sucedía todos los días. Que no quería, y nosotros que "sí, cariño, que tienes que ir". Pues por la tarde nos lo devolvía.


  Entonces hablamos con su profesor para explicárselo, para decirle que nos ayudara, que él lo llevaba muy mal, que por las tardes era terrible y, para nuestra sorpresa, en vez de tratar de ayudarnos y asociar el colegio con su comportamiento en casa, nos dijo "ah, pues no, será otra cosa, porque aquí está toda la mañana muy tranquilo".

  Confianza. Es cuestión de confianza. Con quien tienen más confianza es con quien muestran su verdadero "yo". Y no es que sean malos, o peores, es que es su manera de expresar que algo no está bien. 

 Es su manera de decir a sus madres, que son las personas a las que más quieren y de las que más esperan, porque tienen mejor relación, que les siguen necesitando, que siguen queriendo que estén por ellos a todas horas, o que se han sentido rechazados o abandonados. 

 Porque ellos no pueden decirles "mamá, ¿dónde has estado? Te buscaba", así que en sustitución, les demuestran cuánto les necesitan llamándoles la atención de todas las maneras posibles.

   Por eso Rosa Jové, la conocida psicóloga infantil, siempre recuerda esta frase del libro 'El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde': "Quiéreme cuando menos lo merezca, porque será cuando más lo necesite".


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