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martes, 31 de marzo de 2015

Los 10 libros más robados a nivel mundial

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El crimen es un tema popular en la literatura, así que no es ninguna sorpresa que la literatura también sea sujeto de esta acción. Esto porque son varios los libros que constantemente son tomados de manera ilegal de las librerías, lo que vulgarmente se dice, son robados.



   De acuerdo el diario chileno El Mercurio, los best seller, las novelas de cultos y los textos de estudios son los principales objetivos de los ladrones de literatura, quienes se pueden clasificar en tres:


  • El ladrón ocasional, 
  • el que quiere mucho un libro, pero no puede pagarlo y termina robando 
  • y el ladrón por encargo que termina vendiendo la mercancía a menor precio en bazares.

Esta es una lista con 10 de los libros más robados del mundo.



10. "Inés del alma mía", que relata la vida de Inés Suárez, primera mujer española en llegar a Chile. de Isabel Allende.



9. "Libro de Récords Guinness". El libro que registra los mayores récords del mundo, logró uno por sí solo. Resulta que esta publicación se convirtió, durante muchos años, en el libro más robado de las bibliotecas públicas de los Estados Unidos, lo triste es que a nivel mundial no llegue ni siquiera al podio.





8. "Wall and Piece" de Banksy. Grafitero británico conocido en todo el mundo por su trabajo y apoyo al pueblo de Palestina, que además de plasmar su arte en las calles, ha logrado publicar varios libros con su obra, entre ellos Wall and Piece.

El artista es uno de los mayores exponentes de piezas satíricas sobre tópicos como política, religión y moral de quien se desconoce su identidad, pero quien resulta ser bastante buscado.



7. "Álgebra" de Baldor. Seguro que cuando estabas en la secundaria o preparatoria llevaste este libro para ilustrar tus clases de matemáticas. De acuerdo con Wikipedia, es el libro más consultado en las escuelas de Latinoamérica.



6. "Harry Potter" de JK Rowling. El pequeño mago nacido de la mente de la escritora británica que hoy es más rica que incluso la reina de Inglaterra.

Cuando los roban, se dicen que desaparecen "como por arte de magia".



5. "Todos los títulos" de William S. Burroughs. El considerado crítico social estadounidense en es uno de los autores más buscados, tanto que muchos hacen uso del hurto para poder llegar a sus letras.

De acuerdo con uno de los escritores de On the Media, quienes roban libros de Burroughs y de Bukowski, se sienten tan identificados con sus letras que creen que su deseo de robar los libros, y sobretodo hacerlo, es completamente válido.




4. "El Código Da Vinci" de Dan Brown. La novela que se llevó a la pantalla grande por Columbia Pictures y que fue publicada en 2003 resultó tener gran popularidad a nivel mundial, vendiendo alrededor de 2 millones 700 mil ejemplares y siendo traducida a varios idiomas.

3. "The London A-Z" de Phyllis Pearsall. Cuando la escritora de este libro se perdió, se le ocurrió la idea de crear un mapa con todas las calles de Londres. Un éxito para quien nunca quiere llegar tarde por culpa de una dirección desconocida. Un atlas y guía de las calles de aquel lugar que los londinenses no se quieren perder, pero por el que tampoco quieren pagar. Aunque al parecer ella tiene unos cuantos por si acaso.



2. "Todos los títulos" de Charles Bukowski. Uno de los escritores del diario The New York Observer aseveró que buscando títulos del escritor estadounidense, quien escribió más de 50 libros, se encontró llamando a un librería donde preguntó por sus escritos y donde le dijeron que para adquirirlo tenía que acercarse con cualquiera de los vendedores porque todos los libros de Bukowski habían sido removidos de los estantes porque era comúnmente robados.

Bueno, a fin de cuentas, si Charles estuviera en tu lugar, también se lo llevaría.




1. "Los Detectives Salvajes" de Roberto Bolaño. Arturo Belano y Ulises Lima son los protagonistas, quienes investigan una desaparición en México. Amores, muertes, asesinatos, fugas turísticas, manicomios, universidades, desapariciones y apariciones, donde México, África y España, entre otros lugares son los escenarios de la historia.

Esta es una de las novelas que los vendedores de libros prefieren esconder detrás del mostrador, lejos de las manos mal intencionadas.





lunes, 30 de marzo de 2015

Leer a Kafka estimula el cerebro

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 Leer a Franz Kafka puede hacernos más inteligentes, según revela un nuevo estudio de la Universidad British Columbia y la Universidad de California.




