Niños hiperaburridos con padres hiperocupados… epidemia de soledad infantil

Hoy en día es cada vez más común  ver a las familias atadas a sus teléfonos, los niños pegados a esa tecnología en manos, y madres que también miran sus teléfonos, indiferentes a todo lo demás. 

 


  Incluso los bebés que buscan la mirada de su madre pero su madre tiene la mirada fija en la pantalla. Hijos que quieren jugar con sus padres, pero ellos están demasiado ocupados mirando su teléfono como si fuera lo único que existe en el mundo.    



  Es algo realmente triste, pero cierto. Los padres parecen estar demasiado ocupados, incluso hiperocupados, sin un momento libre para dedicar a sus hijos.  

  Así, los niños se aburren y se transforman en niños hiperaburridos, que harían cualquier cosa por llamar la atención de sus padres y pasar tiempo con ellos.  


Los niños aburridos sin jugar


  Actualmente, especialistas están observando que los niños pierden el interés de jugar con otros niños, y esto sería una consecuencia de estar cansados por llamar la atención de sus padres sin resultados para que jugar con ellos. 



 Ahora llegan a decir que están aburridos, ya no para que sus padres jueguen con ellos, que por costumbre, saben que no pasará, sino para que directamente sus padres remedien este aburrimiento dándoles esas pantallas para jugar. 

 Los niños se acostumbran a esto y ya dejan de jugar como niños, se vuelven ansiosos y pierden la paciencia, se aburren y fastidian cada vez más rápidos y se vuelven más impulsivos.   

  Los padres ocupados producen niños aburridos


  Hoy en día los niños crecen solos, se educan por una pantalla como si esa tecnología pudiera reemplazar el papel de los padres en su crianza. 



  Si bien esto por fortuna no pasa en todas las familias, sí es una tendencia en la cual las familias pasan más tiempo aisladas frente a la pantalla, que interactuando entre ellas.

  Los integrantes de las familias ya no se comunican ni juegan, los niños no pasan tiempo de calidad con sus padres, mientras los juegos en la pantalla adormecen sus mentes y los padres lejos de solucionarlo, parecen permitirlo.



  Debes entender que cuando un niño tiene una rabieta o está aburrido, ¡no debes darle un teléfono móvil! 

  Sin importar su edad, hacer eso es una irresponsabilidad como padres, en cambio, lo que tenemos que hacer es dar respuesta a las necesidades emocionales de los niños.

 


Tus hijos necesitan tu atención


 La realidad es tan simple como que tus hijos no necesitan teléfonos inteligentes ni pantallas para estar bien, solo necesitan de tu atención. 



  Y es que ellos son muy sensibles a su entorno, quizás no entiendan todo lo que ocurre a su alrededor, pero sí saben lo que sienten, y si perciben que ocupan un segundo lugar en las preocupaciones de sus padres.

  Los pequeños aprenden más que por las palabras por el ejemplo, y si ven a sus padres todo el día pegados a las pantallas de sus computadoras o smartphones, tomarán ese ejemplo y escaparán a la realidad buscando esa misma vía de escape. 

 


La soledad infantil es una epidemia


 Tus hijos no se calmarán por sí solos si no consiguen conectarse contigo, de un modo real y profundo. 


  Sí tú no puedes dejar de lado tu smartphone por un momento y pasar realmente tiempo con ellos, el daño que les causes será irremediable, se sentirán como algo accesorio a tu vida y no como una prioridad.

  Y sin que te des cuenta, poco a poco se irán desconectando de ti, luego del resto de la familia y muy pronto les resultará muy difícil relacionarse con cualquiera.

Desconectarse de la tecnología para conectarse como personas


  Hoy día cada vez encontramos más dificultades para interactuar y conectarnos con otras personas sin mediar la tecnología, y mientras más informados parecemos estar, menos nos relacionamos con las demás personas. 



  Así, la tecnología nos hace más simple hablar con una pantalla que con una persona real en vivo y en directo.   

  

 

  Y si esto a nosotros como adultos puede afectarnos, imagina cuánto más a tus hijos si no se crían con este contacto humano y cercano por parte de sus propios padres. Pronto perderán la conexión con el mundo real y les resultará difícil comunicarse fuera de las pantallas.

 

  Sin embargo puedes hacer algo para evitar esto: deja apagado el smartphone y dedícate a jugar con tus hijos. 

  Míralos a los ojos, abrázalos, pasa un rato divertido con ellos todos los días y a la vez que evitas que tengan consecuencias emocionales en un futuro, tú también estarás reforzando tu relación con ellos. 


No dejes que tus hijos no se sientan solos


   Una gran epidemia de soledad infantil está asolando el mundo y poco se habla de ella y de las consecuencias que puede traer. 



  Desde luego los padres también tienen que trabajar y ocupar gran parte de su tiempo en otros asuntos, pero no se trata solo de la cantidad de tiempo que puedan dedicar a sus hijos, sino de la calidad del tiempo que pasan en familia.

  Ten en cuenta esto y dedica un espacio y tiempo para esa conexión con tus hijos y que así sepan que cuentan contigo y tu atención plena sin smartphones que estorben ese momento que pasan juntos.  Si ellos son lo más importante para ti, has que ellos lo sepan.    

   Es sencillo si organizas tus tiempos y aunque no puedas pasar más tiempo en casa, el tiempo que estés con ellos sea solo para ellos, sin otras distracciones. De nada servirá si estás presente físicamente pero tu atención está a kilómetros de ellos.   


   Ellos entenderán que no estés todo el tiempo, pero no que el tiempo que estés no cuenten en verdad contigo. Así que juega con ellos, conversa y juega con ellos, el esfuerzo vale la pena y ellos crecerán conectados a ti, felices y sabiendo que tienen una familia que los ama y los tiene como prioridad.

 

Fuente: Etapa infantil

El Club de los Libros Perdidos. Con la tecnología de Blogger.