Los besos y los abrazos son la mejor medicina para tus hijos

Gracias a los abrazos podemos infundir confianza y hacerles llegar nuestro amor a nuestros hijos. Son fundamentales para que el día de mañana sean seres psicológicamente fuertes y sano.



  No importa la edad que tengas, desde bien pequeño es más que probable que hayas aprendido que los besos de mamá son la mejor medicina.


 Son besos que están cargados de amor y que siempre son bien recibidos, independientemente de las circunstancias vividas.

  Sí, se puede vivir sin abrazos. No es que el abrazo sea indispensable para seguir respirando. Tampoco lo son los besos ni las caricias. Pero.. ¿imaginas una vida sin todos ellos?


Los besos y los abrazos, una medicina


  Según un artículo publicado en la revista Scientific American, uno de los efectos más preocupantes de los orfanatos es la carencia de caricias y gestos afectivos.

  El cerebro de un recién nacido es un escenario hambriento de experiencias, estímulos y emociones con las cuales construir nuevas interacciones neuronales y  propiciar así unas estructuras cerebrales más fuertes.

  A pesar de que los niños estén bien alimentados y reciban un trato correcto, no existe la suficiente interacción para que el desarrollo cerebral de estos pequeños encuentre «esa chispa» afectiva con la cual crecer con mayor seguridad.


  Los niños para desarrollarse emocionalmente estables necesitan que sus padres, tanto papá como mamá, sean afectuosos y les muestren su cariño cada día de su vida. El amor nunca sobra y los niños lo necesitan casi como el respirar para poder crecer y ser felices. 

 Los abrazos aportan a tu hijo estabilidad emocional y mejoran sus salud mental. ¿Cómo? Analizamos cómo afecta a nivel físico y emocional un abrazo a nuestros hijos:

 1. Reducción del estrés


  Ya sabemos que los gestos positivos llenos de afecto como las caricias, los besos y los abrazos actúan como reductores de estrés y favorecen la conexión neuronal en los bebés.


2. Formadores de vínculos


  Ahora bien, también debemos tener en cuenta que los abrazos crean vínculos. Para favorecer la unión parental con tus niños, abrázalos desde bien pequeños.

  Es muy posible que, a medida que crezcan, esta práctica les vaya incomodando, pero es algo imprescindible que os ayudará a estar más unidos.

 Los expertos nos dicen que sería ideal que hasta los 4 o 5 años los despertáramos y los acostáramos con un beso y un abrazo. Nada como empezar y terminar el día con ese gesto de afecto.


3. Libera oxitocina, la hormona del amor  


 Una de las hormonas que entra en juego mediante los abrazos es la oxitocina, sí, esa hormona tan importante durante el parto y nacimiento de un bebé. 

 La oxitocina se la conoce como 'la hormona del amor'. Responsable de generar confianza hacia una persona.

4. Reduce el nivel de cortisol en sangre


   El cortisol se relaciona con los niveles de estrés. Evidentemente, nadie quiere tener índices altos de cortisol. 

 Un estudio del Advanced Telecommunications Research Institute International de Kioto consiguió demostrar que los abrazos reducen de forma inmediata los índices de cortisol en sangre. 


  Un niño no sólo necesita alimento, ropa y un colegio al que asistir. Los niños necesitan palabras positivas, que atendamos sus miedos y sus preocupaciones. Nos piden que seamos buenos gestores de su mundo emocional para que entiendan sus rabietas, sus preocupaciones.

  Los niños, además, saben muy bien cuándo una abrazo o una caricia es sincera y cuando lo hacemos con prisa. Dedícales tiempo.


 Si les das todo tu amor, no se volverán dependientes de ti, ¡todo lo contrario! Tendrán la suficiente fuerza para conseguir lo que se propongan y vuestro vínculo emocional será increíblemente fuerte.


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