6 comportamientos tóxicos que no deberías tolerar

Una investigación psicología elaboró un listado de los hábitos que muchas parejas creen normales, pero en realidad vuelven tóxica la relación.



  Las personas tienen una cierta tendencia, sobre todo en relaciones que llevan varios años, de asimilar y “etiquetar” ciertos comportamientos de su compañero, a fin de justificar que así es él o ella; y esta una manera de someterse a ellos, aunque puedan ser nocivos para ti.

  Esta manera de tolerar al otro, muchas veces lo realizamos porque es algo que elegimos pensando que así la relación podrá subsistir, aunque con ello las cosas no sean tan fluidas. Algunas veces, no reconocemos que en realidad estamos tolerando conductas que es necesario detener.


Quiénes son más propensos a tolerar comportamientos tóxicos


  Las personas que tienen problemas de inseguridad o apegos, cuyas necesidades emocionales no se satisficieron en la niñez, hacen esto más a menudo y durante más tiempo, que aquellas personas que tienen confianza en si mismas y que es más probable que puedan definir a un comportamiento dañino porque, para ellos, eso es algo anómalo.

  Las personas que hayan sufrido negligencia emocional durante su infancia, por ejemplo que han sido víctimas del burlas, menosprecio, que hayan sido marginados en sus propios hogares o fueron víctimas de maltratos psicológicos, son mucho más propensos a minimizar o tolerar los malos comportamientos del otro.


Comportamientos tóxicos que no debemos tolerar


  Los comportamientos tóxicos que para una persona pueden parecer intolerable, para otra persona pueden convertirse en algo más o parte de sus vidas.

  Por ejemplo una persona que diariamente tiene que esquivar algo para poder avanzar, al final de varios intentos, se terminará acostumbrando y ya no lo verá como un estorbo o un obstáculo que no lo deja avanzar.

“Algunas de las personas más venenosas se disfrazan de amigos y familiares” -Autor desconocido.-


Conductas de manipulación y poder


  Todos los comportamientos que no sean benignos, tomarán formas tóxicas para ejercer control sobre ti, y son signos de un desequilibrio de poder en la relación, así como pistas sobre las verdaderas intenciones de la otra persona.

  Algunos de ellos son más obvios que otros, pero la verdadera clave es si los estás llamando por lo que son o si estás complaciendo, apaciguando, racionalizando, negando o poniendo excusas por ellos. 

 Todos tenemos que asumir la responsabilidad de si toleramos o no, las conductas tóxicas que sabemos que no deberían formar parte del paisaje emocional de alguien.


1. Ridiculiza tus pensamientos y sentimientos


  Una manera de socavar al otro y relegar a un segundo plano sus sentimientos, es mediante la burla sutil y la marginación, restando importancia a nuestros puntos de vista o las reacciones que mostremos ante una determinada situación.

  Cuando se burla menciona que no le importa lo que piensas que no está bien, o que tus sentimientos no son importantes o tal vez sean risibles.

  O que tus pensamientos están equivocados, basados ​​en pensamientos confusos, o que eres “demasiado sensible” o “demasiado emocional“. Estas son manipulaciones, puras y simples que no deben tolerarse.


2. Te desacredita


  Una cosa es quejarse de la acción o inacción de alguien: cómo por ejemplo, mencionar que la otra persona no cumplió una promesa, te hizo esperar durante una hora, no sacó la basura, etc. Otra cosa es criticar el carácter de alguien, repleto de ejemplos y con saña.

  Estas críticas generalmente comienzan con las palabras como: “Nunca” o “Siempre“, y lo que sigue es una letanía de todo lo que la otra persona considera que no tiene o tiene. Esto no está bien, nunca.

  Si esto es un patrón en la relación y te sientes denigrado o abatido la mayor parte del tiempo, no racionalices el comportamiento de la otra persona inventando excusas para defenderlo ( negando o cambiando la visión que tienes sobre lo que hizo para poder justificarlo). Al dar excusas, fomentas el comportamiento y lo haces parecer normal.


3. Cree que los celos son una demostración de amor


  Este es uno de los hábitos tóxicos más comunes que tiene la mayoría de relaciones. No podemos creer que si nuestra pareja no es celosa significa que no nos ama. La base de una buena relación es la confianza.

4. Te trata con desprecio


  La burla, reírse de ti o mostrar gestos físicos como mirar a los ojos para comunicar desprecio por ti, por tus palabras y por tus acciones, nunca está bien y siempre apuntarán a ejercer control sobre la otra persona. Toda relación sana requiere respeto mutuo, y la ausencia de desprecio debería ser una regla para todos.

  El desprecio y el abuso emocional no debe ser tolerado, porque es el preámbulo a una relación tóxica.


5. Usa indirectas u otras actitudes agresivas


  Según Mark Manson, experto en desarrollo personal, estos hechos son tóxicos para la relación ya que demostraría que no hay comodidad al momento de comunicarse con la pareja.

 “Una persona no tiene razón para ser agresivo pasivamente si se siente seguro expresando cualquier miedo o inseguridad dentro de la relación”. Lo mejor es decir de manera sincera qué es lo que te incomoda sin faltar el respeto a la otra persona.

  Esto cambia el equilibrio de poder de una manera sutil, porque mientras tú eres consciente de su ira -sus puños están apretados, los músculos de su mandíbula trabajando, su cara sonrojada- ahora estás a la defensiva, diciendo que no estás enojado.

  Estos comportamientos tóxicos, cuando se ven en el día a día, y son tolerados para no pasar a problemas mayores, ocasionan en la persona afectada sentimientos de impotencia, lo confunden y hacen sentir que no puede ser comprendido.


6. Manipula tus inseguridades


 Esta estratagema es similar a enceguecer a una persona, pero va más allá, lo paraliza, le impide hablar y lo mantiene controlado y contenido. Con este comportamiento, el manipulador aprovecha el conocimiento que tiene sobre la otra persona.

  El manipulador saber que te pones nervioso cuando alguien se enoja, que es probable que retrocedas si te desafían lo suficiente, sabe que comentario pueden hacerte sentir inferior o anulado.

  Esto puede ser más difícil de ver, pero si se trata de un patrón, estás flotando en un mar tóxico y a la merced de una persona manipuladora.

   Lo peor que puedes hacer es responsabilizarte por alguien que no te permite expresar, especialmente si caes en el hábito de la autocrítica o culparte a ti mismo por elegir el “momento equivocado” para mencionar lo que tienes la necesidad de expresar. Este es un comportamiento altamente tóxico y manipulador: esa es la conclusión.


Resumiendo:


  Una relación sana debe estar asentada sobre tres pilares sólidos y fundamentales, si alguno de ellos es precario, o inexistente, la relación no podrá crecer o se sostendrá de una manera nociva. Tales pilares fundamentales de una relación no tóxica son la confianza, sentirse amado y sentirse libre.

En una relación donde los comportamientos tóxicos tienden a ser “perdonados” y tolerados a fin de sostener la vida en pareja, la persona aunque no lo pueda saber conscientemente, vivirá sometida.



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