Una escuela española enseña a los varones a cocinar, planchar y limpiar

Planchar, cocinar, lavar… Las mujeres destinamos más de cuatro horas diarias a las tareas domésticas, mientras que los hombres, en el mejor de los casos, sólo le destinan dos.





  Enséñale a tu hija independencia económica para que busque un compañero, no a un patrocinador. Enséñale a tu hijo independencia doméstica, para que busque a una compañera, no a una sirvienta.

  En el colegio Montecastelo de la ciudad de Vigo, en España se tomaron muy en serio el tema de la igualdad en la cantidad de tiempo que invertimos en las tareas domésticas y es así como desde el año pasado, dictan cursos de planchado, cocina, lavado a mano, costura y otras tareas que todas las mujeres realizamos en casa; pero lo novedoso es que estos cursos están destinados a varones.


 Para evitar que esta distribución desigual del trabajo doméstico se perpetúe de generación en generación. Se debe enseñar a niños y niñas las tareas domésticas de la misma manera, sin hacer distinción de género.

  Muchas veces escuché a mujeres de distintas edades, comentar que cuando eran niñas, al momento de cocinar, o de poner la mesa o de lavar los platos, sus madres las convocaban a ellas para esta tarea, mientras que sus hermanos varones se iban a jugar o a mirar la televisión. Ninguno participaba en algo tan simple como barrer o hacerse la cama.


  En el colegio Montecastelo, durante una hora a la semana, estos jóvenes adolescentes aprenden como lavar, planchar, pasar la aspiradora y otras actividades que siempre estuvieron reservadas a las mujeres. Una iniciativa novedosa y revolucionaria.

  El profesor de economía explica: “deben entender que no es un trabajo exclusivo de las mujeres. Ellos también deben aprender a planchar, por ejemplo”.

  La sorpresa vino de parte de los propios alumnos que entre otras cosas calificaron el tema como “una broma”, mientras que otros dijeron que a partir de aprender estas actividades domésticas, entendieron “el esfuerzo que hacen sus madres todos los días”, aunque también admitieron que “no es nada fácil”.


Una manera de igualar.


  La idea surge del director del colegio, el profesor José Manuel Rodríguez, que apunta a cambiar la mentalidad de los jóvenes de su establecimiento desde muy temprana edad. Él explica: “nosotros, los hombres, debemos incentivar estas enseñanzas. Hemos visto que las clases y las charlas no alcanzan. Entonces, ¿qué mejor que pasar a la práctica?”

  El objetivo es simple: aprender a compartir el trabajo que implican las tareas domésticas y valorar el esfuerzo que hacen las mujeres en casa.

Aprenden a coser


  Los botones de una camisa no se caen solo en la ropa de las mujeres. Por lo tanto saber poner el hilo en una aguja, saber los puntos básicos para coser un botón o un dobladillo, son realizadas por el conjunto de alumnos de Montecastelo.


¿Qué dicen los padres?


  En casa, muchos de ellos aún no cocinan a pesar de recibir clases de cocina en el colegio, pero los padres dicen que ya notan algunos cambios.

  Arturo Cortés, padre de un alumno del colegio Montecastelo, cuenta que: “un día vino a pedirme que le cosa un botón, pero yo estaba muy apurado y no podía hacerlo. Le dije que no tenía más remedio que hacerlo él mismo. Y así lo hizo. Le sirvió para darse cuenta de que si quería, podía.”


  Esta experiencia, sin precedentes en el panorama del sistema educativo europeo, ha sido tan popular entre los estudiantes que la tasa de participación en estos cursos se ha disparado cada vez más.

  “Es una cuestión de planificación, cada escuela es independiente”, dice José Manuel Rodríguez Lago, para explicar esta diferencia de ritmo.

Por lo tanto, este colegio de Montebello en Vigo da una gran señal de educación para la igualdad de género, en un momento en que la distinción entre trabajo profesional y doméstico es todavía demasiado marcada.


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