Quién se perdona a sí mismo, sufre menos dolor

Aquel que logra perdonarse a sí mismo, llega a un nivel más alto de espiritualidad donde por consecuencia sufrirá menos dolor



  A menudo somos más amigables con otras personas que con nosotros mismos. Una dosis saludable de autocompasión podría ayudar a los pacientes con dolor crónico a aceptar mejor su condición e incluso a reducir los síntomas.


Hay que aprender a perdonar a nuestra alma para así dejar ir el dolor


  Según un estudio realizado por científicos de la Universidad De Coímbra ubicada en Portugal , las personas que tienen compasión de si mismas, no solo hacia los demás, tienen menos probabilidades de sufrir de dolor crónico.

  Los investigadores tomaron la decisión de entrevistar a 200 personas las cuales parecían de enfermedades que generan altos picos de dolor de forma crónica entre los cuales está la fibromialgia la cual sabemos es una de las peores enfermedades de este estilo.


  Así investigaron qué es lo que influye en la aceptación del dolor de los pacientes. Sufrir mucho tiempo de algún dolor que no puede aliviar la medicación ni otras terapias, a menudo puede hacernos sentir frustrados. 

  Pero puede ayudarnos el hecho de cambiar el punto de vista: en lugar de combatir el dolor y desesperarnos, puede ser útil aceptarlo como parte de la experiencia para buscar formas de perseguir diferentes actividades de todos modos. 

 Cualquier persona que tenga éxito en esto está mejor protegida contra un trastorno mental como la depresión.

  No se trata de pretender que no padecemos dolor ni dejar de buscar ayuda profesional, al contrario, se trata de trabajar en nuestro enfoque para sobrellevar el dolor crónico sin culparnos, y estar más fuertes para encontrar mejores soluciones.


  Para descubrir qué motiva el proceso de autocompasión o perdón de uno mismo, Carvalho y sus colegas entrevistaron a más de 200 pacientes con dolor, a la mayoría de los cuales se les había diagnosticado fibromialgia.

 No es sorprendente que descubrieran que los sujetos que eran más activos a pesar del dolor, mostraban menos signos de depresión y reportaban un dolor menos intenso.

  Esta relación aparentemente estaba relacionada con el grado de autocompasión que sentían los participantes: quienes eran amables con ellos mismos eran más activos y se encontraban menos deprimidos, independientemente de la intensidad del dolor.

  La autocompasión es entendida por los científicos como la capacidad de ser tan comprensivo y amigable con los errores y fallas como lo harían en el caso de un buen amigo. 


  Aquellos que están de acuerdo con afirmaciones como “Estoy tratando de ver mis errores como parte de la naturaleza humana” muestran más autocompasión que alguien que se culpa a sí mismo por lo desagradable o piensa con mal humor que todos los demás son menos infelices.

  Los estudios demuestran que las personas que pueden perdonarse a sí mismas están mejor preparadas para afrontar el estrés y la tensión. Carvalho y sus colegas, por lo tanto, creen que puede ser beneficioso alentar a los pacientes con dolor, en particular, a ser más compasivos.
 
  Tener sentimientos de rencor es algo natural en el ser humano. Todos lo hemos sentido alguna vez, pero lo que realmente no debemos permitir es que se nos quede enquistado en nuestro corazón, como una flecha envenenada.


  Lo único que hará será herirnos, causándonos aún más daño que el que nos produjo la propia acción que hizo que generásemos rencor.

  «El perdón puede tener unos efectos psicológicos positivos: no vivir atormentado, sacudirse el yugo del pasado, mejorar la salud (por ejemplo, dormir mejor, estar más relajado, consumir menos fármacos), reconciliarse consigo mismo y recuperar la paz interior». 


«El débil no puede perdonar. El perdón es un atributo de los fuertes».
-Mahatma Gandhi-


Perdonar no es hacer ningún favor a nadie, sino hacérselo a uno mismo. Perdonar es sinónimo de liberación. 


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