Pensar demasiado quita impulso a la felicidad

Pensar demasiado puede llegar a desequilibrarnos por lo que, cuando te descubras haciéndolo, aprende a frenarlo y a razonar que todo eso que te agobia solo está en tu mente.



  Hay muchas personas que piensan muy poco y otras que piensan demasiado. Ningún extremo es positivo, por eso pensar demasiado puede tener consecuencias nefastas, pues pensar demasiado en ocasiones genera sobrepeso mental y resta inercia a la felicidad.

  La mente es una maquina incansable. Los neurocientíficos nos señalan incluso que las personas tenemos de media unos treinta mil pensamientos al día, y cerca del 80% de ellos carecen de utilidad alguna.

  Es decir, son simples ideas repetitivas y rumiantes, recuerdos evocados y en esencia, procesos cognitivos que no nos confieren excesivo beneficio.

  Por tanto, la clave de todo esto no se halla precisamente en la mayor o menor cantidad de pensamientos que tengamos, sino más bien en la calidad de los mismos.


Pensar demasiado agota el cerebro


  Cuando un atleta se dispone a ejecutar un ejercicio sabe que la parte de su cuerpo que más debe controlar es su cerebro.

  Pensar demasiado podría afectar a su desempeño o incluso provocar un error. Por tanto, la mejor estrategia en estas situaciones de nervios y ansiedad implica estar centrados, calmados y focalizados en el objetivo.

  El pensamiento, así como la mayoría de nuestros procesos cognitivos se localizan en nuestro lóbulo frontal. Es en esta área donde planificamos, donde comparamos información, realizamos inferencias, reflexiones y análisis.

  Ahora bien, cada uno de estos procesos demandan una buena cantidad de energía. Por tanto, debemos saber en qué momentos vale la pena poner en marcha ese engranaje y en cuales es mejor «dejarnos llevar» y simplemente confiar…


Trucos para dejar de pensar demasiado


  Si siempre estás analizando toda tu vida, todas tus interacciones o todos los pasos que das, es el momento de parar de hacerlo.

  Para ello, tenemos algunos trucos que pueden servirte para esas ocasiones en las que ves imposible ponerle freno a tus pensamientos:

Escribe lo que piensas


  Escribir un diario puede ser muy beneficioso para desahogarnos y expresar lo que sentimos. Así, podrás liberarte de todos esos pensamientos que te están agobiando e incluso podrás verlos desde cierta perspectiva.


Habla con un amigo


 De esta manera evitas que tu mente divague sin sentido. Coméntale tus preocupaciones para sacarte de dudas y evitar pensar demasiado en una situación que, probablemente, no merezca tanto protagonismo.
 

Distráete


  Ya sea con algo que te guste hacer o una actividad que te interese. Distraerte te ayudará a no estar concentrado en todo eso que tan solo está girando en tu mente. A veces, pensamos demasiado porque tenemos demasiado tiempo libre.


Sé consciente y repítete «¡basta!»


  Si eres consciente de que no puedes dejar de pensar en lo que te preocupa, di «¡basta!». De esta forma, te obligarás a focalizarte en otra cosa, a parar ese bucle en el que te has sumergido. Dilo cuantas veces lo necesites.

  Para concluir, un modo de ganar en bienestar y felicidad es controlar nuestros pensamientos y la calidad de los mismos.

  Lograrlo no es algo precisamente fácil, no cuando estamos supeditados a esos rígidos esquemas mentales como el «tengo qué», «puede que», «debería hacer», «sería mejor qué»… 

 Dejarnos llevar, apreciar el momento, descalzar preocupaciones y adelgazar miedos es ese arte en el que ir iniciándonos en el día a día.


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