10 consejos para terminar con las malas contestaciones de los niños

  Existe un momento en el que los hijos comienzan a cuestionar a sus padres. Es normal es que si lo reprendes tu hijo no lo acepte de buena gana y te responda y esto no es algo necesariamente malo, siempre es algo bueno que tu hijo reflexione y tenga su propia opinión.




 

   Sin embargo, los problemas empiezan si tu hijo contesta de modo inadecuado o agresivo, no por hacer planteos válidos sino por una lucha de poder.



  Esta es una etapa muy sensible en su desarrollo y hay que gestionarla de modo correcto para que tus hijos no dejen de tener criterio propio, pero tampoco vivan respondiendo a todo lo que les dices.  

  En general, es desde los 5 o 6 años que el pensamiento infantil se vuelve  progresivamente más crítico y lógico, y a partir de entonces tu hijo ya no aceptará las reglas tan dócilmente. 



  Después de los 9 años de edad, tu hijo también comenzará a notar tus errores, y poco a poco perderás parte de tu autoridad para impartirle reglas a su comportamiento.   

¿Cómo enfrentar esta etapa “respondona” de los niños?


1. No desesperes


  Si tus hijos comienzan a tener malas contestaciones, es lógico que lo primero que hagas es desesperarte por la situación. 



  Porque así se impone una dinámica de conflictos que no hace ningún bien y resiente todas las relaciones familiares. Sin embargo, es primordial que mantengas la calma e intentes evitar estas confrontaciones siempre que sea posible.


2. No debes tomarlo como algo personal

 

  Tu hijo no te responde solo porque quiera llevarte la contraria, si crees eso acabarás enfadándote, y agravando el problema. 



  Debes entender que mientras los niños desarrollan su personalidad, necesitan constantemente alimentar sus propios criterios y someterlos a prueba, y es por esa razón que cuestionan lo que dices, esperando ver tu respuesta a sus planteos. 

  Ese es su modo de autoafirmarse, y tomar conciencia de esto te ayudará a manejar con más paciencia estas situaciones.    

3. Intenta encontrar sus motivos


  Si bien puede tratarse solo de una etapa, cualquier mala contestación generalmente tiene un causante.



 Es posible que tu hijo se encuentre cansado o ansioso, incluso molesto por algo sin saber como expresarlo correctamente, o simplemente quiera reafirmar su opinión. Pregúntale qué le ocurre, cómo se siente y presta atención a sus palabras.   


4. No des demasiada importancia


  Recuerda que solo es una etapa pasajera, y lo mejor que puedes hacer es no darle demasiada importancia, de lo contrario, quizás lo único que consigas es reforzar y agravar ese comportamiento. 


 Ten presente que en la mayoría de las veces, dejar de prestarle atención a algunas conductas ayudan a que se extingan de manera natural.



5. Ofrece una alternativa a ese comportamiento


   Cuando tu hijo te responde mal, evita iniciar una discusión, lo mejor que puedes hacer es explicarle con calma que ese no es la manera correcta de expresar sus sentimientos u opiniones. 

  Puedes decirle que apruebas que demuestre las cosas que no le gustan, pero que si lo hace gritando no lo escucharás. Que es mejor hablar de manera educada y explicando las cosas.



  De este modo validarás sus sentimientos, pero corrigiendo su forma de expresarse. También deberás mantenerte firme en lo que dices, de ese modo tu hijo entenderá que con ese comportamiento no consigue nada.     

    

6. Debes dar el ejemplo


  Si todo el tiempo pierdes la compostura y respondes de mala forma a las demás personas ya sea en tu familia, a extraños o tu propio hijo, él entenderá que esa es una manera válida de relacionarse con las demás personas. 



  Es por eso que si quieres que haya respeto en la comunicación en tu hogar, debes dar el ejemplo y tratarlo con respeto. Ser agresivo o gritar solo provoca que se pierda aun más el diálogo y más conflicto.    


7. No critiques a tu hijo, critica su comportamiento


 Siempre es importante marcar que cuando tu hijo tenga malas contestaciones, debes reprender su comportamiento, no a su persona. 


  Él debe entender que lo que está mal es su conducta y no él, por eso antes de usar frases como "eres arrogante”, es mucho mejor explicar qué es lo que está mal y decir "te has comportado de un modo arrogante”.

8. Demuéstrale tu cariño

 

  Sí, es posible disciplinar con amor. Para conseguirlo es importante que tu hijo entienda que aun si se porta mal, lo sigues amando. 



  Puedes usar frases como: “Aunque te amo mucho, no voy a tolerar este tipo de comportamiento” o bien, “Sé que me quieres, y no creo que me hayas querido decir eso”.

9. Haz que reflexione


  Muchas veces los niños se comportan deforma impulsiva, y necesitan que los ayudes a saber reflexionar sobre sus propias palabras o actos. 



 Espera a que se calme y pide que por un momento se ponga en tu lugar y que piense cómo te hizo sentir. En general, basta con hacerles ver de modo sensible lo que pueden provocar a los demás para que entiendan que ciertas actitudes no se pueden tolerar.    

10. Enséñale cómo gestionar sus emociones


  Es común que la mayoría de las veces esas malas respuestas de tus hijos solo sean consecuencia  de la incapacidad infantil para manifestar sus sentimientos de un modo asertivo.  


 Por eso la mejor solución será que les enseñes maneras de gestionar y autocontrolar sus emociones antes de hablar, y una vez que estén calmados expresarse de mejor manera. 


Fuente: Etapa infantil

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