El olor a café estimula el cerebro y mejora los procesos cognitivos

La cafeína es capaz de mejorar nuestra memoria a corto plazo. El café debe ser solo. En el momento en que lo mezclamos con leche o azúcar, sus beneficios se reducen.



  El café es un estimulante del sistema nervioso central, quizá por eso su fama de despertarnos todas las mañanas con el delicioso líquido que nos hace terminar de abrir los ojos para empezar el día con toda la energía. 
 
  El olor a café nos deleita y estimula; es más, nada puede ser más reconfortante que dejarnos envolver por su aroma cada mañana. Es un placer para los sentidos, el paladar y también para nuestro cerebro.

  De hecho, un estudio reciente nos revela que incluso su fragancia, es capaz de motivarnos, de potenciar nuestros procesos cognitivos y de mejorar incluso nuestro estado de ánimo.



  El auténtico secreto para que el café sea saludable para todos es tomarlo con moderación. Basta con dos tazas al día (unos 200 ml). De ese modo, favoreces la salud de tu hígado, obtienes energía y mejora hasta tu estado de ánimo.

  Este estudio puede ofrecer un breve resumen, por ejemplo, de como pudiese beneficiar el rendimiento, combatir la obesidad, ayudar a regular los niveles de colesterol, entre otros beneficios que dependen, en mayor medida, de cuestiones como la biología de cada persona, la reacción al beber café en dosis adecuadas y responsables, entre otras.


  La mayoría lo hemos experimentado más de una vez. Basta con abrir el envase del café, ya sea la caja donde van las clásicas cápsulas o esa bolsa donde se contiene el grano entero o ya molido para sentir un indefinible placer olfativo.

  Nos encanta su olor, sus matices y esa profundidad aterciopelada que nos transporta a otros lugares más cálidos y agradables.

 Ahora bien, si hay un órgano de nuestro cuerpo al cual beneficia esta sustancia, es a nuestro cerebro. Te explicamos por qué, y te invitamos a que disfrutes de esas tazas matutinas con total tranquilidad.


Nuestro cerebro adora el café


  A menudo suele decirse que ningún sitio está tan lleno de ideas como el interior de una taza de café. 

  Lo saben los escritores, los estudiantes, los filósofos y cualquier persona que recurra a él por la mañana para activarse o por la noche para resistir a unas largas horas de estudio o trabajo. Incluso esta bebida era la preferida por Napoleón antes de iniciar cada batalla.

  La cafeína es uno de los alcaloides que más le agradan a nuestro cerebro. Es un estimulante natural del sistema nervioso, sus efectos se perciben pasados 15 minutos y puede durar hasta 6 horas. 



 El café no solo nos ayuda a despejarnos por las mañanas e incluso a rendir un poco mejor en nuestros trabajos. Además de ello, nos produce una grata sensación de placer, y la responsable de ello es ni más ni menos que ella, la dopamina. 

 Este neurotransmisor nos induce un estado de activación, de bienestar y de motivación muy característico; eso sí, también es el responsable de que en ocasiones nos volvamos auténticos adictos al café…

  De acuerdo con la nutricionista Marta Lorenzo, la actividad cerebral se incrementa por medio de diferentes neurotransmisores, lo cual mejora nuestro tiempo de reacción y estado de ánimo, según publicó la revista ¡Hola!


El café evita el deterioro cognitivo por el estrés y por la edad


 Según un trabajo publicado en el Journal of Alzheimer Disease, el café puede retrasar el deterioro cognitivo y hacer que enfermedades como el alzhéimer tarden más en aparecer.

  El trabajo se realizó en las universidades de Florida y de Miami (Estados Unidos) y se concluyó que el consumo regular de dos tazas diarias de café evitaba la aparición de demencias o retrasaba su inicio en personas mayores de 65 años, y es que la cafeína actúa como protectora para que nuestras conexiones cerebrales sigan funcionando con normalidad.


  Basta con que una sala o una habitación desprenda olor a café, para que el 90% de las personas experimenten bienestar. 

  Asimismo, algo que ya sabemos es que al cerebro le apasiona el café. La cafeína lo estimula, le genera placer y activación.

  En conclusión, a nuestro cerebro le encanta el café porque no solo lo estimula, sino que mejora muchos de sus procesos neuronales.

Estamos ante un recurso cerebral prácticamente infrautilizado, cuando en realidad, es un vínculo directo hacia nuestras emociones y memoria, un canal excepcional capaz de conferirnos inspiración, calma o activación, de mejorar nuestra atención e introspección, de hacernos más creativos, receptivos al entorno…


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