Tratar con cariño es tocar con respeto al alma del otro

Actuar siempre con cariño y respeto es la mejor forma de demostrar que se aprecia a los demás. Es sinónimo de amor, es ser amable y bondadoso, pues ¿qué sentido tiene no tratar con cariño justamente a las personas que amamos? Simple, no lo tiene en absoluto.   


  Sin embargo, aunque esto pueda parecer muy obvio, lamentablemente muchas veces no refleja la realidad. Se nos olvida muy fácilmente lo importante que es tratar con cariño, es dar nuestro respeto emocional a los otros, y mostrar ese amor con actos y palabras todos los días.    


  Una simple palabra o gesto, preguntar cómo está la otra persona o qué siente, todo esto consiste en una conexión emocional con la que le decimos que queremos estar a su lado, que estamos para ella y que nos preocupamos por su bienestar.  Y la otra persona puede aceptar o no esta solicitud de cercanía.   

Aprender a conectamos emocionalmente


   Y si lo pensamos bien, en demasiadas ocasiones damos una respuesta desagradable o ignoramos estas intenciones amables de cercanía. Esta es la razón por la cual es tan importante saber dar ese cariño, aceptarlo y poder tratar con respeto a los demás.


  Esos intentos de conexión emocional podrían ser mucho más aceptados y de provecho si aprendemos a reconocer las necesidades emocionales de los demás.

  Y cabe mencionar que muchas discusiones y peleas son producto de malinterpretar esos gestos, sin embargo ese sentimiento de desconexión se puede remediar con una conversación.

Responder a la conexión emocional


  Llegar a conseguir relaciones plenas, sanas y satisfactorias no es algo que se logre de un día al otro. Para ello es preciso antes desarrollar el hábito de tener gestos que establezcan los cimientos estables de un cariño que sepa ser recíproco y demostrable.  


  Y si se dan respuestas positivas a esas demostraciones de afecto, se genera así una interacción saludable, y si se practica todos los días se llega a una situación en que los participantes sienten un verdadero gusto por ese juego de demostraciones de cariño, que se sienten naturales y pronto necesarias en  la relación.  

  Al contrario, los rechazos y respuestas negativas anulan cualquier futuro  intento de conexión, pues ese cariño debe ser compartido y querido por ambas personas, de otra forma tarde o temprano se apaga cualquier tipo de  afecto.   


  Así, existen varias maneras de responder a esos intentos de conexión y de acuerdo a cómo lo hagamos, esos juegos de demostraciones de cariño se harán más o menos frecuentes y más o menos satisfactorios:



  - Responder con empatía: un ejemplo sería reír cuando la otra persona dice un comentario gracioso. Si sabemos alentar esas sencillas conexiones conseguiremos como recompensa lograr tener relaciones mucho más duraderas y plenas, colmadas de buenas sensaciones.


  - Responder con hostilidad: las personas que continuamente responden con hostilidad son discutidoras, y suelen responder con desprecio o ironías. Con el ejemplo anterior, ante el comentario gracioso, una persona discutidora respondería con desprecio, o si le comentas un deseo, esta marcaría todas las razones por las que no podrás llevarlo a cabo. 

    

- Ignorar a la otra persona: esto equivale a desconocer las actitudes del otro, a despreciar su cariño e interés, lo que desde luego, arruina todo tipo de relaciones.


  La verdad es que tratar con cariño a las personas que queremos no debería ser una excepción, sino más bien la regla. A veces descuidamos estos gentiles gestos y arriesgamos nuestra relación, en la cual, si esa desatención se hace muy frecuente, se desgasta irremediablemente.   

  Así es que mejor dediquemos la debida atención  a mantener nuestras relaciones vivas con esos pequeños detalles que las alimentan, con esos gestos de amor y cariño que son tan necesarios para saber y reconocer que la otra persona nos importa.


 Aprendamos a cuidar nuestras respuestas a esos intentos de conexión emocional  y demostrar siempre nuestro amor y respeto.

 Si esta nota te gustó y te pareció útil, no olvides compartirla en tus redes.

Fuente: La mente es maravillosa

El Club de los Libros Perdidos. Con la tecnología de Blogger.