  La clave está en el surrealismo presente en textos como Un médico rural, escrito por Kafka en 1918. Según explica Travis Prolx, coautor de un estudio que publica la revista Psychological Science, "el significado de una cosa es una asociación esperada con nuestro propio entorno". Así, por ejemplo, el fuego se asocia con calor extremo, de modo que poner la mano sobre una llama y sentir de repente un frío extremo sería una "amenaza" para el significado de fuego.¿Sería desconcertante, porque no tendría sentido?, explica Proulx. Y esa es la sensación que causan algunos textos de Frank Kafka. 
   Para comprobar sus efectos sobre el cerebro, Proulx y sus colegas pidieron a una serie de voluntarios que leyeran la historia de Un médico rural, en la que se suceden acontecimientos disparatados, mientras otros compañeros leían una versión diferente del mismo relato reescrita de forma que todo cobraba sentido. A continuación se les propuso un ejercicio de gramática, que los que habían leído al auténtico Kafka resolvieron con mejores notas.





   "Las personas nos sentimos incómodas cuando las asociaciones que esperábamos resultan violadas, y eso crea un deseo inconsciente de dar sentido a lo que nos rodea". Esa sensación incómoda puede venir de una historia surrealista y "nos incita a aprender nuevos patrones cerebrales, a desarrollar una mayor capacidad de aprendizaje", concluyen los investigadores.


Fuente: Muy interesante (revista).

domingo, 29 de marzo de 2015

Los 6 libros falsos más famosos de la historia

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6. El Necronomicón




De haber existido, el Necronomicón sería el best-seller de los libros jamás escritos. Encuadernado en piel humana y escrito con sangre, el Necronomicón era un supuesto códice ocultista para invocar a los primordiales, entidades demoníacas del ser humano. 


El ficticio autor de tan macabra obra era Abdul Alhazred, un árabe del siglo XII, que enloqueció tras pasar cuatro años vagando por unas cuevas subterráneas, donde se supone que había descubierto la existencia de los primordiales. La primera persona que mencionó el Necronomicón fue el escritor Howard Philip Lovecraft en su relato "El sabueso", publicado en 1922. 

Las referencias a este libro blasfemo y maldito (con la facultad de enloquecer a todo desdichado que osara leerlo) fueron constantes en la obra del escritor de Providence. 


  Constantes y minuciosas, ya que Lovecraft llegó incluso a escribir la cronología del Necronomicón, en la que detalló cómo, a través de los siglos, fue pasando por las manos de diversos personajes (monjes, traductores, coleccionistas...) hasta acabar desapareciendo misteriosamente. 

También te va a interesar: La bellísima carta que Einstein le envió a Marie Curie en pleno escándalo amoroso 

 Como era de esperar, los rastreadores de rarezas se pusieron tras la pista del libro. Una pista que no conducía a ninguna parte, ya que, como el propio Lovecraft confesó en 1943 en una carta a su editor, el libro blasfemo no existía; era una invención suya, para darle credibilidad a sus relatos terroríficos. Pero la confesión del propio Lovecraft no sirvió para poner fin a la leyenda, ya que muchos aficionados a la literatura de terror siguieron creyendo en la existencia del libro. 

   "Jorge Luis Borges confesó cómo, con dieciséis años, fascinado por la obra de Lovecraft, recorrió las bibliotecas de Buenos Aires buscando el libro maldito. Lógicamente, no lo encontró; pero, ya que no pudo volver a su casa con un libro de recetas mágicas, lo hizo con otro de recetas de cocina, para que la salida no hubiera sido en vano."


La anécdota de Borges ejemplifica la fascinación que el "Necronomicón" ha ejercido y ejerce sobre miles de lectores. Fascinación que compartió René Chalbaud, catedrático de Literatura de La Sorbona de París, a quien en 1971 casi le dio un síncope cuando en la biblioteca de la Universidad encontró una amarillenta ficha que indicaba que existía un ejemplar del libro entre los fondos sin clasificar. 

La noticia corrió como la pólvora, y a la Universidad acudieron decenas de investigadores atraídos por el hallazgo, como moscas a la miel. Debió ser divertido ver la expresión de sus rostros cuando descubrieron que todo había sido una broma de un alumno con ganas de burlarse de sus mayores.





