El agotamiento emocional es mucho peor que el agotamiento físico

El agotamiento emocional es una experiencia en la cual la persona siente que no tiene la capacidad suficiente para afrontar el día a día a nivel psicológico: ha acumulado tal nivel de fatiga que ha quedado incapacitada.




  Durante el día realizamos diversas actividades que nos van consumiendo poco a poco todas nuestras energías.


  Trabajamos o vamos a clases, quizás participamos en algún curso o vamos al gimnasio, salimos a caminar, hacemos tareas del hogar, en fin, estamos siempre en movimiento.


Cuídate del desgaste emocional


 Las cargas físicas agotan, eso lo sabemos, pero no podemos detenernos, y es que el mundo dejo de caminar hace mucho tiempo, ahora corre, y va a un ritmo exageradamente acelerado. Es difícil ponernos al día inclusive.  

 Si hay algo que tenemos es el poder identificar el agotamiento físico, porque nuestro cuerpo como si hablara exige descanso, pero el agotamiento emocional es muy diferente y a veces no podemos identificarlo. 

  Esto tampoco es malo, pero solo en cierta medida, pues el exceso de trabajo más que ayudarnos a conseguir una mayor superación persona, influye en desgastarnos física y psicológicamente.  


  Pero, si te fijas bien, lidiar con el desgaste físico no es tan complicado. El cuerpo recarga con una buena siesta y alimentándose muy bien. 

 Pero cuando el desgaste es psicológico tu sueño se ve afectado e incluso dejas de alimentarte saludablemente. Todo esto te lleva a otro problema que es aún mayor y es el desgaste emocional.


  Así mismo, el agotamiento emocional genera la sensación de estar constantemente abrumado, sobrepasado y con una sensación bastante real y «objetiva» de estar fatigados mentalmente. 

  Todas estas sensaciones, como es lógico, nos impiden avanzar: la más pequeña de las tareas se convierte en una rampa muy empinada por la que no podemos subir o lo hacemos con gran esfuerzo.


Ante esto, el mejor consejo es permitirnos a nosotros mismos detenernos un momento y pensar en cómo nos sentimos emocionalmente. Oírnos en silencio y luego drenar todo eso que tenemos por dentro. 


  El agotamiento emocional trae importantes problemas de autoestima principalmente porque la persona se siente sobrepasada y deja de recordar sus logros y confiar en sus capacidades. 

  Bajo el paraguas del agotamiento emocional, crece la sensación de incapacidad, de ser muy pequeños en un mundo muy grande. 


  A veces hacerlo con otra persona es la mejor opción solo si esa persona va a saber cómo manejar las cosas. Sin embargo, si lo haces como un ejercicio para descargar este desgaste, no tendrás que necesitar la colaboración de nadie.

  Además, recuerda que si no expresas tus emociones de valencia negativa, como la tristeza o el enfado, estas se pueden retroalimentar. 

Solo busca un lugar apartado todos los días si fuera necesario, cierra tus ojos, respira profundo, piensa en tu día y deja que todas tus emocionas fluyan, pues es importante que así como recargas tu cuerpo recargar tu alma.


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