Soy una mujer fuerte porque me crió una mujer aún más fuerte

Detrás de una gran mujer, hay una mujer enorme que deja grandes lecciones



  Las mujeres fuertes vivimos bajo el estereotipo de ser intimidantes y exigentes; de tener estándares muy altos y de no mostrar vulnerabilidad alguna. 

  Aunque a veces nos deslumbran las personas que nos rodean, las elecciones que realizamos día a día muestran la verdadera fortaleza de nuestro corazón 

  La sociedad espera que seamos delicadas y suaves como el pétalo de una rosa pero cuando tienes una madre, una tía, abuela o cualquier otra mujer fuerte como ejemplo, te das cuenta de que no necesitas  de muchas cosas que la sociedad impone, como un hombre para encontrar la felicidad o de alguien que te salve y te cuide la espalda.


 La mayoría de la gente que me conoce diría que soy un poco dura a veces, que no tengo mucho filtro y que no me importa lo que los demás piensen de mí y aunque me gusta sentirme orgullosa de estos calificativos, la verdad es que en el fondo soy como cualquier otra chica. 

  Ser una mujer fuerte no es fácil pero cuando hay una mujer aún más fuerte que te ha enseñado, entiendes que “ser fuerte” no implica grandeza física sino mental y emocional. 


 Cuando creces de la mano de una mujer con tal fortaleza, aprendes varias lecciones de vida como:

1. Cualquier chica puede prosperar sola y que ni tu éxito ni tu felicidad tienen que ver  con la validación de nadie más que la tuya. No hay nada como ser independiente

2. Que te pueden lastimar pero jamás romper.

  Y que a pesar de todo, puedes perdonar; no por ellos, sino por ti. Gracias a esa mujer fuerte, has aprendido a defenderte, a tomar el dolor y el fracaso como una oportunidad de superarte.


3. Nadie tiene el derecho a pisotearte o hacerte menos. 

  Porque no eres solo “una cara bonita” o un cuerpo. Brillas con luz propia y tienes el poder de lograr lo que desees.

4. Que llorar no equivale a debilidad y que no hay nada más perfecto que tus imperfecciones.

 Gracias a esa mujer fuerte que te guía, has comprendido que incluso las personas más valientes se desmoronan a veces y que es muy válido tomar un descanso.


  Dejemos de sentirnos avergonzados por ser quienes somos y dejemos de aceptar la idea de que otros tienen derecho a criticarnos y ser odiosos ante nosotros. 

 Es gracias a ella que nunca te rindes, que siempre lo intentas de nuevo, que siempre das más. 

  Por ella, has entendido que lo más importante eres tú y tu felicidad. Ahora te dices a ti misma que eres lo suficientemente buena, que mereces tanto amor como el que das.

Soy una mujer como todas, como tú, como ella, como tu madre o tu hermana, fuerte hasta el cansancio porque para nosotras no se hizo la derrota, porque somos dadoras de vida, porque representamos en este mundo la dignidad y la aventura.



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