Ansiedad nocturna: la dificultad de descansar la mente de las preocupaciones del día

La ansiedad nocturna es una de las manifestaciones más frecuentes cuando se padece algún tipo de trastorno asociado al sueño. 




  Las crisis por falta de aliento, pánico, dificultad para dormir y un despertar repentino son algunas de las características principales de la ansiedad nocturna, que afecta a más personas de las que podemos imaginar.



  La ansiedad nocturna está causada por los altos niveles de estrés que generamos durante el día, ya sea por el trabajo, la familia, la suma de las tensiones en los dos ámbitos o incluso puede aparecer sin que sepamos identificar una razón.

 Se caracteriza porque aflora la preocupación y el nerviosismo cuando llega el momento de descansar.

  Nuestras rutinas pueden ser muy estresantes. Muchas responsabilidades en el trabajo, con la familia y todavía tenemos que encontrar tiempo para nosotros para cuidar nuestra salud.


Cuando la mente no desconecta


 Esta desagradable sensación puede aparecer por diferentes motivos, y seguro que alguna vez en tu vida lo has experimentado. 

  La ansiedad nocturna te invade cuando entras ese círculo vicioso en el que tienes muy claro que debes dormirte pero esos pensamientos negativos y esa ansiedad solo hacen que alimentar esta situación negativa. Tienes sueño, pero no puedes relajarte.

  Nuestra mente tiene una tendencia a rumiar, y si le damos más vueltas a un asunto empeoramos las cosas. Una vez que esas reflexiones se adueñan de nuestra atención la preocupación interrumpe seriamente nuestra capacidad de dormirnos. 



Cómo identificar la ansiedad nocturna


  La ansiedad es una emoción totalmente normal y adaptativa, y las personas podemos experimentarla en nuestra vida cotidiana muchas veces, pero la ansiedad nocturna no es precisamente positiva. 

 Generalmente es consecuencia de las preocupaciones que podemos tener respecto a algo que nos sucede en nuestra vida cotidiana. 

  Quizás sea un aviso sobre algo que puede salir mal, y en el mejor de los casos, por ejemplo, es una manera de avisarnos de que debemos salir en busca de un trabajo porque nos estamos quedando sin dinero.




 Cuando no lidiamos con la ansiedad generada a lo largo del día en el momento en que ocurre, se termina presentando en el período nocturno, el espacio reservado para el descanso y un sueño reparador.


   Toda esta inmensa carga puede afectar a nuestra psicología y, a menudo, incluso cuando estamos muy cansados, no podemos dormir ni descansar.

  En cambio, nos quedamos despiertos toda la noche pensando en todo lo que tenemos que hacer y calculando todas las posibilidades si las cosas no funcionan.




  Podemos encontrar este insomnio inofensivo, solo una consecuencia del momento en que vivimos, pero puede ser algo más serio, una ansiedad nocturna, una condición provocada por la dificultad de tranquilizar nuestras mentes de todo lo que nos sucede durante el día.

  La ansiedad está altamente ligada con lo que hacemos, pensamos y sentimos, por lo que en función de cómo gestionemos estos tres aspectos durante los momentos previos de dormir estaremos más tranquilos o más nerviosos. 

  Superar esta situación depende mucho de nosotros, y hay algunos hábitos que podemos adoptar para comenzar nuestra mejora.


– Detectar el problema


  Es necesario detectar cuál es la fuente del problema. ¿Estamos entrenando por las noches? ¿Nos preocupa algo de nuestra vida? ¿Tenemos mucho trabajo en nuestra oficina y nos llevamos este trabajo a casa? ¿Estamos pasando por una crisis existencial?

  Estas preguntas pueden ayudarnos a saber qué es lo que nos ocurre realmente, y así podremos solucionarlo. Por ejemplo, si hemos detectado que el problema es que entrenamos por la noche, quizás sea mejor entrenar por la mañana.


–  Busca ayuda  


  Es posible que no seamos conscientes del problema, o que al intentar solucionarlo, no hayan mejorados los síntomas.

 Entonces es necesario acudir a un psicoterapeuta experto que puede ayudarte a solucionar los problemas de ansiedad nocturna e insomnio, para que así puedas mejorar tu salud general y recuperar el equilibrio emocional.



– Haz ejercicio


  Una buena práctica para conseguir un sueño placentero es hacer ejercicio antes de dormir, ya que la mente nos mantendrá despiertos pero nuestro cuerpo estará cansado.

 Esto nos ayudará a alcanzar el sueño con mayor facilidad. También es importante evitar el alcohol y las bebidas con cafeína un par de horas antes de dormir.

–  Come bien


  La alimentación también es un factor importante que determina en mayor o menor medida nuestro bienestar general.

   La alimentación debe cuidarse especialmente por la noche, pues las comidas pesadas pueden provocar dificultades para conciliar el sueño y, por tanto, ansiedad nocturna.

  Todas estas medidas son muy útiles para liberarnos de la ansiedad nocturna, pero si la situación persiste, siempre es esencial buscar ayuda médica para que podamos ser mejor aconsejados en nuestro caso.


  Prohibe la entrada a los pensamientos negativos antes de irte a dormir. No lo intentes hacer de manera directa, hazlo atrayendo pensamientos que te relajen y que en ningún caso te inspiren preocupación.

  El insomnio no es un buen compañero. De hecho, las personas con insomnio sufren, y mucho además. 

  Un buen descanso es precisamente una de las mejores herramientas para no acumular fallos durante el día, y por lo tanto problemas y preocupaciones que nos asalten durante la noche. 

Así, hablamos de un círculo que se retroalimenta, tanto cuando gira en un sentido positivo como cuando lo hace en un sentido negativo. Lo bueno es que en nuestra mano está que gire en un sentido positivo y no negativo.

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