5. Juegos borgianos



    Ya sea como ejercicio creativo, o para tomarle el pelo a sus contemporáneos, el inventarse libros que nunca han existido es un juego culto que practican muchos escritores, y que crece gracias a la rumorología. Así, se lleva años hablando del manuscrito de la novela que el mexicano Juan Rulfo supuestamente escribió después de "Pedro Páramo", y autores como Umberto Eco han usado con frecuencia en sus obras los libros imaginarios, como las inexistentes obras del ficticio Adeonato Lampustri en "El péndulo de Foucault". Pero en el arte de inventarse libros inexistentes nadie le gana la partida a Jorge Luis Borges


 Como ya se dijo, en su juventud el autor argentino creyó en la existencia del Necronomicón; pues bien, con los años se tomó cumplida revancha al crear un género que algunos expertos han bautizado como literatura virtual, con libros como "Examen de la obra de Herbert Quain", y "Pierre Menard, autor del Quijote", en las que el escritor analiza las obras inexistentes de unos autores a su vez inexistentes. ¿Se puede rizar el rizo? Sí, y lo hizo el propio Borges, recurriendo al testimonio cómplice de otro autor que se prestó al juego, Bioy Casares. 

   Entre ambos se inventaron a un escritor, H. Bustos Domecq, y se tomaron la libertad de escribirle varios libros. ¿El resultado? Los lectores creyeron en la existencia de dicho autor y se acercaron a las librerías en busca de más obras de Bustos Domecq. Borges había llevado el arte de crear libros imaginarios a su máxima expresión.


4. El catálogo del conde Fortsas


  En 1840 comenzó a circular por las librerías de Bélgica y Francia un catálogo formado por cincuenta y dos incunables literarios, que incluía obras atribuidas a Cicerón. Aquel tesoro (el sueño de todo coleccionista) provenía de la biblioteca del conde J. N. A Fortsas, e iba a subastarse el 10 de agosto en el despacho del notario de Binche, una pequeña y apacible localidad belga. 

  Llegó el día, y un buen número de libreros y coleccionistas de toda índole se dieron cita en Binche. Pero cuál no sería su sorpresa al descubrir que en el pueblo no vivía notario alguno, y que nadie había oído hablar de una subasta. 

T  odo había sido una broma pesada organizada por el comandante Renier-Hubert Ghislai Chalon, un militar retirado, aficionado a tomarle el pelo a todo el mundo, y cuya imaginación había alumbrado todos los títulos, y el contenido de los libros, del ficticio catálogo.











3. Las estancias de dzyan

¿A alguien le gustaría leer un libro escrito en Venus? Que no lo busque en ninguna librería ni biblioteca, porque no lo encontrar·, ya que se trata de otra de las grandes imposturas de la historia de la Literatura. 

"Las estancias de Dzyan" es, supuestamente, un texto escrito y encriptado por seres interestelares, un compendio de conocimientos cuya revelación, se dice, destruiría los pilares de nuestra civilización. 

Semejante libro fue una invención de Emile Boit Bailley un poeta francés de finales del XVII aficionado al ocultismo. Al igual que siglos después hizo Lovecraft, Bailley se inventó este libro para dar veracidad a sus ficciones; más aún: introdujo la posibilidad de que bajo la cordillera del Himalaya existiera una cripta subterránea donde un grupo de maestros de la sabiduría custodiaban una biblioteca repleta de libros prohibidos. 

Un relato de ciencia ficción en cuya veracidad creyó mucha gente. Pero la persona que más hizo por la causa de dar veracidad a este libro imaginario es Helena Petrovna Blavatsky (1831-1891), personaje muy popular en la Europa de finales del XIX gracias a sus presuntos poderes mentales. 


  Madame Blavatsky actuaba en circos y teatros, y conseguía llenos absolutos merced a números tan espectaculares como incendiar objetos con la mirada y hacer levitar a una persona con sólo levantar la mano. Según ella, sus poderes eran auténticos, y los había adquirido en la India estudiando "Las estancias de Dzyan". Madame Blavatsky explotó aquella historia hasta la náusea, asegurando que su vida estaba amenazada por personajes poderosos que pretendían arrebatarle su libro. 

  El destino le echó una mano en su impostura, ya que, en 1870, naufragó en Suez el barco en que ella viajaba, y la vidente aseguró que el accidente había sido provocado. Y en 1871, mientras actuaba en Londres, sufrió un atentado: un hombre le disparó con una pistola. Ella salió ilesa, pero el agresor aseguró que había actuado como un autómata, impelido por una fuerza telepática. 

  Meses después, un amigo de la vidente, el coronel Henry Coll, declaró que había sido un montaje de Madame Blavatsky para darse publicidad. La psíquica falleció en París, en 1891. Sus seguidores buscaron entre sus pertenencias algún rastro del mítico libro, pero no lo encontraron. ¿Tal vez porque nunca existió?

2. La biblioteca de Sherlock Holmes

Una de las bibliotecas imaginarias más famosas está en Londres, en el 221 B de Baker Street, donde residía Sherlock Holmes, el detective de ficción creado por Arthur Conan Doyle. 


