Por qué el cerebro de un niño necesita 12 abrazos al día

Necesitamos abrazos. Más de lo que imaginas. A menudo pasan los días y la vorágine del tiempo nos absorbe por completo. Y pasan las horas y pasa el día y no llegan los abrazos. 



  Tampoco para nuestro hijo. Las clases, las actividades extraescolares. ¿Le diste algún abrazo hoy?

La razón de por qué el cerebro de un niño necesita 12 abrazos al día


  Por supuesto, se puede vivir sin abrazos. Está claro que no es que el abrazo sea indispensable para seguir respirando. De hecho, tampoco lo son los besos ni las caricias. Pero... ¿imaginas una vida sin todos ellos?

  Los abrazos, pues sí, como lo lees, los abrazos, son indispensables para la otra salud, la salud mental y emocional. La ciencia consiguió demostrar su enorme poder sobre el cerebro.


  El abrazo consigue liberar hormonas que producen bienestar. Pero, ¿cuál debe ser la dosis de esta eficaz medicina? ¿Cuántos abrazos al día necesitamos?

  Sabemos en la práctica que un abrazo nos tranquiliza, y que más de una vez hemos pedido o necesitado un abrazo, sin palabras, para calmarnos y sentirnos queridos. 

 Pero cuando la ciencia también nos lo confirma, entonces tenemos más razones que antes para no pasar de este tema y ponernos a la práctica.

  En este sentido, Virginia Satir, psicoterapeuta estadounidense que estuvo enfocada en la terapia familiar a lo largo de toda su vida, llegó a afirmar en sus trabajos que un niño necesita alrededor de 12 abrazos diarios para llevar un crecimiento normal.


Los abrazos dan sensación de seguridad


 Los niños necesitan seguridad, sentir que no están solos y que no serán abandonados. Probablemente habrás experimentado el rechazo del niño al quedarse por primera vez en la escuela o en la casa de algún familiar.

  Ese rechazo se debe a la inseguridad que siente al quedarse en un lugar solo sin volver a ver a su familia, principalmente a sus padres. 

 Dar un abrazo fuerte al niño/a antes de irse y luego al llegar, le permite entender que no es un abandono. Los abrazos hacen que los niños confíen más en que sus papis regresarán pronto.


Los abrazos liberan dopamina


  La dopamina es un neurotransmisor que se activa cuando recibimos una recompensa inesperada como un gran abrazo. 


 Al liberarse se cumplen muchas funciones en el cerebro, como la regulación del sueño, del humor, la atención y el aprendizaje…, además de un mejor comportamiento motor, motivacional y de cognición.


Los abrazos producen oxitocina


  La oxitocina es una hormona que se libera en los niños al recibir un contacto físico afectuoso, aunque en este punto es necesario añadir que esta hormona se libera tan solo con la voz de la madre sin necesidad de contacto físico.

  Lo cierto es que el abrazo y la voz de una madre hacia su hijo ayudan a aumentar la confianza y a disminuir el miedo social y el estrés de los niños, aumentando también al tiempo su generosidad y capacidad de empatía.


Reduce el nivel de cortisol en la sangre


  Los niveles de cortisol en un niño pueden ser elevados cuando experimenta mucho estrés. Y es que, en los más pequeños, una alta producción de cortisol disminuye la formación ósea y suprime la acción del sistema inmune, siendo más propensos a estar enfermos. 
 
 Una de las formas de inhibir la producción de esta hormona es a través del masaje terapéutico. Un abrazo largo y prolongado puede hacer que los niños tengan una mejor formación ósea y que experimenten menos enfermedades.


Qué siente un niño cuando le abrazan


  ¿Recuerdas qué sentías durante tu infancia cuando alguien te abrazaba? Tal vez una mezcla de todas estas sensaciones. Es lo que siente un niño cuando le abrazan (también válido para los adultos): 

- Se siente querido.

- Siente fortaleza.

- Siente seguridad.

- Mejora su autoestima.

- Siente felicidad.


Sin duda, tenemos muchísimas razones para abrazar a nuestro hijo no una vez, sino varias veces al día. Reserva algunos segundos, no necesitas mucho tiempo. Y no dejes que pase un un sólo día sin darle un abrazo fuerte y amoroso. 


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