Llorar no significa ser débil: la necesidad de llorar por ser muy fuerte

Satisfacer en ocasiones la necesidad que tenemos de llorar es fundamental para recuperar las fuerzas que nos permiten encarar los problemas que nos ponen a prueba en la vida.


 

  Hay veces en las que nos aguantamos las lágrimas, pero cuando lloramos, reconocemos nuestros sentimientos y emociones sin reprimirlos. 

 Esto es bueno, pues ignorar nuestros sentimientos sólo nos hará llevar al inconsciente las sensaciones negativas que después de un tiempo pueden convertirse en síntomas incluso físicos.

 El origen de las lágrimas y su propósito han sido materia de estudio desde épocas remotas, transitando desde teorías bastante básicas, hasta las más recientes y plausibles.


  Una de ellas, apunta a que éstas desencadenan la vinculación social y la conexión humana.

 “Las lágrimas son de extrema relevancia para la naturaleza humana, lloramos porque necesitamos a otros”, afirma Ad Vingerhoets, profesor de Ciencias Sociales y del Comportamiento en la Universidad de Tilburg, Holanda.

  Sin embargo, se ha demostrado que llorar no te hace una persona débil, sino todo lo contrario. 

 Llorar demuestra que eres una persona empática, alguien que sabe entenderse, reflejarse y comprender que el sufrimiento de otros, o la historia de otros, puede ser la nuestra.

Las personas emocionalmente fuertes no reprimen el llanto


  Mi necesidad de llorar no nace de la debilidad. Tampoco, de la falta de fuerzas para resistir, de las ganas de tirar por la borda todo lo conseguido hasta ahora. Antes bien , este apuro proviene de lo fuerte que he sido y de lo mucho que preciso liberarme.

  De todas maneras, estudios recientes afirman que llorar le hace bien al alma. Esto no es nada nuevo, ya que seguro que tú lo has sentido por ti mismo, cuando agobiados por los problemas un día nos dejamos llevar por las lágrimas, cuando hemos perdido alguien que nos era importante, las lejanías, las cercanías que duelen, las frustraciones, las pequeñas victorias y las grandes derrotas, que hemos llorado, claro que sí…


Llorar disminuye el estrés


 Las lágrimas son un tipo de catarsis que nos ayuda a descargar nuestro estrés, frustración y emociones negativas. Cuando estamos estresados, nuestro cuerpo también lo está, y al llorar, este se relaja.

 No eres de piedra. Sin embargo, has soportado golpes de muchos frentes. Lo peor que podrías hacer sería aguantar esas lágrimas.

  Tragártelas todas y fingir que no necesitas sacarlas fuera. Pero, sabes que tarde o temprano acabarás llorando. Por mucho que retrases ese momento, llegará.


  Nadie puede ser fuerte todos los días de su vida. Mucho menos cuando todo a su alrededor se ha vuelto en su contra, así que llora.

  Saca toda esa rabia, esa frustración y ese cansancio que llevas dentro. Te sentirás mucho mejor después de hacerlo. Al fin y al cabo, todos terminamos cediendo ante tamaña presión, como el árbol más robusto, al que aludíamos antes.

  Ser resistentes es toda una responsabilidad, que debe encontrar, sin embargo, el cauce para ser liberada. También esto es una cuestión de sobrevivencia. Acepta esto y permítete flaquear de vez en cuando.


Llorar te ayudará


 Sin embargo, hay algo aún más importante que tienes que aprender a hacer: Aceptar que no puedes ser siempre ese muro donde los demás se apoyen, esa viga que lo sostiene todo. Permítete ser débil en ocasiones.

  También se vale llorar, derrumbarse. Nada hay más humano. Solamente aceptando esto, podrás resurgir y tomar medidas que te protejan. Y, sobre todo, que no te lleven a situaciones que terminen por comprometer tu salud mental.

Solo tú sabes hasta dónde puedes llegar. Evita vaciarte del todo. No te sientas culpable si no eres capaz de soportar todo ese peso. Llorar te ayudará a recuperar esas fuerzas que, en los momentos más críticos o de desesperanza, crees perdidas.


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