​Las 14 señales de alerta del fascismo según Umberto Eco

Este filósofo propuso una serie de síntomas que advierten de la aparición de esta ideología.
La política siempre ha sido un elemento integrado en la vida humana, tanto en lo que nos afecta colectivamente como en lo que tiene que ver con nuestra individualidad. Sin embargo, algunos fenómenos sociales dejan más huella que otros, y en algunos casos, para mal.


¿Qué es el fascismo?


  Técnicamente, el fascismo es un movimiento político y una ideología asociada a este que se basan en la defensa de una política basada en la identidad "esencial" de la población, el uso de la violencia para reprimir a la oposición política y el uso de una economía dirigida estatalmente que, a su vez, favorece a grandes empresas debido a su corporativismo.

  En un principio el término fascismo se utilizaba para llamar la deriva política impulsada por Benito Mussolini en la primera mitad del siglo XX, pero también puede denominar otras propuestas políticas recientes y similares a la original, como el peronismo o el kirchnerismo en Argentina o ciertas inclinaciones de Donald Trump en EEUU.

  En nuestro tiempo, en que los viejos “proletarios” se están transformando en pequeña burguesía (y el lumpen se auto excluye de la escena política), el fascismo encontrará en esa nueva mayoría su público.

  Umberto Eco advirtió que “Cada vez que un político pone en duda la  legitimidad del  Parlamento por ya no representar la “voz del pueblo”, se puede sentir el olor de  Fascismo”.

  Por su actualidad y porque nos ayuda a entender lo que ocurre en Brasil y en el mundo de la globalización, publicamos las “14 lecciones” que nos dio en 1995 para identificar al fascismo.


 Compartimos esta breve lista de las 14 características del fascismo según Umberto Eco. Para los interesados, el texto completo de la conferencia se encuentra en línea con el título “El fascismo eterno”.


1. Culto de la tradición.


  De los saberes arcaicos, de la revelación recibida en el alba de la historia humana encomendada a los jeroglíficos egipcios, a las runas de los celtas, a los textos sagrados, aún desconocidos, de algunas religiones asiáticas.

2. Rechazo del modernismo. 


  La Ilustración, la edad de la Razón, se ven como el principio de la depravación moderna. En este sentido, el  Fascismo puede definirse como irracionalismo.

3. Culto de la acción por la acción.


  Pensar es una forma de castración. Por eso la cultura es sospechosa en la medida en que se la identifica con actitudes críticas.


4.  Oposición sistemática a la más mínima crítica


  El rechazo total a las críticas permite hacer y deshacer cualquier clase de iniciativas sin tener que dar explicaciones ni rendir cuentas ante nadie.

5. Miedo a la diferencia. 


  El primer llamamiento de un movimiento fascista, o prematuramente fascista, es contra los intrusos. El Fascismo es, pues, racista por definición.


6. Llamamiento a las clases bajas frustradas.


 En nuestra época el fascismo encontrará su público en esta nueva mayoría.

7. Apelación constante a una amenaza que no desaparece


  Estar todo el tiempo apelando a una amenaza eterna permite introducir el estado de excepción, gracias al cual el partido político puede incumplir la legalidad vigente "por el bien del pueblo".

 Los casos de terrorismo de estado son un claro ejemplo de esto.

8. Búsqueda constante de culpables externos


  Culpar de todo a quien está fuera del sistema de propaganda y no se puede defender permite desplazar la atención sobre los fallos del partido o, si quedan revelados, se muestran como equivocaciones dadas en la lucha contra un mal mayor.


9.  Llamamiento constante a una clase social descontenta


  Esta no es una característica que de por sí defina al fascismo, ya que se hace desde muchas tendencias políticas. 

 Sin embargo, el fascismo se reivindica como la única voz de esa parte de la población, como si en ella no existiese la pluralidad.

10. Apelación constante a la voluntad del pueblo


  Se intenta apropiarse de las reivindicaciones populares haciendo que pasen a lo institucional y allí se disuelvan y se confundan con los objetivos políticos de los líderes del movimiento fascista.


11. Utilización de un líder carismático que representa al pueblo


  El líder es el reflejo del pueblo, y como tal habla en su lenguaje y trata de expresar las mismas preocupaciones que el estereotipo de la parte de la población a la que apela. 

  Sus decisiones personales y sus gustos y preferencias son tomadas como un asunto público, ya que es la encarnación de la voluntad popular.

12. Uso de discursos de vocabulario sencillo y basado en tópicos


  La utilización de palabras con significado muy amplio permite producir discursos que, pese a que parecen muy claros, no contactan con la realidad.

  Normalmente el único mensaje que se da tiene que ver con las ideas más impactantes, como quién tiene la culpa de algo o la actitud que el partido va a tener frente a un hecho, pero no se concreta demasiado.


13. Populismo cualitativo, oposición a los gobiernos parlamentarios.


 Cada vez que un político arroja dudas sobre la legitimidad del parlamento porque no representa ya la voz del pueblo, podemos percibir olor de  Fascismo.

14. Neolengua.


 Todos los textos escolares nazis o fascistas se basaban en un léxico pobre y en una sintaxis elemental, con la finalidad de limitar los instrumentos para el razonamiento complejo y crítico.

  Pero debemos estar preparados para identificar otras formas de neolengua, incluso cuando adoptan la forma inocente de un popular reality show.


Fuente: Arturo Torres para Psicología y mente
El Club de los Libros Perdidos. Con la tecnología de Blogger.