Quien mucho se ausenta pronto deja de hacer falta

En la vida hay que estar presente. Presente en presencia, mente y corazón, y ello es lo que esperamos de esas personas que consideramos como significativas en nuestro día a día. 



 Sin embargo, hay momentos a lo largo de nuestra vida que empezamos a percibir ciertos vacíos, alguien se ausenta y vemos cómo se van rompiendo costumbres y aparecen los silencios. Las miradas esquivas, y las dudas…

  No hay ausencia más dolorosa que aquella de quien a pesar de estar a nuestro lado, nos abraza con la indiferencia, con la falta de atención o la ironía. Pocas formas de soledad pueden ocasionar tanto sufrimiento.

  Quien se ausenta a veces es que no desea estar presente, y en ocasiones, se crean complejas situaciones que se alargan en el tiempo a través de las mentiras o las medias verdades. 


 Tener la cabeza en otro sitio es dejar de prestar atención a lo que tenemos a nuestro alrededor.
 Ofrecer vacíos a las personas que forman parte de nuestro presente es una forma de hacer daño y también de engañarnos a nosotros mismos.


  No es lo adecuado para ninguna de las dos partes. No obstante, también hay quien no lo percibe, quien no se da cuenta que el suyo, no es un vínculo satisfactorio, sano y emocionalmente seguro.

  Hay personas que sencillamente, no saben amar. No saben estar presentes porque solo entienden un vínculo: el de ellos mismos. Te invitamos a reflexionar sobre ello.


Si se aleja, si se ausenta es porque realmente no quiere estar ahí

  Es posible que hayas conocido a una persona quien tu consideras es prácticamente tu alma gemela pero de un día a otro esto cambia totalmente y esa persona simplemente desaparece de tu vida y no tienes idea de las razones por las cuales esto sucede.

  Muchas veces esto nos llega a confundir y pensamos que hemos hecho algo mal y hasta nos culpamos por haber hecho una que otra cosa cuando ni siquiera es nuestra culpa, solo se trata de esa persona que quiere alejarse de nosotros.

  Quizá un día hayas compartido mucho con ese ser especial y de un día para otro simplemente desapareció y te parece absurdo porque consideras que no has hecho nada malo y te das cuenta que esto te afecta.


  Cuando sentimos algo por alguien es probable que queramos pasar tiempo con esa persona pero muchas veces esta persona se aleja y poco a poco es cada vez más y más que se aleja y esto nos hace sentir tristes, claro está.

  Esa ausencia aunque nos hiere y nos entristece debemos aceptarla y veremos que con el tiempo esto va a desaparecer, la ausencia de alguien por mucho tiempo, esto hace que haga que nos olvidemos de esa persona.

  Es probable que luego de mucho tiempo esa persona regrese a tu vida pero esto no debes aceptarlo, si alguien te quiere, estará presente, pase lo que pase, tenga los problemas que tenga, no hay excusas para dejar de lado a alguien que decimos querer.


Aprender a estar presente


  Es vital tener en cuenta que para ofrecer felicidad a las personas que amamos «no basta con estar». Es importante aprender a estar presentes no sólo por el bienestar de los demás, sino por nuestro propio equilibrio psicológico y emocional.

  Debes saber que la ausencia no es simplemente cuando alguien deja de verte sino que muchas veces esa persona está contigo y tu sientes su frialdad, ya nada es como antes, y no hay nada más doloroso que eso, y quizá lo estés experimentando, y debes darte tu lugar y así evitar el sufrimiento.

Si alguien se ausenta, es simplemente porque no quiere estar, no justifiques la falta de esa persona, quien quiere estar, estará contigo sin importar lo que sea. No dejes que se ausenten de tu vida, no dejes que te ofrezcan vacíos, tu mereces más.




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