3 formas de estirar el “músculo del alma” para combatir el malestar

Cuál es el llamado músculo del alma, qué relación tiene con las emociones y cómo trabajarlo para alcanzar el bienestar.



  El psoas, también llamado “músculo del alma”, es el músculo más profundo del sistema muscular y, además, el que más contribuye a estabilizar el cuerpo humano. Nos ayuda a mantener equilibrio, la movilidad articular, la amplitud de movimiento y el correcto funcionamiento de los órganos situados en la zona abdominal.

  Este es el músculo que conecta la columna vertebral y las piernas, lo cual nos ayuda a mantenernos en pie y hace lo posible para levantarnos las piernas para así poder caminar.


  Si el psoas se encuentra en buen estado que favorece una correcta postura corporal y ofrece el asentamiento a la estructura interno del cuerpo.

  Las culturas orientales han otorgado el título de “músculo del alma” por su relación con el sistema nervioso central, por lo que al estar conectado con el diafragma, se encuentra relacionado con la respiración.

  Es importante que el ritmo respiratorio tenga una relación bidireccional con nuestro estado emocional, lo cual se constituye como el mensajero de nuestro estado psicológico. Es, por lo tanto, el músculo encargado de ayudarnos oxigenar nuestra mente.


  Por estar situado en un área crítica del cuerpo para la movilidad, tener un gran tamaño y, a la vez, ser muy profundo es un músculo que fácilmente se carga de tensión. 

  Mantenerlo relajado y estirado permite liberar una gran cantidad de tensión que, de lo contrario, se acumularía a lo largo del día. 

 Existen investigaciones que indican que, debido a la gran cantidad de procesos con los que está conectado, el psoas mayor influye en el equilibrio emocional, siendo el causante de generar temor o ataques de ansiedad. Por esto se lo conoce como "el músculo del alma".



Salud emocional: la tensión del psoas

 Cuando el músculo del alma está sano, ayuda al organismo a estar estable tanto física como emocionalmente. 

 En cambio, cuando se tensa o daña, no solo afecta el rendimiento físico, sino que la tensión puede transmitirse a diferentes partes del cuerpo e incluso ocasionar temor, angustia y ansiedad.
 
  Al hablar del estado de estrés, unido al estilo de vida que le acompaña, puede llegara tensar el psoas puede ocasionar que se acorte o endurezca. Además, el hecho puede producir dolores de espalda, problemas digestivos, menstruaciones dolorosas, etc.


  Si esto se llega a convertir en crónico, el psoas se corta y endurece, afectando así el estado físico y emocional, generando así incomodidad, lo cual termina de agotarse en nuestro cuerpo.


  Aunque, por más fuerte y flexible se encuentre el músculo del alma, habrá mayor vitalidad, puesto que la energía podrá fluir de manera libre por medio de huecos, músculos, articulaciones, órganos, etc.


Ejercicios para relajar el “músculo del alma”


  Para trabajar la flexibilidad y el fortalecimiento de este músculo podemos llevar a cabo varios ejercicios o estiramientos. 

 Para ello tenemos que tener en cuenta que, como se observa en las imágenes, el músculo comienza en la vértebra T12, continua por las cinco vértebras lumbares, y se conecta a la parte superior del hueso del muslo (fémur).

  Disciplinas como el yoga se centran en trabajar este músculo, ya que hacerlo ayuda a liberar la tensión innecesaria y fluir a través de movimientos corporales realmente liberadores que nos ayudan a reconectar con nuestras necesidades.



  Veamos algunos de los ejercicios que nos permiten estirar, fortalecer y flexibilizar el “músculo del alma”. 

 No obstante, antes de comenzar a definirlos, debemos saber que en cada posición debemos mantenernos durante unos segundos, así como repetirlo con cada pierna. Además, debemos saber que es recomendable realizarnos de manera diaria, siendo también conveniente hacerlos por la mañana.


1. Estocada


  - Mantente de pie con las piernas separadas a la distancia de los hombros.

- Mantén la espalda erguida, te ayudará contraer los músculos abdominales.

- Da un paso al frente con el pie derecho.

- Desciende la rodilla izquierda hacia el suelo y deslízala hacia atrás, hasta que toda la pierna izquierda se encuentre estirada.

- Apoya las manos en la rodilla derecha y mantente así durante unos segundos.

- Incorpórate con calma, vuelve al inicio y realiza el mismo ejercicio con la otra pierna.

- Variante: estocada con elemento. Se trata de realizar el mismo ejercicio pero colocando un taburete, cajón o silla de la altura de la rodilla con objeto de apoyarla y llevar todo el peso del cuerpo hacia adelante para que la pierna izquierda quede estirada. Repetir con la otra pierna.


2. Estiramiento espinal


- Acuéstate boca arriba sobre una colchoneta o esterilla.

- Coloca tus brazos de manera perpendicular al cuerpo, en forma de cruz. Tus palmas tienen que tocar el suelo.

- Lleva tu rodilla derecha por encima de la izquierda, rota la cadera y reposa sobre el suelo. La pierna debe estar en ángulo recto.

- La pierna izquierda no debe estar flexionada.

- Mantente durante algunos segundos y repite con la otra pierna.Estiramiento espinal para fortalecer el “músculo del alma”


3.Estiramiento rodilla al pecho


- Acuéstate boca arriba sobre una colchoneta o esterilla.

- Eleva tu rodilla derecha hacia el pecho y sujétale con ambas manos. Presiona un poco para lograr acercarla más.

- No levantes el pie derecho del suelo.

- Mantente durante algunos segundos y repite con la otra pierna.


Crear el hábito de realizar estos sencillos ejercicios diariamente va a favorecer nuestro equilibrio físico y psicológico. 


Tomarnos un tiempo diariamente para llenarnos de oxígeno psicológico es algo que no podemos «dejar para más tarde», pues nuestro bienestar es algo que nunca deberíamos posponer. Nos va la vida en ello.


Imagen principal de Claudia Tremblay

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