Acuesta a tus hijos leyendo un libro, no viendo la televisión

Una de las cosas más valiosas que puedes darle a tu hijo es educación, y ayudarle a convertirse en lector es una herramienta maravillosa que le educará sin darse cuenta.



   Leer es explorar, descubrir, meditar, sentir, expandir nuestra mente, viajar sin salir de casa, ponerse en la piel de personas que nunca seremos, aprender, comparar, pensar, madurar, abstraerse y escapar cuando lo necesitemos. 

  Además es barato y se puede hacer en cualquier sitio. Nos vuelve sabios, reflexivos, inteligentes, seguros, curiosos y mejores personas. No se nos ocurre ninguna razón por la que leer sea negativo.

  Al contrario, es tan positivo para la formación de una persona que es tristísimo que no se le dé la suficiente importancia, y más con la saturación de “pantallas” que sufrimos.


Un libro abierto es un cerebro que habla y una mente que escucha


  Uno de los problemas que solemos tener con los niños en lo que se refiere a la lectura, es que muchos se acercan a los libros por obligación “escolar” y no por placer. 

  Esto no debería ser así. El buen lector se acerca por primera vez a esos océanos de letras en su infancia por pura curiosidad y sutil desafío.

La lectura, como el amor, es la piedra ideal para afinar el alma.


  Algo tan sencillo como darles libertad a la hora de escoger sus lecturas es algo que siempre trae buenos resultados, pero aún lo es más el que nosotros mismos actuemos como modelo. 

 De hecho, para Tonucci, no hay mejor juguete que un libro y no existe mayor acierto que favorecer la capacidad de escucha de los niños oyéndonos a nosotros leer.

  Para comprenderlo mejor, te invitamos a tener en cuenta estos aspectos sobre los cuales, reflexionar:


- Años de educación y aún no sabemos amarnos a nosotros mismos  Años de educación y aún no sabemos amarnos a nosotros mismos

- Son muchas las etiquetas que reciben los niños a lo largo de su educación escolar, y muy pocas las miradas que se detienen a comprender sus emociones.

- Los beneficios de la lectura relajada

- Gracias a un trabajo llevado a cabo por la “American Academy of Pediatrics” se nos reveló algo importante a tener en cuenta: los niños de entre 2 y 6 años no deberían estar expuestos a la televisión o a dispositivos electrónicos durante más de una hora al día. 

- Desde los 7 hasta los 12 años deberíamos controlar que no se excedieran de las 2 horas.


 Según este estudio, la visión prolongada de la televisión o del ordenador, puede desarrollar un déficit de atención en los más pequeños. Esto se debe a que el córtex frontal, aún inmaduro en los niños: se sobreactiva demasiado con las ondas electromagnéticas.


  Dejar que nuestros hijos se duerman viendo la televisión no es precisamente lo más terapéutico, a pesar de que nosotros mismos lo hagamos a menudo. Hablamos de educación, pedagogía y ante todo de salud infantil, por ello, antes que dejar que el sueño les venga frente a la tele o en la tableta, es necesario poner en práctica el buen arte de la lectura relajada.

  No importa que tus hijos aún no hayan adquirido aún la competencia de la lecto-escritura o que ya estén consiguiendo sus primeros logros. 




  Algo tan sencillo como sentarnos con ellos en la cama y empezar a leerles, va a suponer un enorme beneficio para su desarrollo neuronal y emocional.


 La lectura relajada aumenta el flujo de sangre hacia el cerebro, aporta bienestar al niño además de una calma muy gratificante apropiada para ese último instante del día. Leer a tus hijos algún cuento o libro con un mensaje ejemplar o un buen razonamiento moral, puede potenciar su empatía y el respeto hacia sus semejantes. Vale la pena.

Un último consejo: hazte socio de una biblioteca par tener al alcance un catálogo amplio con el que llenar las noches de fantasía e imaginación, además de ahorrar, claro. Reserva las compras para ejemplares que desee mucho en cumpleaños, navidades y fechas especiales.


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