Tener una hija es ganar una amiga para toda la vida

Descubre lo más bonito de ser madre de una niña y todo lo que ello conlleva a lo largo de los años.



  Además de llevar a tu hija durante nueve meses en tu vientre, hay muchas otras razones por las cuales ambas tienen un vínculo tan especial.

  En el transcurso de la vida, la relación con una hija va cambiando. Es una especie de montaña rusa en la que un momento estás todo el tiempo con ella y al siguiente, se vuelve una batalla campal entre ambas.


Lo maravilloso de tener una hija


 Al tener una hija, se puede anticipar que, ya desde el primer momento, esa pequeña te robará la calma, te quitará el sueño, llenará tu vida de ternura y amor.

  En esa bebé verás una diferente faceta de su personalidad a medida que crece y, te sorprenderá saber y observar que cada vez se parece más a ti.

  Un día, más pronto de lo que crees, querrá imitarte y hacer lo que tú haces. Y aunque quizás quiera pasar más tiempo con otra persona de la familia (padre, tía, abuela, etc.), su primer ejemplo de cómo ser mujer, serás tú. De hecho, su primera amiga, fuente de inspiración, confidente y refugio serás tú.


  Pero no importa lo que pase, porque siempre terminan abrazadas, diciendo lo mucho que se aman. Porque tener una hija, es tener una amiga para toda la vida.

  Esta pequeñita se irá convirtiendo en una niña a la que, sin importar si le gusta o no el color rosa, lleva ya en sus genes la capacidad de saber amar y odiar con la misma intensidad; desde hoy es fuerte en un plano más allá del físico; su fortaleza reside en su gran capacidad de dar y darse a otros.

  Las hijas confiamos en nuestras madres por encima de cualquier otra persona. Desde pequeñas, mamá nos da seguridad, nutrición y supervivencia. 


 Durante la niñez, aprendemos de ella las cosas que se deben y no se deben hacer, aunque eso implique premios, regaños y castigos.

 De adolescentes, sólo queremos sobrevivir a esa etapa difícil de la pubertad y nuestro desarrollo socio emocional que mamá se convierte en un estrés eminente. Incluso, buscamos alejarnos lo más posible de ella.

  El lazo madre e hija es prácticamente inquebrantable, empezando porque entienden las angustias y dudas que tienen como mujeres.

  Para mamá, una hija es una luz en su vida, una fuerza que creció dentro de ella y por la que lucha día a día.


  Ella lo da todo por su pequeña, no importa lo agotador que sea. Una hija es un recordatorio constante de permanecer siempre fiel a una misma y frente a sus valores, sabiendo que sus pequeños ojos están sobre su ejemplo.

  En cada gesto, palabra o reacción de tu hija, va una parte de ti que no se puede negar. Sus primeros pasos, sus primeras palabras y sueños, nos llevan a un mundo de ternura y posibilidades infinitas.

  Te sorprenderá saber que la  conexión que existe con tu hija es tan fuerte y tan íntima que se reconocen como iguales a simple vista. 


 Su complicidad viene de ese entendimiento que hay entre ambas, sabiendo de antemano lo dramáticas, volubles, inteligentes y antojadizas que las mujeres podemos llegar a ser.



Haz que tu hija encuentre en ti a la mejor aliada ya sea para jugar, salir, compartir experiencias, arreglar el mundo o simplemente disfrutar de la compañía mutua. Por otra parte, nunca te olvides de darle un buen ejemplo.


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