Tener una hija es ganar una hermosa princesa y amiga para toda la vida

Un embarazo es el momento especial en la vida de cualquier mujer independientemente del sexo que tenga el bebé, pero no se puede negar que el hecho de saber que se tendrá una niña puede ser mucho más emocionante de lo que se piensa. 



  Es tan especial el hecho de tener una nena que muchas mujeres aseguran que comenzaron a vivir ese día y que todo ha sido muy especial para ellas de ahí en adelante.

  Ahora, hablaremos más en detalle del milagro de traer una bebé a la familia a que colme de bendiciones su hogar de destino. ¿Qué implica el hecho de tener una beba en casa?

  La maternidad es una experiencia reveladora, abrumadora y sorprendente que nos enfrenta a un “nuevo yo” que llevamos dentro y que nunca pensamos que existiera. Muchas mujeres desean ser madre de una hija, creyendo que esto supone ganar un cómplice para toda la vida. Pero, ¿qué hay de real en ello?  


Tener una hija


  Al tener una hija, se puede anticipar que, ya desde el primer momento, esa pequeña te robará la calma, te quitará el sueño, llenará tu vida de ternura y amor.

  Esa bebé se convertirá en una niña que, seguramente querrá ser como tú, pues eres la mujer que tiene como referente principal.

  Ahora bien, es verdad que el nacimiento de una niña siempre será una razón para festejar y estar plenamente emocionados, pero no todo es tan fácil como se pinta al principio.


  Así como es uno de los mayores gozos de la vida, también puede ser un verdadero dolor de cabeza para el que hay que llenarse de mucha paciencia y dedicación.

  Un día, más pronto de lo que crees, querrá imitarte y hacer lo que tú haces. Y aunque quizás quiera pasar más tiempo con otra persona de la familia (padre, tía, abuela, etc.), su primer ejemplo de cómo ser mujer, serás tú. De hecho, su primera amiga, fuente de inspiración, confidente y refugio serás tú.

  Te sorprenderá saber que la conexión que existe con tu hija es tan fuerte y tan íntima que se reconocen como iguales a simple vista. Su complicidad viene de ese entendimiento que hay entre ambas.


¡Qué hermoso es tener al fin una princesa en el hogar!


  Incluso si cuando la niña crezca decide que el color rosado no es de su agrado, se va a convertir en una bellísima princesa desde el mismo momento en el que los padres se enteran que viene en camino.

  Notarás que puedes llorar y reír de la felicidad casi al mismo tiempo con solo verla realizar cualquier cosa por sí sola, descubrirás cuan tierna y cariñosa puede ser, aun sin habérselo enseñado.


  En un momento puede estar feliz, pero al otro te está poniendo ojitos tiernos para que le concedas lo que necesita. Cada día es una nueva faceta, en la que descubrirás que se parece tanto a ti, incluso cuando haga alguna travesura.

  Una hija es esa personita que le hará ver a sus padres qué tanto pueden llegar a amar a otro ser humano y lo mucho que lo puede consentir para que siempre se sienta bienvenido en este mundo.

  Una de las mejores muestras de la felicidad que trae una hija a la vida de sus padres es que estos con solo verla son capaces de mostrar la sonrisa más amplia que se haya visto jamás. La alegría de esta criatura también es y será siempre la de ellos.


  Una de las cosas más maravillosas de una niñita es lo versátil que puede llegar a ser. Así como hoy puede vérsele besando y abrazando sus muñecos, también puede ser vista totalmente embarrada de lodo y con sus mejillas totalmente llenas de mantequilla de maní correteando por cada espacio de la casa.

  Haz que tu hija encuentre en ti a la mejor aliada ya sea para jugar, salir, compartir experiencias, arreglar el mundo o simplemente disfrutar de la compañía mutua. Por otra parte, nunca te olvides de darle un buen ejemplo.

Tener una hija es la experiencia más grande y maravillosa que puede vivir cualquiera, así que debe ser recibida con el mayor regocijo.


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