Convierte la hora de la limpieza en un momento de reflexión y orden para tu mente

Limpiar la casa no solo tiene ese significado literal, sino que además tiene un valor simbólico: quitarnos las cargas negativas de nuestras emociones y todo aquello que no nos beneficia.



  Transforma ese momento de limpieza en un momento para la reflexión y poner en orden tus ideas. Según la filosofía de zen, no podrás continuar con tu vida por el camino de la iluminación si no tienes tu mente y espíritu en orden.


  Ordenar nuestras vidas es un gran proceso, que no se termina y es siempre cambiante, y que debe enfrentarse constantemente al caos, y por ello también debe ser constante la búsqueda de mantener un orden en todos los ámbitos de nuestra vida, sea el orden de la casa o cualquier espacio, del mismo modo que debemos tener nuestra mente limpia y ordenada.


  El desorden genera estrés y ansiedad en nuestras vidas. En cambio la limpieza doméstica, puede traernos grandes beneficios y hasta convertirse en un estilo de terapia si lo hacemos como un ejercicio de mindfulness o atención consciente.

   La filosofía zen le da una importancia fundamental al orden mental y espiritual, y promueve poner en práctica esa metáfora del espacio ordenado como medio para eliminar todo el caos interno en nosotros.

  De hecho existe un best seller en Japón "Una guía del monje para una casa y una mente limpias" libro del monje zen Shoukei Matsumoto donde desarrolla la práctica todas estas técnicas. 


Limpieza, una forma de meditar


  El proceso de limpieza representa buscar una meta en nuestra mente. Y al conseguirla, nuestro cerebro libera endorfinas que hacen que estemos satisfechos por haber conseguido algo. El resultado: limpiar reduce el estrés.


  Ordenar tu espacio también funciona para relajarte, sacando la basura de tu casa y de tu mente, quitando el polvo de cada rincón de tu casa y de tu espíritu. Eso es lo que te traerá luz a tu vida.


¿De qué trata esta metáfora?



  Se trata de 3 simples pasos para realizar en el momento de limpieza y orden, cada uno con un objetivo:

1. Barrer el polvo para deshacernos de los deseos terrenales.
2. Fregar lo sucio para alcanzar la libertad rompiendo nuestras ataduras.
3. Llevar un vida sencilla y dedicar tiempo a conocernos a nosotros mismos.



  Estos pasos son los que siguen todos los días los monjes de los templos budistas, todas las mañanas antes meditar, todos los monjes dedican al menos 20 minutos a la limpieza del tempo.


  Lo más importante de esa práctica es concentrarse en limpiar y olvidar todo lo demás. De esa forma se es más productivo en ese tiempo, focalizando la atención en tu tarea de limpieza, se transforma en un momento de meditación.


  Para eso es necesario comprender a la limpieza doméstica como un proceso positivo y también como un ejercicio que alivia el estrés.  


 Es primordial tener buena disposición para esta tarea tan necesaria y universal, pero con tan mala fama como lo es la limpieza doméstica.

  El secreto cosiste en el tipo de energía que puedas entregar en la limpieza cotidiana y así convertir ese tiempo tan rutinario en un momento ideal para la reflexión.


Relájate y disfruta de la limpieza  


  Un estudio realizado por la Universidad de Londres descubrió que limpiar al menos una vez a la semana disminuye el riesgo de padecer depresión incluso en un 20%.

  Otras investigaciones en el mismo sentido confirman que resulta más sencillo concentrarse y ser productivo  en un espacio limpio y ordenado.


  Un dato curioso expone que hay numerosos beneficios confirmados por la ciencia en lo que refiere a ordenar nuestro hogar, y quienes consiguen disfrutar de esos momentos y de la misma actividad son personas más relajadas y más disciplinadas que el resto.


  Existen numerosos beneficios que invitan a disfrutar de la limpieza desde una perspectiva de la filosofía zen, por tanto deja de pensar en la rutina de limpieza como algo rutinario y obligatorio, mejor disfruta de este momento al máximo como una meditación que puede transformar tu vida.

  En el budismo también se entiende a la limpieza como un modo más de meditar, y que se puede practicar todos los días.

 Los monjes budistas creen que  la limpieza es en sí misma un ejercicio espiritual, y que mediante ella se cultivan y purifican tanto la mente, como el alma y la vida.


Y otra de sus concepciones al respecto afirma que es una excelente forma de que la mente se concentre en el aquí y ahora, una de las claves para alcanzar la felicidad y éxito en la vida.



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