Nunca debes adaptarte a nada que no te haga feliz

Muchas veces y sin darnos cuenta nos adaptamos a cosas que no nos hacen felices. Es algo así calzarse a la fuerza un zapato, pero con el que después no podremos ni siquiera caminar…



 La felicidad no debería ser dolorosa ni hacerte sentir sin aire ni desgastarte. Para ser verdadera felicidad debería hacernos sentir libres y ser dueños de nuestros caminos.

  En el día a día, la vida corre tan veloz que pocas veces parece que tengamos suficiente tiempo para reflexionar y ver las veces que no andamos por el camino correcto. O en todo caso, por una senda que nos deje ser más felices y satisfechos con nuestra vida. 

 De esa manera vamos por la vida como en piloto automático, y olvidamos que vivir es otra cosa, para conformarnos apenas con buenamente sobrevivir día a día.


Buscar demasiada seguridad puede ser una espada de doble filo 


  A veces no lo tenemos en cuenta, pero son demasiadas las ocasiones en que preferimos seguridad a felicidad. 

  Y por esta razón algunas personas viven soñando con cosas que jamás se atreven a concretar ni dan el paso necesario para salir de esa zona de seguridad y confort, algo que es necesario para conseguir esa felicidad soñada.

  Los problemas empiezan cuando ya no somos felices con esa seguridad, y al contrario, nos amarga la existencia porque ponemos siempre nuestra felicidad en un futuro que no nos atrevemos a hacer lo necesario para concretar.

  Y es entonces que empezamos a notar que todas esas comodidades y seguridades lo que hacen es atarnos tan fuerte a lo cotidiano que lo único que acaban por hacer es quitarnos el aire sin dejarnos respirar.


Adaptarse te deja sobrevivir, no ser feliz 


  Es sorprendente a todo lo que podemos adaptarnos, pero esa adaptación deja de ser algo positivo cuando solo nos centramos en sobrevivir y no en ser felices. Y es que a veces llegamos a adaptarnos justamente a situaciones que nos hacen infelices, solo gracias a nuestro poderoso instinto de supervivencia.


  Por estas razones las personas atraviesan la vida con trabajos que detestan y relaciones que saben que emocionalmente no les hacen ningún bien con otras personas por las que dejaron de sentir interés, solo por el hábito generado por el correr de los años.


  Llegamos a adaptarnos a realidades que nos hacen infelices gradualmente. No lo advertimos, pero poco a poco perdemos la sensibilidad a todas esas cosas que nos incomodan y acabamos por aceptarlas como naturales.

  Ocurre muchas veces con las personas agresivas, nos adaptamos a sus humillaciones verbales, luego un golpe ocasional y al final esto se vuelve algo cotidiano.


Para ser feliz debes tomar decisiones



  Aunque nuestro cerebro se resiste a los cambios y prefiere acomodarse en una zona de confort, nos hagan felices o no, también está formado genéticamente para poder enfrentar nuevos desafíos y superarlos. En efecto, algunas investigaciones sobre esto nos deberían hacer reflexionar.
  
 Estudios realizados recientemente denominaron este proceso con el nombre de «Efecto Flynn». Así es, año tras año los resultados demuestran que el cociente intelectual de la población general sigue subiendo...aunque a veces no lo parezca.
 
  Aun así, la verdad que tener un alto IQ no garantiza ser felices ni mucho menos, como tampoco asegura nuestro bienestar psicológico. Y esto es tanto extraño como desolador al mismo tiempo.

 Y es que adaptarnos demasiado y fijarnos en nuestras zonas de confort hace que tarde o temprano miremos nuestra propia vida desde fuera, como viéndola pasar, aceptando cada vez menos felicidad con tal de no salirnos de nuestra zona segura…


Y lo primero que tenemos que tener presente es que nuestra felicidad nunca debe depender de factores externos


  Nadie ni nada debería ser responsables en nuestro lugar por nuestra propia felicidad. Eso solo debería depender de nosotros mismos. Aunque por supuesto algunas situaciones pueden afectarnos para bien o para mal, pero debemos aprender a manejarlas para no depender de lo externo para ser felices. 


 Y es que a pasear de lo que podamos estar viviendo en algún momento, tu armonía emocional solo se ve afectada si lo permites, cuando dejas pasar  lo que ocurre a tu alrededor y perturbar tu bienestar interior. Así, si no eres feliz, tienes que aprender a reconocer  qué es lo que está alterando tu paz emocional y retomar el rumbo para alcanzarla.

 
  Y por esta razón es que nunca debemos darle el poder a nada exterior para controlar nuestra vida, y si nos adaptamos demasiado a lo que no nos hace felices, tarde o temprano perderemos nuestra propia autonomía emocional. 


 Todo siempre cambia, pero algunas veces debemos salir de nuestra comodidad y ayudar a que así sea. Tenemos que ayudar a esos cambios y ser responsables de nuestra propia felicidad y bienestar, pues nadie lo será por nosotros.

  La felicidad no va a llegarte sola y tienes que tomar decisiones para alcanzarla. Y recuerda que para avanzar siempre es necesario dejar cosas y personas atrás, si quieres cargar con todo el peso de tu pasado, jamás podrás dar un solo paso hacia adelante. 


Y algún día llegarás a no necesitar esos zapatos que tanto te ajustan, incluso a andar descalzo, al propio paso de tu felicidad.


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