Hay que dejar ir lo que te duele aunque te duela dejarlo ir

El tiempo me ha hecho entender que dejar ir no es darse por vencido, que no es un acto de debilidad, sino de fortaleza y crecimiento porque aunque me duela dejarte ir, comprendo que hay cosas que no pueden ser.



  Aunque al principio parezca que el mundo se nos viene encima, debemos dejar marchar lo malo para que las cosas buenas puedan llegar a nosotros

  Vivir de nostalgias puntuales enriquece e inspira, pero sobrevivir de forma perpetua del recuerdo y lo que dejaste ir, lejos de permitirte crecer, te encalla y erosiona como esas rocas embestidas una y otra vez por el dolor del oleaje.

  Libérate, avanza y asume lo vivido como quien conserva un tesoro preciado: te enriquece por dentro y te ayuda a tomar el camino más indicado, ése donde se abre el equilibrio, lo que de verdad debe ser para ti.


Nuestro apego interfiere con el amor que sentimos por ellos, alejándonos de la pureza y la belleza de lo que nos ofrece el amor.


  Deepak Chopra lo explica mejor con estas palabras: “El amor le da la libertad a tus seres queridos de no ser como tú. El apego pide que nos centremos en tus necesidades y tus deseos.

  El amor no demanda nada. El apego expresa una demanda insostenible: “Hazme sentir completo.” El amor se expande más allá de los límites de dos personas. El apego intenta excluir todo lo que no sean estas dos personas.”


  Llega un tiempo en nuestra vida en el cual tenemos que hacer lo correcto y honorarnos no sólo a nosotros mismos, sino que a quienes nos rodean. Lo que estás dejando ir es la relación, pero no el amor que sientes por la otra persona.

Dale tiempo al tiempo: las cosas bellas volverán a aparecer

  Cuando perdemos algo o a alguien o cuando los dejamos ir, sentimos como si una puerta se cerrase ante nosotros. Sentimos que esa pérdida nos anuncia el fin del mundo.


Dejar ir, para poder recibir


 Si lo pensamos bien durante un momento, nos daremos cuenta de que el acto de «dejar ir» es esa música eterna que habita en segundo plano en nuestras vidas.

  Hemos de entender que estas palabras, dejar ir, no están ligadas en exclusivas al dolor, a la pérdida o al sufrimiento. En ocasiones, renunciar es una forma de permitirnos también ser un poco más felices.

  Así pues, vale la pena recordar que el acto de tener que «soltar», de liberar o dejar ir es también una oportunidad para renovarnos y seguir creciendo como personas.


Aprender a dejar ir te traerá la felicidad


  Quien se aferra al pasado esclaviza sus pensamientos, su mente, su corazón y su alma. El ayer no se puede borrar, ni editar, ni aún menos olvidar. Tampoco podemos cambiar a las personas, ni obligarlos a querernos como nosotros desearíamos… Hay aspectos de nuestra vida que para superarlos, primero hay que aceptarlos.

Algún día todo tendrá sentido, el dolor de ahora, el caos y la incertidumbre por dejar ir lo que antes te definía, será mañana esa puerta que te traerá cosas mucho mejores, porque recuerda… todo ocurre por alguna razón.


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