Holmes (según los relatos de Doyle) empleaba su tiempo libre en tocar el violín, en dormitar bajo los efectos de la morfina, y en escribir tratados en los que compilaba su sabiduría. 


Entre las obras supuestamente escritas por el detective figuran títulos como El arte de las pesquisas, Sobre las diferencias entre las cenizas de diversos tabacos, La utilidad de los perros en el trabajo del detective y Acerca de la escritura críptica. Ninguno de estos libros existe, pero, de haber sido reales, hoy serían clásicos de la criminología.


1. La estafa de Ana Frank 
La falsificación de la historia


   El denominado "Diario de Ana Frank" es el punto más sensible de lo que constituye una auténtica industria del victimismo, que gira en torno a la triste realidad del holocausto que padecieron multitud de personas de todas las etnias, religiones y nacionalidades. El contraste de la imagen inocente e infantil de la protagonista, frente a sus intrínsecamente perversos captores, ha convertido a esta obra no sólo en un "best-seller" mundial (con innumerables ediciones, traducciones, teatralizaciones y adaptaciones cinematográficas), sino además en otro muro de los lamentos, donde todo análisis documentado sobre las dimensiones reales del “holocausto” es respondida con una bien estudiada campaña de histeria y sensiblería, cuando no con leyes que pretenden establecer una verdad incontestable sobre lo sucedido y silenciar a los disidentes. 

   El historiador británico David Irving, el ex profesor de la Universidad de Lyon (Francia) Robert Faurisson, y el estudioso austriaco nacionalizado sueco, Ditlieb Felderer, han demostrado públicamente hasta el cansancio la falsedad de los pretendidos manuscritos que se atribuyen a una niña judía llamada Ana Frank, fallecida por una epidemia de tifus en 1945 en el campo de Bergen Belsen. 

Según se dice, el comerciante judío Otto Frank de la ciudad de Frankfurt (Alemania), huyó junto a su familia en 1933 a la ciudad holandesa de Amsterdam, debido a la llegada de Hitler al poder. Cuando durante la II Guerra Mundial los alemanes ocupan Holanda, los Frank deciden refugiarse en un escondite para salvarse de la persecución nazi.

   Conocemos la verdad gracias al pleito en que se enzarzaron el conocido escritor judío norteamericano Meyer Levin y Otto Frank el padre de Anne Frank. El juicio transcurrió entre 1956 y 1958 ante el County Court House de la ciudad de Nueva York, obteniendo el demandante Meyer Levin un fallo a su favor que condenaba a Otto Frank a abonarle una indemnización de 50.000 dólares de la época por “fraude, violación de contrato y uso ilícito de ideas”.

  El pleito, que se arregló privadamente después de la sentencia por obvio mutuo interés, versaba sobre la “dramatización escenográfica” y venta del “Diario”. El juez, también de origen judío, era Samuel L. Coleman, quien dictó sentencia en el sentido de que Otto Frank debía pagar a Meyer Levin “por su trabajo en el diario de Anne Frank” (BOCHACA, J.: “El mito de Anne Frank”. Revista Cedade. Págs. 18 a 20.).


Para cualquier interesado, todo lo referente al caso Levin-Frank, el mismo está archivado en la Oficina del Condado de Nueva York (N. Y. County Clerk’s Office) con el número 2241-1956 y también en el New York Supplement II, Serie 170, y 5 II Serie 181 (BOCHACA, J.: “El mito de Anne Frank”. Revista Cedade. Págs. 18 a 20.). Así pues, la sentencia del juez — y juez judío — en el sentido de que el autor del Diario es Meyer Levin y no la niña, existe.


Juicio esclarecedor


   Lo que interesa hacer notar es que, de la lectura de la numerosa correspondencia privada de Otto Frank y de Meyer Levin que fue aportada al juicio como prueba de las partes, surge la grave presunción “juris tantum” de que “El Diario de Ana Frank” “es substancialmente una falsificación” .    Además, queda en claro que el autor material de esa falsificación fue el igualmente judío Meyer Levin quien, en legítima defensa de sus derechos de autor, además de demandar al Sr. Frank por cuatro o cinco millones de dólares por su labor de parafrasear el manuscrito “para el fin que tenía que cumplir…”, pleiteó igualmente contra el productor de cine Kiermit Bloombarden, pues en la película -del mismo título que la obra- aparecen también escenas escritas por él y que no estaban contenidas en el “Diario” original. Meyer Levin había sido corresponsal en España durante la guerra civil de 1936 a 1939 y más tarde enviado de la Agencia Telegráfica Judía durante los enfrentamientos con los palestinos entre 1945 y 1946. La Enciclopaedia Judaica le reconoce como “el primer escritor en poner en escena el Diario de Anne Frank (1952)”.

