La curación emocional que nos regalan nuestros perros

Muchas veces llega un momento en que nos cansamos de tantas palabras vacías, besos a cuentagotas, consejos, críticas y de abrazos de compromiso.




  En nuestra sociedad todos intentamos relacionarnos del mejor modo pero a menudo olvidamos mostrar un cariño sincero e incondicional. 



  Muchas veces condicionamos nuestra pasión y lealtad al pasado o las acciones de cada quién. Y es que olvidamos que la única manera de amar es abrir nuestro corazón. Como si nunca antes nos hubieron hecho daño.

  Solo si a pesar del miedo te atreves a entregar tu corazón, podrás recibir lo mismo. Esa es la razón por la que siempre la mirada de un perro nos puede derretir el corazón.

 Se nos llenan los ojos de emoción y el pecho de amor cuando recordamos alguno de esos angelitos peludos que ya no están con nosotros.   



  Nos acompañan en tantos momentos, buenos y malos, y son tan buenos y puros esos perros que nos brindan su amor incondicional que lo único que podemos hacer es agradecerles e intentar corresponder a su cariño y lealtad.

  Muchos creemos que los perros son almas puras que en realidad no necesitan hablar, ya que sus muestras de lealtad y cariño infinito lo dicen todo en un lenguaje que no necesita palabras, pero es el más bello que existe.



  Si estás atravesando un mal momento, pero tienes a un perro contigo, eres afortunado, pues tienes una fuente inagotable de lealtad y cariño en su compañía, que no te abandonará jamás.  

  El día en que lo adoptamos, lo compramos o nos lo regalan un perrito es el día en que tomamos un compromiso y una responsabilidad. Pero no hay nada qué temer, puesto que darles de comer, cuidarlos y asearlos, no es nada en comparación a todo el amor que ellos nos regalan. 

  Hay una hermosa historia que nos hace reflexionar sobre lo que significan esos perritos, se trata de una niña que junto a su padre debieron llevar a su perro al veterinario. 

  La mascota había tenido un accidente y no podían salvarlo, entonces le explicaron a la niña que para que ya no sufriera, debían hacerlo dormir.



  "¿Por qué los perros tienen que vivir menos que las personas?", le preguntó la niña al veterinario entre sollozos, mientras el padre la abrazaba. Ella todavía esperaba un milagro. 

  El veterinario, conmovido intentó darle consuelo.   

  "¿Sabes, pequeña? Las personas llegan al mundo para aprender a ser buenas y amar a los demás y vivir una buena vida sin dañar a nadie".



  Ella asintió, le parecían razonables sus palabras. y el veterinario continúo.

  "Pues bien, como los perros eso ya lo saben hacer desde que nacen, no necesitan quedarse tanto tiempo como nosotros, ellos ya son unos angelitos peludos que te cuidarán siempre, los puedas ver o no.” 


  Esta maravillosa historia nos dice la verdad de la relación entre perros y los seres humanos. Ambos llegan al mundo con sentimientos y con el anhelo de llegar a de ser felices. 



  Pero mientras los perros dan el amor sin límites y sin guardan rencor, a las personas en cambio nos es más difícil llegar a amar de ese modo, sin ataduras y sin condiciones.     

 

  Hay quienes dicen que los perros no tienen alma, que simplemente solo son “animales”. Sin embargo, nosotros sin embargo, que se supone somos más inteligentes y podemos entendernos mejor, muchas veces actuamos sin que nos importen los demás ni sus sentimientos. Sin compasión ni siquiera comprensión. 


  De modo que si escuchas a alguien hablar mal de los animales y que no pueden darte el cariño que realmente necesitas, que no puede compararse al que te da una persona, debes recordar que aunque sean amores diferentes, el más sincero y leal casi siempre será el de tu perro.

 

  Esto no significa que las personas seamos incapaces amar. Podemos hacerlo muy bien...cuando queremos. En cambio, un perro te dará su amor siempre, no solo cuando lo merezcas.   



  Cuando atravieses un mal momento, siéntate junto a tu perro, y deja que su compañía te sane el corazón. Incluso si no puedes tenerlo en casa, busca asociaciones protectoras, estarás dando tu ayuda y recibirás una terapia hermosa que te devolverá multiplicado todo tu cariño.     

  Simplemente queda esperar que nuestro perro haya tenido una mejor vida a nuestro lado, porque sin duda habrá hecho mejor la nuestra. 

  Cuando recuerdes los momentos que compartiste con él, sentirás que vuelve todo ese amor que te dio. Porque a pesar de todos los problemas que atravesaras, él siempre te hacía compañía con lametones y esas miradas llenas de lealtad. 


Y esos recuerdos tan puros llenarán de nuevo tu corazón y lo sanarán de todos los males, y serán un tesoro que podrás guardar siempre contigo, y siempre volver a disfrutarlo.  Amor puro. Amor incondicional y sincero. 

Fuente: La mente es maravillosa

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