5 poemas bellísimos de Gabriel García Márquez

Cuando oímos su nombre pensamos en Macondo. Siempre lo identificamos con su novelas, pero también escribió poesía. Descubre a continuación 5 poemas de Gabriel García Márquez.



Soneto casi insistente en una noche de serenatas


  Quisiera una mujer de sangre y plata.  Cualquier mujer. Una mujer cualquiera,cuando en las noches de la primavera se oye a lo lejos una serenata.


  Esa música es alma. Y aunque no fueraverdad tanta mentira sería gratoel saber que su voz siempre retratael corazón de una mujer cualquiera.


  Quiero querer con música. Y quieroque me quieran con tono verdadero  Casi en azul y casi eternamente.

  Será porque ese ritmo me arrebata,o tal vez porque oyendo serenatasme duele el Corazón musicalmente.

1945

"Poema desde un caracol"


  Yo he visto el mar. Pero no era
el mar retórico con mástiles
y marineros amarrados
a una leyenda de cantares.

  Ni el verde mar cosmopolita
-mar de Babel- de las ciudades,
que nunca tuvo unas ventanas
para el lucero de la tarde.

  Ni el mar de Ulises que tenía
siete sirenas musicales cual siete islas rodeadas
de música por todas partes.

  Ni el mar inútil que regresa
con una carga de paisajes
para que siempre sea octubre
en el sueño de los alcatraces.

  Ni el mar bohemio con un puerto
y un marinero delirante
que perdiera su corazón
en una partida de naipes.

  Ni el mar que rompe contra el
[muelle
una canción irremediable
que llega al pecho de los días
sin emoción, como un tatuaje.


  Ni el mar puntual que siempre tiene
un puerto para cada viaje
donde el amor se vuelve vida
como en el vientre de una madre.

  Que era mi mar el mar eterno,
mar de la infancia, inolvidable,
suspendido de nuestro sueño
como una Paloma en el aire.

  Era el mar de la geografía,
de los pequeños estudiantes,
que aprendíamos a navegar
en los mapas elementales.

  En el mar de los caracoles,
mar prisionero, mar distante,
que llevábamos en el bolsillo
como un juguete a todas partes.

  El mar azul que nos miraba,
cuando era nuestra edad tan frágil
que se doblaba bajo el
peso de los castillos en el aire.

  Y era el mar del primer amor
en unos ojos otoñales.

  Un día quise ver el mar
-mar de la infancia- y ya era tarde.


"La muerte de la rosa"


  Murió de mal aroma.
Rosa idéntica, exacta.
Subsistió a su belleza,
Sucumbió a su fragancia.
No tuvo nombre: acaso
la llamarían Rosaura,
O Rosa-fina, o Rosa
del amor, o Rosalba;
o simplemente Rosa,
como la nombra el agua.

  Más le hubiera valido
ser siempreviva, Dalia,
pensamiento con luna
como un ramo de acacia.

  Pero ella será eterna:
fue rosa; y eso basta;

  Dios la guarde en su reino
a la diestra del alba.


  "Si alguien llama a tu puerta"


  Si alguien llama a tu puerta, amiga mía,
y algo en tu sangre late y no reposa
y en tu tallo de agua, temblorosa,
la fuente es una líquida de armonía.

  Si alguien llama a tu puerta y todavía
te sobra tiempo para ser hermosa
y cabe todo abril en una rosa
y por la rosa desangra el día

 Si alguien llama a tu puerta una mañana
sonora de palomas y campanas
y aún crees en el dolor y en la poesía

  Si aún la vida es verdad y el verso existe.
Si alguien llama a tu puerta y estás triste,
abre, que es el amor, amiga mía.


 "Soneto matinal a una colegiala ingrávida"


  Al pasar me saluda y tras el viento
que da al aliento de su voz temprana
en la cuadrada luz de una ventana
se empaña, no el cristal, sino el aliento

  Es tempranera como una campana.
Cabe en lo inverosímil, como un cuento
y cuando corta el hilo del momento
vierte su sangre blanca la mañana.

  Si se viste de azul y va a la escuela,
no se distingue si camina o vuela
porque es como la brisa, tan liviana

 que en la mañana azul no se precisa
cuál de las tres que pasan es la brisa,
cuál es la niña y cuál es la mañana.
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