¿Anna Frank la inventora del bolígrafo?

Pero no acaba aquí todo, y nuestra duda se convierte en decepción cuando descubrimos, como lo ha hecho el historiador británico David Irving tras su investigación, que en el "Diario" de Anne Frank había tinta de bolígrafo. Así lo determinaron unos expertos que acudieron expresamente a Suiza para comprobar el manuscrito original en posesión de Otto Frank. 

Según estos, parte de los diarios habían sido escritos con bolígrafo - inventado en 1949 y cuya aparición en el mercado data como temprano de 1951- algo imposible al haber fallecido Anne Frank de tifus en 1945. 

Dos ciudadanos alemanes, Edgar Geiss y Ernst Roemer, pusieron públicamente en duda, una vez más, la autenticidad del famoso "Diario". Ante ello el Tribunal del Distrito de Hamburgo encargó a la Oficina Federal Criminal Alemana (BKA) un examen de los textos para determinar científicamente si la escritura de éstos se había llevado a cabo durante los años 1941 a 1944, basándose en los análisis del papel y la escritura del manuscrito original. Este análisis químico-técnico fue llevado a cabo en abril de 1981, bajo la dirección del Doctor Werner. 

   A pesar de su publicación, la ley del silencio entre los medios masivos de difusión, intentó dar la menor publicidad posible a los resultados de los análisis.Sí lo hizo el New York Post del 9 de Octubre de 1980 mencionando el hecho. Según este análisis, las correcciones, comentarios y añadidos en las hojas de parte del manuscrito fueron hechas en tinta azul, negra, roja, a lápiz y en BOLÍGRAFO de tinta negra, verde y azul. Como comentarios y texto principal son de una misma mano, recordémoslo, el libro fue escrito por alguien después de la guerra o cuando menos lo finalizó pasada la contienda. El original consta de tres libretas encuadernadas y 324 páginas sueltas.

Diferencias en la escritura

  Un calígrafo pudo comprobar, además, que todo había sido escrito por la misma mano y que, por tanto, no podía ser la de Anne Frank. Se trata de Minna Becker, perito calígrafo judía, quien afirmó ante el juez, repetidamente, que toda la escritura del diario pertenece a una misma mano, para dilapidar este tema sólo ha hecho falta acceder a las cartas auténticas que Anne Frank escribió de niña a unas amigas, publicadas en los Estados Unidos; la letra de estas cartas sí tiene el aspecto normal de una niña de 10 ó 12 años, lo que no es el caso del "manuscrito original", que nos revelan a un autor de mayor edad.

   Las cartas fueron adquiridas por el "Instituto Simon Wiesenthal" y, siempre según David Irving, sí son auténticas, no así el diario. Bochaca confirma asimismo, como han hecho posteriormente otros autores, refiriéndose a Paul Rassinier, que la escritura que se afirma es la de Anne Frank, reproducida en el libro Spur eines Kindes, de Ernst Schnabel, difiere totalmente de la escritura de Anne Frank en el manuscrito original. 

   El Profesor Faurisson, de la Universidad de Lyon, cuya especialidad es la crítica de textos y documentos, y que mantuvo varias conversaciones personales con el padre de Anne Frank, insiste en este tema otorgándole el peso suficiente para llevar al escepticismo sobre el "Diario" de Anne Frank. Su primer trabajo sobre el caso fue publicado en francés en 1980. Una traducción del mismo apareció en el verano de 1982 en el volumen del The Journal of Historical Review con el título "Is the Diary of Anne Frank Genuine?". Entonces señalaba dos ejemplos de la letra manuscrita atribuida a Anne Frank, ambos escritos cuando esta contaba aproximadamente 13 años, pero extrañamente la primera (datada el 12 de Junio de 1942) parece mucho más madura y similar a la de un adulto.

1. Parte del diario escrito supuestamente por Anne Frank
fechado 12 de junio de 1942.
2. Otra parte del diario supuestamente escrito por Anne Frank
con escritura diferente a pesar de estar fechado sólo 4 meses después, el 10 de octubre de 1942. 
Respecto del llamado Diario de Ana Frank es necesario saber que:


1. Con significativa obstinación, Otto Frank (fallecido en 1980), siempre se negó a que el manuscrito fuera sometido a un análisis exhaustivo a los efectos de verificar su autenticidad. 


