Hoy elijo que el resto de mi vida sea lo mejor de mi vida

Hoy elijo ser feliz, elijo priorizarme, cuidarme y quererme un poco más, y que las estrellas den luz a ese sendero de mi vida que me queda por transitar, para que todo lo que llegue sea bueno. Elijo ser valiente y saber dar felicidad a los míos.



  Nunca es tarde para los buenos propósitos, nunca es tarde para darnos cuenta de que tal vez, merecemos más y que somos nosotros mismos los primeros a los que hay que convencer para coger el timón de nuestra vida, y dar, por qué no, un poco más de aire a nuestras velas para alcanzar la felicidad.

  Para afrontar el futuro con optimismo hay que aprender a pensar de una manera positiva, olvidarse de hechos pasados que no ayudan y alejarse de personas que solo aportan negatividad.


  Los enemigos de nuestro crecimiento vital y nuestra felicidad no siempre están en el exterior. En ocasiones, nuestros propios pensamientos y atribuciones pueden ser los más peligrosos. 

  En ocasiones, y casi sin darnos cuenta, las personas postergamos nuestra vida. Nos limitamos «a existir», pero no a vivir. Y no estamos hablando de no poder hacerlo por problemas económicos, hay quien lleva una vida auténtica, plena y feliz teniendo lo mínimo.

  Hablamos de esa vida en la cual, uno está en equilibrio consigo mismo y vive desde el corazón, haciendo de verdad lo que ama y rodeándose de personas de las que recibe una auténtica reciprocidad.


Hoy elijo ser feliz y no amargarme la vida por nada ni nadie


  Según el psicólogo Paul Watzlawick, en su libro «El arte de amargarse la vida», las personas tenemos una habilidad especial para complicarnos la vida de una forma casi asombrosa.

  Sabemos que no es fácil admitirlo, que nos cuesta mucho llegar a aceptar que de hechos sencillos acabamos creando auténticos laberintos que nos traen la infelicidad. Por ello, bastaría solo con tener en cuenta estas recomendaciones en las que pensar e introducirlas en nuestro día a día.


Pensar de forma distinta para ver el mundo de otra forma


  ¿Lo has pensado alguna vez? Tus pensamientos determinan tus emociones y, en consecuencia, la forma en que orientas tus acciones y comportamientos.

   En ocasiones, muchos de nosotros nos quejamos de determinadas personas: «mi compañero de trabajo me pone de los nervios», «está claro que ya no voy a tener más oportunidades en esta vida»…

  Este tipo de razonamientos lo que consiguen, en realidad, es generarnos emociones negativas. Cambia el pensamiento y tus emociones te ayudarán a ver el mundo de otra forma: «hoy decido que mi compañero de trabajo ya no va amargarme la vida, no voy a hacerle caso, desactivo todo lo negativo que me produce».


Da fuerza a lo que amas y ofrece alientos a tus sueños: lo mejor de tu vida es ahora, porque estás en equilibrio contigo mismo, porque puedes y lo mereces.


El Club de los Libros Perdidos. Con la tecnología de Blogger.