Leer aumenta nuestra inteligencia emocional

La lectura de novelas nos permite 'simular' la vida real, prepararnos para mantener relaciones complejas con otras personas y cooperar.



  En 2017, un estudio de la Asociación Americana de Psiquiatría indicaba que leer Harry Potter aumenta la inteligencia emocional. Específicamente, incrementando la apertura de mente y disminuyendo los prejuicios hacia las minorías.

  Otro, publicado en la revista Science (2013), llegaba a la conclusión de que leer ciencia ficción ayuda al desarrollo de la teoría de la mente.

  La lectura -ya no solo de esta saga, sino de muchos otros libros- parece ayudar al desarrollo emocional. Y este desarrollo emocional, a su vez, suele predecir el éxito personal, social y laboral. Leer parece una actividad santificada, capaz de producir milagros en las personas. 


¿Existen diferencias diferencias de género?


  Respecto a las diferencias por género, los estudios demuestran que no hay diferencias significativas en los que respecta a la inteligencia emocional global.

  Según un estudio publicado en la revista Science, leer ficción puede desarrollar la empatía y la inteligencia emocional. Desde el punto de vista de los autores del estudio, los psicólogos sociales Emanuele Castano y David Comer Kidd, la lectura por sí misma no es capaz de producir este milagro, sino la lectura de ficción literaria. 

  ¿Te pone nervioso una entrevista de trabajo? Lee algunos cuentos de Chéjov. ¿Sientes que no te comunicas bien con tu novio? Tal vez unos minutos de César Aira ampliarán tus horizontes.


  Estas conclusiones fueron desarrolladas luego de que los investigadores le pagaran algunos dólares a un grupo de voluntarios de entre 18 y 75 años para leer durante 3 minutos fragmentos de distintos libros: un grupo tenía fragmentos del novelista Don DeLillo, mientras otro leyó algo de non-fiction (ensayo de investigación), e incluso había un grupo de control que no leyó nada.

  La inteligencia emocional se describe como un «tipo de inteligencia social que permite a las personas manejar sus propias emociones y las de los demás, discriminarlas y usar y comprender esta información emocional para dirigir sus pensamientos y conductas»(Del Pilar Jiménez y cols., 2019).


  Existen dos puntos de vista principales en relación al desarrollo de la inteligencia emocional. 

 El primero establece que esta va aumentando progresivamente con la edad y la experiencia. La segunda, que se desarrolla durante la infancia y se asienta en el principio de la edad adulta.

 Sea como fuere, comenzar a entrenar a las personas en edades tempranas puede ser muy beneficioso para el desarrollo de este tipo de inteligencia.

  En niños en edad escolar, esta demostrado que trabajarla mediante programas específicos o mediante un tratamiento transversal tiene las siguientes ventajas:

- Mejora significativa de las habilidades sociales.

- Aumento significativo de las habilidades emocionales.

- Protección ante la aparición de problemas conductuales y mentales.

- Incremento de resultados académicos positivos.


¿Qué libros escojo para trabajar mi inteligencia emocional?

  
  La primera opción, consiste en caminar hacia la amplia sección de novelas y escoger una cuyo argumento nos «enganche». Haciendo esto, desarrollar cierto vínculo con uno o varios personajes es prácticamente inevitable. Y con este vínculo estamos desarrollando nuestra empatía.

  Ponerse en la piel del protagonista, entender sus estados emocionales, comprender el porqué de sus actos,… en  definitiva, tomar como referente a un personaje para aprender de éles una manera no directa pero sí muy entretenida de desarrollar nuestra inteligencia emocional.

  La segunda opción es dirigirnos a la sección de psicología o autoayuda de la librería. Aunque no es tan extensa como la sección de novelas, encontraremos muchos libros dedicados al desarrollo de habilidades, capacidades o actitudes personales, y entre ellas la inteligencia emocional.

  Así, esta tipología de libros se caracteriza por proporcionar al lector conocimientos directos o pautas de acción, utilizando frecuentemente personajes a modo de ejemplo pero sin ser estos los protagonistas del libro. 


 Si te interesa conocer más sobre libros de inteligencia emocional, recomendamos visitar el artículo «7 libros de inteligencia emocional imprescindibles«.

  En último lugar, si lo que queremos es aunar las ventajas de ambas tipologías, podemos optar por una tercera opción. Esta es una vertiente de los libros de autoayuda en los cuales se narran historias normalmente cortas. 

 Sin embargo, en este caso son diseñadas para enseñar mediante las acciones y las vivencias de los personajes, las actitudes o habilidades que el autor se propone desde un inicio.

   Al leer la vida ficticia de personajes literarios no sólo nos asomamos a otras formas de ser y de sentir, sino que nos confrontamos con nuestros propios miedos y esperanzas. 

 Es una forma de conocernos a nosotros mismos a través de la imaginación de los demás. Ya se ve que podríamos concluir que leer literatura es en sí misma su propia recompensa.


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