2. En 1980, a consecuencia de un juicio contra Ernst Roemer -un jubilado de setenta y seis años que se atrevió a negar la autenticidad del Diario-, la Caja Alemana de Defensa Legal logro a pedido del Dr. Rieger que el Departamento Criminal Federal sometiera a análisis los textos y constato que parte de los mismos habían sido escritos con bolígrafo, invento introducido en 1951, es decir, cuanto menos siete años después de la muerte de Ana Frank. 


3. Sin embargo, ya veinte años antes, en 1960, la perito caligráfica Minna Becker había dictaminado judicialmente que todos los textos manuscritos del Diario provenÌan de una sola caligrafÌa. Por lo tanto, quien hizo el manuscrito puso los agregados con bolígrafo... lo que en términos claros significa que ANA FRANK NO FUE LA AUTORA DEL DIARIO


4. Una de las pruebas presentadas por David Irving, fue el contraste entre dos documentos, uno conteniendo la caligrafía auténtica de Ana Frank, correspondiente a las cartas enviadas por ella en esa misma época, y otro con las anotaciones del Diario, cuya caligrafía que no se corresponde en absoluto con el de la niña de trece años. 

5. Un folleto de la "Fundación Ana Frank de Amsterdam", afirma que los amigos holandeses de la familia hallaron un cuaderno de ejercicios con tapas de carton y de pequeño tamaño. El diario sueco Expressen del 10 de octubre de 1976, publica una fotografía de Otto Frank sosteniendo un volumen considerable que en nada se parece al cuaderno mencionado. 

Con relación al texto en sí mismo, éste es un mar de contradicciones. El historiador Felderer hace unas atentas observaciones que permiten puntualizar: 

6. Resulta poco creíble que en un estrecho refugio, en el que permanecieron durante casi dos años, ninguna de las ocho personas que se encontraban en él supieran que Ana Frank redactaba un diario durante ese lapso (junio 1942 - agosto 1944). El padre dice que se entera después de retornar de Auschwitz. 

7. La necesidad de silencio en el refugio, para no llamar la atención y evitar ser capturados (23/3/43), se contrasta con las descripciones de las "riñas terroríficas" (2/9/42), "peleas escandalosas", "gritos y alaridos, golpes e insultos que habría ni que imaginarlos" (29/10/43), así como las prácticas de danza de Ana cada noche (12/1/44). 

8. Es curioso, según el Diario, que los Frank para escapar a la persecución hayan elegido las mismas oficinas y el mismo almacén de Otto Frank para esconderse (9/7/42). 

9. También es contradictorio cuando dice que Lewin, "un pequeño judío químico y farmacéutico, trabaja para el Sr. Kraler en la cocina" (1/10/42). ¿Cómo?, ¿Un judío trabajando pacíficamente cuando se pretende que los judíos sufren una brutal persecución por parte de las autoridades?... 

10. Son reveladoras, nos dice E. Aynat, las tendencias sexuales de esta niña de °trece años!: "Recuerdo que cuando he dormido con una amiga, he sentido el fuerte deseo de besarla... No he podido dejar de ser terriblemente inquisitiva sobre su cuerpo... Le pregunté, si como prueba de nuestra amistad, podíamos acariciarnos mutuamente los senos, pero rehusó. Llego al éxtasis cada vez que veo la figura desnuda de una mujer, como una Venus, por ejemplo. Me afecta de tal modo que me es difícil impedir que me caigan las lágrimas. ¡Si por lo menos tuviera una amiga!" (5/1/44) 

En fin, ¿un poco de pornografía para una mejor venta?... ¿Es éste el lenguaje y las inquietudes de una niña de trece años?

11. Según una entrevista a Otto Frank en 1956, las persianas siempre estuvieron bajas y las ventanas nunca se abrieron, pero Ana afirma que mirar el cielo "es mejor que las píldoras Valeria y el bromo" (15/6/44) contra la ansiedad y la depresión. 


12. Finalmente, queda en evidencia el objetivo de este Diario: su germanofobia manifiesta: "Serán permitidas todas las lenguas civilizadas, excepto el alemán" (17/11/42). "Los alemanes son las bestias más crueles que han pisado la faz de la tierra" (19/11/42). 

Esto no ha impedido que las autoridades "alemanas" de posguerra hayan introducido el Diario como libro de lectura obligatoria en las escuelas, para autodenigración de las nuevas generaciones. 

El Instituto de Revisionismo Histórico de los Estados Unidos (IHR), ofreció nuevamente US$ 25.000.- de recompensa a quien pruebe que el Diario de Ana Frank fue escrito por ella. Ni la propia fundación constituída sobre este fraude literario se animo a reclamar tan generosa oferta.














Una historia maravillosa en medio de montañas de basura, la increíble vida de Cleuza

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Ella se llama Cleuza Aparecida Branco de Oliveira, trabaja el el basurero de São José do Rio Preto, en el Estado de Sâo Paulo en Brasil y tiene 48 años.

