Relaciones positivas: Consejos para construir relaciones saludables

Las relaciones positivas son el arte de la reciprocidad. Son aquellas que enriquecen de manera positiva la vida de las personas y se basan en el respeto y la tolerancia. Son indispensables para tener armonía en cualquier ámbito. 



  Son muchas las parejas que han aprendido a llevar su vida juntos de manera armónica y positiva. Aunque parezca utópico, es posible experimentar una relación afectiva sana y feliz, solo hace falta un poco de empatía.

  El amor es una de las cosas más lindas que tenemos en la vida, pero hay muchos mitos alrededor de él. 

 De ellos, el más dañino posiblemente es el que dice que “el amor duele”. Eso no es verdad. Es posible construir el amor desde relaciones positivas, donde nadie salga herido.


Parejas con una relación afectiva feliz: ¿Cuál es su secreto?

  Las parejas felices, intuitivamente o por haberlo aprendido, desarrollan ciertos comportamientos y estrategias positivas que refuerzan a diario su vínculo afectivo.

  Puede que tú mismo formes parte de una relación afectiva estable, satisfactoria y feliz. Si es así, conocerás cuáles son los pilares que la sustentan, es decir, los esfuerzos cotidianos.

  Estos son el mecanismo mediante el cual se encuentra la ilusión diaria que sostiene cualquier vínculo afectivo.

  Además, para que una relación se mantenga y sea satisfactoria deben cumplirse dos principios: encontrar a la persona idónea y saber mantener una convivencia exitosa y feliz.

Las relaciones positivas son aquellas que se basan en un estilo de apego seguro.


  Esto significa que son personas que se sienten cómodas con la relación y la intimidad. 

  Que están dispuestos a sentirse vulnerables, porque saben que cuentan con el apoyo incondicional de la otra persona; pero también saben cuidar sus espacios y darle espacio al otro.

  Es decir, es un apego que encuentra el equilibrio, entre el deseo de estar con el otro y la conservación de la identidad propia. Por eso, no existe tampoco la paranoia o el miedo a ser traicionado, dejado o herido; se confía en la otra persona.


 Las etiquetas solo sirven para la ropa


  Etiquetar a las personas puede congelar el modo en el que se ven. Impide obtener una visión amplia y flexible de lo que son en realidad. 

 Algunos estudios en psicología han demostrado que la mente responde a las expectativas, por lo que si se asume que un ser es tonto o mediocre, muy probablemente se dificulte ver más allá de la etiqueta que se le ha impuesto.

Mantener la ilusión todos los días


  Puede que pienses que una vez convivas con tu pareja, ya estará todo conseguido. Hay personas que piensan que el amor es algo estable y que se mantiene porque sí sin esfuerzo alguno.

  Amar es esforzase cada día, es conquistar y crecer en pareja cada momento. No descuides la atención entre ambos, el mantener el lenguaje de las caricias, de los abrazos; tampoco las miradas cómplices, las cenas románticas o las escapadas de fin de semana. Tienes que demostrarle a la persona que amas que es lo mejor de tu vida.

Tener autocontrol


  El autocontrol es una forma inteligente de hacer llegar a los demás las opiniones y desacuerdos.

  Saber regular las acciones impulsivas negativas que generan rechazo es indefectible, así como ser sensibles en cuanto a las necesidades emocionales de quienes se encuentran alrededor.

Mantener un buen canal comunicativo


  Saber escuchar implica poner atención y evitar interrumpir las ideas que se expresan en un dialogo.

  Del mismo modo, saber expresarse con amabilidad y no hablar en exceso puede dar un mensaje claro y sin trivialidades. Esto puede ser el punto más importante para lograr establecer un vínculo positivo.


Habilidad para reparar después de romper

  Las relaciones positivas admiten que puedan existir errores, fallos o descuidos. Es normal.
 
  Pero ahora bien, también esperamos que se disponga de esa capacidad indispensable para saber re-construir, re-habilitar, re-conocer el error y poner todos los medios para reparar lo sucedido.

  Cometer un error es una gran oportunidad de aprendizaje y de conocimiento, de saber qué piezas son las que encienden el motor de nuestra relación para saber alimentarlo.

Tener un proyecto común


  Cada persona, de acuerdo a su modo de entender el mundo, desea algo de una relación. Puede ser formar una familia, acompañarse en sus proyectos o disfrutar de los pequeños placeres de la vida.

  En cualquier caso, las relaciones positivas son aquellas en las que esos conceptos sobre lo que es la relación coinciden. Así, los esfuerzos de cada uno estarán orientados a un proyecto común, y sentirán así que cada momento que pasan juntos tiene sentido.
  Un amor positivo es aquel en que las dos partes forman un verdadero equipo, y caminan juntas hacia un objetivo común, sin perder nunca de vista sus objetivos personales.


  Respeta a tu pareja, dale libertad para que tenga sus aficiones, para que cultive sus aspiraciones. Así, podrán formarse dos universos en un mismo planeta íntimo y familiar.

  El madurar juntos y dejar que los años pasen con armonía aprendiendo el uno del otro es esencial para una relación afectiva.

En conclusión, las relaciones positivas son las que permiten estimular la evolución de los logros que causan satisfacción propia. Se debe partir de la armonía de sí mismo para tener empatía hacia los demás y  basar las acciones para lograr la sana autoestima, esto incluye, conocerse, aceptarse y valorarse.


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