Todo lo que necesitas saber para superar el miedo a conducir

Las fobias son miedos muy intensos e irracionales a diversas situaciones que realmente son inofensivos, pero que nuestro cerebro los percibe sesgadamente como una gran amenaza de la que debemos escapar si queremos sobrevivir.




  La amaxofobia es un miedo exagerado y distorsionado hacia el acto de conducir cualquier vehículo. La persona no puede controlar ese miedo y evita o huye de la situación de conducir, lo que hace que se refuerce y se mantenga en el tiempo.

  La padece un 4% de la población y se da más en mujeres, aunque también hay muchos hombres, pero estos no suelen informar tanto de su trastorno debido a que suelen esconder más sus miedos y “vulnerabilidades”.


  Se evita conducir, o se conduce solo bajo algunas circunstancias especiales, como estar acompañado, ir por ciertas vías, no excederse de la velocidad mínima, conducir de día, por calles poco transitadas, etcétera.


  La gravedad del miedo de conducir varía según la incapacidad o las dificultades que ocasiona esta fobia, así como también del nivel de malestar que experimenta la persona.

  Algunos no pueden subirse al asiento del conductor, otros prefieren que conduzca otro, caminar o tomar un taxi y a otros no les importa conducir si tienen que tomar una vía más tranquila y tardar el doble de tiempo para llegar a destino.


 Este miedo puede interferir en la vida cotidiana. Desde rechazar trabajos que requieran conducir hasta gastar mucho dinero en transporte público, no poder trasladar a alguien en caso de una emergencia, o incluso no disfrutar de una escapada de fin de semana.

  La amaxofobia deteriora el autoestima ya que la persona se siente inferior, frustrada e incompetente.
 

¿Se puede vencer el miedo de conducir?


  Si el simple hecho de pensar en subirte al coche te aterra, te damos algunos consejos que te pueden ayudar:




1. Crea un ambiente relajado


  Hay algunos amigos o familiares que pueden ponerte más nervioso si te acompañan. Puedes decirles que se sienten en el asiento de atrás o que directamente no vayan contigo.

 Vístete con ropa cómoda para no experimentar presiones en ninguna parte del cuerpo. Pon música relajante y coloca algún aromatizante.

2. No te distraigas


  Puede parecer muy tentador ir teniendo una buena conversación mientras se conduce, pero deja eso para más adelante. Cuando empieces a conducir, deberás tener todos tus sentidos abocados a ello.

  No sientas por ello que eres un mal conductor: estás aprendiendo. Dile a tus compañeros de coche que te disculpen, pero no podrás concentrarte demasiado en sus conversaciones.


3. Avanza en la medida de tus progresos


  Si has hecho una rutina, seguramente vayas mejorando día a día. Anímate a dar un pasito más cada vez, pero tampoco exageres.

  Que no te gane la ansiedad: ve aumentando tus objetivos de forma consciente, a medida que vayas ganando confianza.

4. Confrenta tus miedos


  La mejor manera de controlar la fobia de conducir es, precisamente, conducir. Comienza de a poco, en horarios de poco tráfico, en calles poco transitadas y a muy baja velocidad. A medida que  ganes más confianza en ti mismo el miedo desparecerá.

  La terapia de exposición es una de las maneras más eficaces para superar el temor. Si no haces nada al respecto, el miedo irá en aumento y será incontrolable.


5. Da pasos pequeños


  Si tienes miedo de conducir no podrás usar el coche para recorrer largas distancias de la noche a la mañana.

 Por ello es mejor avanzar poco a poco hasta sentirte preparado. Comienza por sostener las llaves unos minutos, luego siéntate con el coche apagado.

  Después conduce una sola calle, da la vuelta manzana, dirígete a una calle principal con semáforo, usa el carril derecho de la autopista hasta la primer salida, pasa al segundo carril, conduce en carretera, etcétera.

6. Busca personas que te transmitan confianza


  Lo más importante siempre que estés comenzando una nueva etapa, es rodearte de personas que te generen confianza.

  En el caso de aprender a conducir, debes pedir ayuda a aquellas personas con las que te sientas cómodo. Con quienes no te preocupe equivocarte.


Si consigues eso, todo resultará mucho más fácil. Si, en cambio, quien te está ayudando a conducir te hace sentir incómodo... ¡Cambia de copiloto!


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