   Hablamos de una persona que nació en el campo y a los diez años cuando sus padres emigraron a Sao paulo, trabajaba ya como empleada doméstica. Con 16 años ya estaba casada, con un marido que pretendía imponerle su voluntad. En fin, que no podemos decir que lo tuviera fácil precisamente. Pero ha conseguido grandes logros sociales, logros que la mayoría no nos atreveríamos ni a soñar: tierras en las que viven 17.500 familias, hay 10.000 jóvenes formados y 60.000 estudiando, todos procedentes de las favelas gracias a ella.

Estas son algunas de sus palabras:




Periodista: ¿No son los adolescentes de las favelas en su mayoría traficantes y criminales?
Cleuza: Sí, pero cuando la gente ve una posibilidad mejor, cambian, dicen: “Yo no voy a robar más porque quiero ir a la universidad”; “Yo no quiero hacer más de prostituta, quiero ser enfermera”. Cuando un joven tiene un sueño (ser periodista, médico, ingeniero), surge la esperanza. De lo que más hablamos en nuestro movimiento es de esperanza.

Periodista: ¿Y funciona?

CleuzaUna mujer que es padre y madre, que tiene que sacar adelante a una familia, necesita esperanza.

Periodista: Esperanza y algo de dinero.

Cleuza: La esperanza es más importante que el dinero. El Gobierno de Brasil reparte mucho dinero entre los pobres, pero darle dinero a una persona es dejarla sin esperanza. Necesitamos ser protagonistas de nuestra propia vida. Mi marido no quería que yo fuera protagonista, quería ser dueño de mi vida.

Periodista: Usted se volvió a casar.

Cleuza: Sí, pero mi marido es miembro de la asociación, donde yo piso él también pisa.

Periodista: ¿Qué es lo más importante?

Cleuza: Hacer de tu vida servicio. Si yo no hago de mi vida servicio, mi vida no sirve para nada. Servir es servir a otro, hacer algo por lo demás. Si yo no consigo amar a otro, no consigo amarme a mí misma. Si mirando a una mujer sola y pobre con tres hijos no me conmuevo, ¿qué soy yo?

    Si a esto no lo llamamos conseguir un sueño, no sé a qué vamos a llamarlo entonces. Sólo tenía su esperanza, su tenacidad y su deseo para conseguirlo y ahí están los resultados. 


 "Puede que algunos sigan llamándome ilusa, pero yo seguiré creyendo que el poder de transformar el mundo, el poder de cambiar las situaciones que nos depara la vida por muy duras que sean, reside en una gran parte en nosotros mismos."


Por tanto, tengo que volverte a preguntar: ¿crees que otro mundo es posible? ¿cuál es tu aportación para que así sea?

   Brasil es un país de contrastes. También en la lectura. Mientras se multiplican por todas partes iniciativas geniales para crear nuevos lectores, hasta en medio a los basureros, y el gobierno distribuye millones de libros cada año, la mitad de los alumnos de primaria salen de la escuela sin saber leer ni escribir.

   Existen aún 12 millones de analfabetos totales y muchos millones más de analfabetos funcionales, que apenas si saben escribir su nombre y leer un titular con letras mayúsculas pero mientras Cleuza trabaja, con frecuencia se encuentra con obras de escritores famosos como Machado de Asís, José Saramago, Enrico Verissimo o poemas de Drummond entre basuras varias. Ella siempre soñó con tener una pequeña biblioteca en su casa pobre de Mirassol, a cerca de 500 kilómetros de São Paulo, así que con sus hallazgos inició una pequeña biblioteca en el mismo basurero para uso y disfrute suyo y de sus compañeros de trabajo.

    Actualmente, la biblioteca tiene más de 300 títulos y está gestionada por 11 recogedores de basura, cuenta con un pequeño espacio para sentarse a leer y hasta una área para escuchar música. Allí no se cobra por leer ni por prestar libros, no hay registros, ni controles de ningún tipo, pero quien se lleva un libro a casa, lo devuelve siempre después de leerlo. El sueño de Cleuza es que sus compañeros de trabajo en el basurero que sepan leer, se apasionen por la lectura y los que no saben, que disfruten aprendiendo.


Una historia maravillosa en medio de montañas de basura.

