Un amor que se mendiga no es amor

Cuando se mendiga amor es fácil caer en el chantaje o la manipulación y olvidarse de uno mismo. No hay que dejarse llevar por falsas esperanzas, hay que aceptar el final de la relación y encarar el futuro.



  El amor que se mendiga no es amor, es falta de dignidad, de respeto hacia uno mismo. Porque cuando realmente amas a alguien, le cuidas y le evitas dolor si así lo puedes hacer, pero no lo provocas ni lo creas.

  Por eso, si no te cuidas de aquellos “falsos amores”, si no te evitas dolor, no te estás amando. En este sentido, hacerlo es el primer paso para vivir el amor en plenitud, para no caer en la manipulación, el maltrato o la victimización. Probablemente en esa situación pensemos y sintamos que el sufrimiento es inevitable, pero no es cierto.

  Quien mendiga amor sabe que muy bien que su compromiso ya no es auténtico, que la relación se ha apagado.


La soledad no muerde


  ¿A qué le temes? Estar contigo, descubrirte, es de las experiencias más bonitas y con las que lograrás enfrentar la vida sin miedos.

   No, la soledad no muerde, es mucho mejor quedarte sola que seguir en una relación tóxica, que solo te amarga la vida. 

  De hecho, estando a tu lado te sientes más sola que lo que te espera con una persona que sí te ame, ¿sabes quién es? TÚ.


Asume que has perdido ese amor


  No es fácil admitir que nuestra relación ya no se mantiene, que vivimos en una falsedad, que la otra persona se halla a mil años luz y que nosotros somos ya un satélite que gira inútilmente a su alrededor. 

  A pesar de que nuestro radar emocional sea muy consciente de que ya no existe el amor, hacemos uso de la negación como mecanismo de defensa para seguir alimentando un amor irreal pero del que no podemos desprendernos.

  ¿Qué hay en realidad detrás de estos comportamientos? ¿Por qué hay quien pide seguir siendo amado cuando en realidad la otra persona ya le ha dado la negativa?


El duelo por amar a quien no te ama


  Darse cuenta y despedirse de un amor que no nos ama y que no nos muestra atención o cariño requiere que respetemos nuestro tiempo de duelo. Un duelo que requiere en sí mismo un espacio para la comprensión de lo que nos ha sucedido.


  El amor se debe demostrar, no mendigar. Hacerlo es someter a nuestra capacidad de amar al peor de los verdugos: la indiferencia. La indiferencia vive del desequilibrio en una relación y se sostiene gracias a la debilidad de los cimientos.

  No hay nada mejor que las muestras de desinterés continuadas para comenzar a abrir los ojos cuando nos sentíamos obligados a cerrarlos.

  Entonces nos damos cuenta de que no todo “amor” es amor de verdad, que no siempre el “querer” obtiene reciprocidad y que para ser felices en pareja hace falta que ambos miembros se rían juntos, sean cómplices y buenos amantes.


Es necesario nutrir nuestra autoestima, querernos bien


  Nadie puede hacerte infeliz sin tu consentimiento. Para construir una relación de pareja feliz hay que importarse, quererse y valorarse. Es decir, debemos demostrarnos que nos queremos cada día.


  Una vez que consigamos esto estaremos en disposición de no buscar a quien no nos extrañe y no muestre interés, no entregarnos al verdugo emocional de la indiferencia que nos pretende doblegar con mensajes ignorados o silencios infundados.


La falsa esperanza


  De niños nos enseñan el valor del esfuerzo, la necesidad de luchar por aquello que deseamos. De alguna manera, asociamos esa lucha también con las relaciones afectivas, cuando en realidad el plano emocional no funciona de este modo.

  No por esforzarnos, por humillamos o dejarlo todo para demostrar nuestra insuperable pasión por la otra persona va a hacer que él o ella nos quiera. El corazón no funciona así, no es sano.


   La falsa esperanza es el veneno de quienes se niegan a ver la realidad. Queda claro que no es fácil aceptar el desamor, pero cuando la otra persona nos ha dejado muy claro que no siente nada, es vital que lo aceptemos.

  ¿Aferrarte? Quedarte en un sitio en donde las lágrimas son lo primero del día, en donde la angustia de saber que estar con alguien te acompaña durante el día, en donde los besos escasos, las críticas, las humillaciones son su forma de amar. 

No, eso no es amor. Eso es firmar tu sentencia y robarte oportunidad de conocer el verdadero significado de amar.


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