Los bebés que nacen en julio son especiales según estudios

Cuando salimos embarazadas, muy pocas veces lo hacemos conscientes de que en qué mes va a nacer nuestro hijo. Al menos se que sea un bebé estrictamente planificado con sexo, fecha nacimiento y otros pormenores.



  En lo único que pensamos es en la alegría que sentimos y en que queremos compartirla con todos nuestros allegados. Con respecto a la relación que hay con el mes en que nacen con la personalidad que van a desarrollar los niños, se han realizado algunos estudios.

  El verano trae bebés optimistas y extrovertidos gracias al sol que utilizan como fuente de energía. Así que si tu bebé nació en julio o tiene previsto nacer durante este mes, será un bebé optimista por naturaleza. Pero hay más: descubre lo bueno y lo malo de los bebés nacidos en julio. 


¿Por qué los bebés nacidos en julio son especiales?


  El verano es la época del año donde el sol irradia sus más nutritivos y potentes rayos solares, que intervienen positivamente en el desarrollo de la vida. Esto también incide en la personalidad de los nacidos en el mes de julio.

  Su personalidad, características de vida, costumbres y factores espontáneos, son determinados en partes iguales por la información genética como por la influencia que da el mes en que se nace.

Factores positivos de los nacidos en el mes de julio: 


1. Mucha energía.


   El verano ha dotado a los bebés de julio con un toque muy especial y tanto si son del signo del zodiaco Cáncer como sin son de Leo, el sol les bendice convirtiéndoles en personas muy enérgicas a las que les encanta las emociones fuertes y la aventura.  


2. Perseverantes.


  Los bebés nacidos en julio se caracterizan por la determinación, ya que son muy centrados en sus objetivos y raramente se ven desalentados por los obstáculos que pone el camino de la vida. 

 Cuando conocen su meta, van a por ella y no es nada fácil distraerlos. Quien sabe, quizá su futuro esté en el deporte de élite.  

3. Mucha empatía. 


  Su empatía es muy grande y ninguno de sus movimientos son egoístas ni bruscos. Síguele la pista a tu pequeño ya que muchos psicólogos de éxito han nacido en este mes. 

  Y es que, quizás, no siempre tengan una respuesta para lo que pueda ocurrir, pero su compasión y comprensión de los estado de ánimos ajenos son una gran baza a su favor.  


4. Más altos y con huesos fuertes. 


  La estadística demuestra que los bebés de julio acaban alcanzando 0,5 cm más, de media, en altura y que tienen los huesos más gruesos.

Factores negativos de los nacidos en el mes de julio:

 

1. Muy frágiles. 


  Por el contrario, son pequeñas personas muy frágiles. Los detalles más mínimos pueden crear grandes fisuras en ellos.

  A veces se apegan demasiado a los sentimientos profundos y sus emociones no los dejan desengancharse y curarse. Por ello, les gusta a menudo estar solos. Déjales su espacio y sacarán lo mejor de ellos mismos.


2. Muy 'preguntones'. 


  Aunque todos los niños pasan por la etapa donde todo son preguntas y el “¿por qué?” parece que es lo único que saben decir, los bebés nacidos bajo el mes de julio preguntan demasiado, hasta el punto de poder convertir el momento en irritación. Paciencia, porque si puedes aguantar y responder, ellos son las personas más dulces del mundo.

3. Más propensos a las enfermedades respiratorias y cambios de humor. 


  En cuanto a las dolencias, los bebés nacidos en julio son las más propensos a sufrir ataques de asma y a tener un temperamento ciclotímico (con altibajos en el estado de humor, que va desde una depresión moderada hasta una euforia emocional).


4. Más problemas de hipertensión. 


 Varios estudios señalan que las niñas que cumplan años en este mes estival tienen más posibilidades de ser diagnosticadas con problemas de hipertensión. La artritis también es una amenaza.


5. Más miopía y diarreas. 


  Hay estudios que apuntan que los ‘bebés de verano’ tienen peor visión lejana que los que nacen en otro períodos, siendo muy probable que sea por efecto de la exposición a la luz. 

  De igual forma, las altas temperaturas del verano propician la aparición de diarreas, por lo que hay que tener más cuidado cuando son recién nacidos  con los posibles problemas digestivos y recordar que la lactancia materna a demanda evita los problemas de deshidratación. 



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