Fuentes:
El País:
 

sábado, 28 de marzo de 2015

"La doctrina del shock" - Naomi Klein

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El libro La doctrina del shock sostiene que las políticas económicas del Premio Nobel Milton Friedman y de la Escuela de Economía de Chicago han alcanzado importancia en países con modelos de libre mercado no porque fuesen populares, sino a través de impactos en la psicología social a partir de desastres o contingencias, provocando que, ante la conmoción y confusión, se puedan hacer reformas impopulares. Se supone que algunas de estas perturbaciones, como la Guerra de las Malvinas, el 11 de septiembre, el Tsunami de 2004 en Indonesia, o la crisis del huracán Katrina pudieron haber sido aprovechadas con la intención de forzar la aprobación de una serie de reformas.

El libro tiene una introducción, un cuerpo principal y una conclusión, que se dividen en siete partes, con un total de 21 capítulos.

En la introducción se muestra la historia de los últimos treinta años de la doctrina de choque económico que se ha aplicado alrededor del mundo, desde América del Sur en la década de los setenta hasta Nueva Orleáns después del huracán Katrina. Klein introduce dos de sus temas principales. 1) En donde los profesionales de la doctrina de choque tienden a buscar una pizarra en blanco en el cual plasmar su ideal de crear economías de libre mercado, en el que inevitablemente requiere normalmente una violenta destrucción del orden económico preexistente. 2) Las similitudes entre la crisis económica y la doctrina original de la terapia de choque, una técnica psiquiátrica donde se aplicaron choques eléctricos a los pacientes con enfermedades mentales.



Parte 1


Comienza con un capítulo sobre psiquiatría y la terapia de choque, los experimentos encubiertos realizados por el psiquiatra Ewen Cameron en connivencia con la CIA: cómo fue un éxito parcial en la distorsión y regresión de la personalidad original de los pacientes, pero ineficaz en el desarrollo de una nueva personalidad mejor. Se hace un paralelismo con la terapia de choque económico, incluida una digresión sobre cómo los organismos gubernamentales se aprovechan de algunas de las lecciones aprendidas para crear más eficaces técnicas de tortura. La tortura, según Klein, a menudo ha sido una herramienta esencial para las autoridades que han aplicado las reformas agresivas del mercado libre y se hace hincapié en esta afirmación a lo largo del libro. Ella sugiere que por razones históricas el movimiento de derechos humanos ha retratado a menudo la tortura sin explicar su contexto, lo que ha hecho que con frecuencia aparecen como hechos inútiles de sadismo. El segundo capítulo presenta a Milton Friedman y su Escuela de Economía de Chicago, que Klein describe como líder de un movimiento comprometido con el libre mercado con las mismas regulaciones que antes de la Gran Depresión.


Parte 2


Analiza el uso de la doctrina de choque para transformar las economías de Sudamérica en los años setenta, centrándose en el golpe de Estado en Chile dirigido por el General Augusto Pinochet. Se estudia la aparente necesidad del apoyo de la tortura para las políticas impopulares asociadas a la terapia de choque.


Parte 3


Se refiere a los intentos de aplicar la doctrina de choque sin la necesidad de violencia extrema en contra de amplios sectores de la población. La terapia de choque leve de Margaret Thatcher explica cómo se hace posible con la Guerra de las Malvinas, mientras que la reforma del mercado libre en Bolivia ha sido posible gracias a una combinación de una preexistente crisis económica y el carisma de Jeffrey Sachs.


Parte 4


Se analizan informes sobre la forma en que la doctrina de choque se aplicó en Polonia, Rusia, Sudáfrica y las economías de los Tigres durante la crisis financiera asiática de 1997.




Parte 5


Se introduce el complejo capitalismo de desastres en el que la autora describe cómo las empresas han aprendido a sacar provecho de tales desastres. Ella habla acerca de cómo el mismo personal pasa fácilmente de puestos relacionados con la seguridad y defensa de los organismos públicos de los Estados Unidos a puestos en empresas lucrativas.


Parte 6

Se discute lo que ha pasado en Irak tras la invasión de 2003, que Klein describe como la más compleja doctrina de choque con una plena realización que jamás nunca se ha intentado.


Parte 7

Explica acerca de los ganadores y de los perdedores de la terapia de choque económico, de cómo reducidos grupos a menudo prosperan moviéndose a lujosos barrios privados, mientras que grandes sectores de la población se quedan con la decadencia de la infraestructura pública, la disminución de los ingresos y el aumento del desempleo.

En la conclusión no se recapitula sobre el resto del libro, sino que se habla de la reacción contra la doctrina del choque y sobre las instituciones económicas que la propagan como el Banco Mundial y el FMI. América del Sur y el Líbano post-2006 se analizan como fuentes de noticias positivas donde los políticos están dejando atrás políticas de libre mercado, con alguna mención de la campaña de la comunidad de activistas en Sudáfrica y China.







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