Trata a tus hijos con cariño: están hechos de sueños

  Los niños tienen su ritmo propio de sentir y vivir. Una manera particular incluso de pensar. La infancia es una etapa especial de nuestra vida y es inútil querer que los hijos sean copias de sus padres en su manera de ser.




    Los niños pertenecen al mundo y están creados del material de los sueños. Fueron hechos   de esperanzas, sus padres los construyeron de sus propias ilusiones.

  La infancia es una etapa muy particular en nuestras vidas. Cómo los niños perciben y sienten las realidades es muy diferente al modo que tienen los adultos de verlas.

  Es por eso que los hijos lleguen  ser tan diferentes  de sus padres. Según Sabater los niños están forjados de ilusiones y construyen su propio mundo en sus mentes.


   En el Reino Unido, los niños deben enfrentar exámenes para acceder a mejores colegios cuando apenas cumplen los 6 años. 

  Las familias suelen prepararlos para darles un futuro más prometedor si superan estas pruebas. Pero tristemente lo que acaba ocurriendo es que se les roba su infancia. Apenas empiezan a entender y disfrutar del mundo, y ya se le están imponiendo duras pruebas que los someten a un estrés que ni los adultos están preparados para soportar. 

  Aunque se han hecho numerosos estudios al respecto, aún no hay evidencias de que los aspectos positivos de acelerar las competencias de los niños se mantengan a lo largo del tiempo. Que aprendan a leer y escribir a los 3 años no significa que tengan una ventaja respecto a los niños que lo aprenden más tarde.


  Sin embargo, sí hay evidencias de que empiezan a sufrir frustraciones desde muy temprana edad. Y el estrés acompañado por las presiones de querer aplicar a las expectativas de sus padres.

  Los sueños son los que forman a los niños. Por eso se los debe tratar con cuidado y cariño. Si los forzamos a cumplir objetivos y ser competitivos, eso nublará sus almas. Con cada exigencia se romperá un poco sus alas.   

  Y esas alas les harán falta cuando quieran alcanzar sus propios sueños. Si se les da obligaciones de adulto, esas alas se convertirán en anclas que los aten al suelo. En vez de ser niños disfrutando su infancia, serán pequeños adultos con grandes frustraciones.


Recuerda siempre que no es un adulto


  ¿A quién no le han dicho de niño: “Estás hecho todo hombrecito”, “¡Deja de llorar como niñita!“? Esas frases los condicionan a ser algo más de lo que sienten en ese momento. Siendo niños, solo deberían jugar libremente. Deberían ser mimados y amados.

  ¿Acaso no conocemos adultos que no se sintieron amados de niños y hoy compensan esas falencias con excesos? Las compulsiones de los adultos surgen por buscar esas emociones que no recibieron de niños.


¿Cómo poner este consejo en práctica? Aquí les damos dos consejos importantes.


   Nunca impongas reglas por la fuerza: los niños entienden mucho mejor los ejemplos. Si quieres enseñarles de verdad, sé un buen modelo a imitar. Imponer reglas que no ven que los adultos siguen es algo que los pequeños no están preparados para entender. 

  Así es que si deseas que lave sus manos antes de comer, muéstrale cómo lo haces tú también. Así tendrá la oportunidad de verte hacerlo y te imitará naturalmente.  

   Y para que aprenda o ayude en alguna tarea, debes enseñarle a través del juego. Limpiar su cuarto, por ejemplo, podría ser el juego de unos piratas que limpian la cubierta del barco mientras cantan. Verás cómo mañana será él quien quiera jugar a limpiar su cuarto. 


La crianza respetuosa


  Una crianza respetuosa es un enfoque positivo que prioriza el ejemplo y la enseñanza en vez de las imposiciones y los regaños. Es un estilo educativo con aspectos de los que seguro sacarás provecho. 

Educar sin gritar.


  Abusar de las recompensas para que hagan algo puede resultar contraproducente. Se acostumbrarán a esperar el premio, en vez de encontrar el valor del esfuerzo. Pensarán que el beneficio que da el logro de una tarea no es nada si no hay recompensa.

   Saber decir que “no”. Poner límites no les genera traumas: es necesario.

  Una educación respetuosa necesita de una buena comunicación. Se debe saber escuchar y ser pacientes para darles una buena crianza. Si un niño se siente querido y valorado, sus sueños también lo estarán. Sentirá la libertad de ser apreciado por lo que es y guardará estostesoros durante toda su vida.  

Todos debemos respetar esos sueños de los que están hechos los niños. Y así el amor echará raíces profundas en sus vidas. Todos sus valores y esperanzas vivirán siempre en esos preciosos momentos.


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