De todo lo que llevas puesto tu actitud es lo más importante

Hemos conocido muchas personas con ropa de marca únicamente pero su actitud es de lo último, no seas como ellos y da el ejemplo.



  Vernos bien para muchos es más importante que sentirse bien, les gusta estar bien vestidos, incluso muchos son los que utilizan ropas costosas y todo para darse el gusto a sí mismos de verse tal y como quieren.



  Seguramente te has dado cuenta que muchas personas llevan puestas ropas muy bonitas, pero cuando tratas a esa persona te decepcionas de la manera como ellos actúan contigo, la actitud que tienen al dirigirse hacia nosotros.


La relación entre actitud y personalidad


  Actitud y personalidad están siempre relacionadas. No obstante, mientras la primera puede cambiarse y reestructurarse hacia un enfoque más abierto y positivo, nuestra personalidad tiene unas raíces muy largas y nadie puede ni va a cambiar de la noche a la mañana.


  Todos vivimos momentos oscuros, y el día a día trae siempre esas nubes grises que no se escampan solo con soplar. En ocasiones, en lugar de luchar para ir en contra de algo no tenemos más remedio que aceptar y mantener una actitud positiva y constructiva.

  La vida siempre tiene días grises y días negros. Por ello, basta con abrir el paraguas y esperar a que escampe. No hay prisas, cuando menos lo esperes la tormenta se habrá callado y el día será aún más luminoso.


Nada mejor que la actitud para salir a la calle


  Cuando hablamos de actitud también nos referimos a la personalidad, la relación entre ambas es estrecha, pero hay una pequeña diferencia entre estas; la actitud puede cambiarse y así nos convertimos en personas más abiertas y positivas mientras que la personalidad es algo mucho más profundo y difícil de cambiar, al menos no es posible hacerlo de un día para otro.

  Como la actitud puede cambiar debes saber ajustarte a la situación, no todo el tiempo podemos tener una mala actitud contra las personas, lo mejor de todo es tener una buena actitud hacia todos, esto es lo mejor, sin importar que te vistas de las mejores marcas del mundo, si no tienes una actitud buena esto no servirá de nada.


  Nada es más bonito que tratar a los demás bien, y lo mejor es que al hacerlo obtenemos lo mismo a cambio, nada ganamos con ganar a los demás mal y vestirnos bien, nuestra actitud es el reflejo de nuestra educación, de nuestros valores y sí, depende de nuestro estado de ánimo, pero debemos procurar siempre tratar a los demás bien, esto significa que los respetamos y que valen la pena para nosotros.

  Desde la psicología social nos indican que, en realidad, las actitudes están íntimamente hiladas en tres dimensiones sobre las que valdría la pena reflexionar unos instantes:


1. Dimensión cognitiva


 ¿De qué manera interpretas las cosas que te suceden y experimentas? ¿Cómo las encajas en tus experiencias anteriores? Si tengo una cita y mi pareja no aparece, puedo atribuírmelo por ejemplo, a mí mismo, a que tengo mala suerte en materia afectiva, a que «mi madre ya me decía aquello de nunca te casarás»…

 Es decir, creamos una serie de atribuciones, creencias y representaciones internas que conforman esa actitud negativa. Con nuestra mirada construimos una realidad que da forma a esa negatividad.


2. Dimensión afectiva


  A la hora de hablar de emociones en materia de actitudes, podríamos decir que hay tres esquinas. 

 Como ya puedes intuir, hay personas que muestran unas atribuciones casi siempre negativas hacia todo lo que les rodea. Y el origen estaría en determinadas experiencias que no han gestionado de forma adecuada.

  Están también las personas con una actitud generalmente positiva y, por último, tendríamos aquellas que optan por dejarse llevar, por no tomar partido, no reaccionar y ser indiferentes a lo que sucede a su alrededor…


3. Dimensión conductual


  En este caso es curioso observar cómo las personas tenemos una predisposición bastante «regular» a reaccionar siempre de la misma forma ante las cosas.

  Hay quien evita tener responsabilidades, otros adquieren las propias y las ajenas… Es decir, cada uno, y según nuestras propias actitudes, mostramos un patrón de comportamiento determinado.


Cómo mantener una actitud positiva ante la vida


  La actitud positiva debe trabajarse cada día. Es como una cuerda que hay que tensar para que el viento nos lleve ahí donde deseamos, y por ello debemos mantener el control de las tres dimensiones antes señaladas: los pensamientos, las emociones y nuestro comportamiento. 

  Si no crees en ti mismo, si no te valoras y asumes que tienes derecho a equivocarte, a aprender y a ser feliz, nadie lo va a hacer por ti. Eres el dueño de tu destino y tu actitud es la brújula que irá permitiéndote subir montañas, siempre y cuando tú mismo te lo permitas, y por su puesto, creas en ello.


No pretendemos que todos tengan actitudes positivas, pero con que alguien las tenga esto puede hacer que muchas otras también la presenten, si lo malo se contagia lo bueno también así que es mejor intentar algo favorecedor ¿no lo crees?


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