Síndrome del emperador o el niño tirano

Si has oído hablar sobre niños que “gobiernan a sus padres”, es probable que se trate de niños que sufren el síndrome del “niño emperador”. Los niños tiranos cada vez son más frecuentes en nuestras sociedades. 



  Esta afección, responde a la conducta manifestada por niños en edad escolar y adolescentes; los cuales se destacan por tener una actitud marcadamente hostil hacia sus padres o parientes cercanos, de una forma continuada.

  Lo alarmante y peligroso de esta situación es que de no tomarse los correctivos a lugar, puede que se desarrollen escenarios donde se manifiesten episodios de violencia psicológica; e inclusive, violencia física.



¿Conoces el 'Síndrome del Emperador'?


  Los psicólogos educativos ya han denominado Síndrome del Emperador a los 'niños emperadores', que escogen qué comida hay que cocinar, dónde viajará la familia para pasar las vacaciones, la cadena de televisión que se mira en casa, las horas para ir a dormir o para realizar distintas actividades, etcétera. 

  El Síndrome del emperador se da en aquellos niños que tienen la sartén cogida por el mango en casa, son niños demasiado empoderados, agresivos, poco empáticos y que pueden llegar a las manos para conseguir lo que quieren.

  En el momento en que se le cede el mando a un pequeño, en el momento en el que los roles de padres e hijos se invierten, un niño se puede convertir con suma facilidad en un niño tirano.


¿Cuáles son las características del síndrome del emperador?


  En líneas generales, el comportamiento de estos jóvenes está enmarcado en las siguientes líneas de conducta:

- Percepción exagerada de lo que le corresponde. No pide, exige. Hasta el punto de no sentirse satisfecho con nada. Cuando consigue lo quiere, vuelve a querer más cosas

- Baja tolerancia a la frustración, aburrimiento o negación ante aquello que han solicitado. En estos casos, responde con rabietas, ira, insultos o violencia delante de familia y amistades. No importa si el lugar es público

-  Presenta pocas estrategias para resolver problemas por sí mismo. Está acostumbrado a que se los resuelvan

- Su egocentrismo le hace creer firmemente que el mundo gira alrededor de él


- Siempre encuentra justificación para sus conductas. Además, culpabiliza a otros de las mismas

- No empatiza. Por tanto, no siente remordimientos cuando grita, amenaza o agrede físicamente

- Discute las normas y los castigos con sus padres, aquellos a quienes llama malos o injustos. Este aspecto le beneficia, ya que consigue que se sientan mal y cedan de nuevo

- No responde bien ante figuras de autoridad o normas sociales

- Tiene baja autoestima pero esta es enmascarada con sus conductas tiránicas



La cultura del todo vale: la ética del hedonismo y el consumismo


  Cuando hablamos de educación y de estilos educativos para nuestros hijos, es preciso recordar la crucial influencia de los valores morales del conjunto de la sociedad, puesto que esta forma superestructural de ética compartida fomentará ciertos vicios y/o virtudes en la actitud del niño. 

  La cultura consumista actual se abandera del hedonismo y la necesidad del ocio y de la prontitud como valores irrenunciables.

 Esto choca con cualquier tipo de imposición interna o externa de responsabilidad sobre las propias acciones y con la cultura del esfuerzo.

  Si estos valores no son bien gestionados y reconducidos, el niño aprende erróneamente que su derecho a pasarlo bien o a hacer lo que le plazca puede pasar por encima del derecho de los demás a ser respetados, y pierden la noción de que las recompensas precisan de un esfuerzo previo.



El niño emperador en la adolescencia


  En la etapa de la adolescencia, los niños emperadores han consolidado sus pautas conductuales y morales, siendo incapaces de concebir algún tipo de autoridad externa que les imponga ciertos límites.

   En los casos más graves, pueden llegar a agredir a sus padres, siendo una denuncia ampliamente reportada en las comisarías y cada vez más frecuente. De hecho, son las madres las que se llevan la peor parte, quienes sufren, comparativamente, mayor proporción de agresiones y vejaciones por parte de sus hijos.


¿Cuáles son las causas de este tipo de comportamiento?


  Son diversos los factores que se conjugan para que los jóvenes comiencen a evidenciar los síntomas del síndrome del niño tirano.

Estos son los más frecuentes:


- Baja presencia de autoridad o carencia total de ésta en el hogar.
- Permisividad excesiva e injustificada.
- Ausencia frecuente o continuada de ambos o uno de los progenitores.
- Falta de inculcación de valores morales o de su reforzamiento.
- Sobreprotección.
- Se suele dar con mayor frecuencia en las familias disfuncionales.


¿Cómo evitar el síndrome del emperador?: Un niño sano necesita tener unos límites claros


  Si aunamos todos estos factores, podemos barajar la hipótesis de que los más pequeños se acostumbran a no valorar las cosas y a primar sus deseos inmediatos por encima de todo.

  Así mismo, los padres acaban también por frustrarse. Hagan lo que hagan su hijo no estará saciado de atención.

  Para educar a niños fuertes, sanos e inteligentes emocionalmente es preciso poner límites claros desde el principio. Es esencial que los niños experimenten cierto grado de frustración, para que puedan comprender que el mundo requiere de esfuerzo y respeto hacia los demás.

  Dejar que el mundo gire alrededor de ellos les hace un flaco favor. Un niño que no ha experimentado frustración, es un niño más vulnerable.


 En un futuro, tendrá muchas dificultades para afrontar situaciones y solucionar problemas. Descubrirá que la vida no está hecha a su medida, ni todo es como le gustaría.


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