Todos necesitamos a alguien que nos cuide

Todos necesitamos a alguien que nos cuide, que nos abrace, para saber o al menos sentir que todo va a estar bien. Todos necesitamos a alguien que nos complemente o nos “emparche”, que comprenda las locuras, o las cosas “raras” que tenemos.



  Son esas personas que nos recuerdan que somos algo más que nuestras circunstancias, que errores que a veces se suceden. Actúan como Ángeles de la Guarda y nos dan alas para sobrevolar los escombros de parte de nuestro mundo derrumbado. 

 Quizás necesitamos a alguien que nos haga sentir que los domingos no estamos solos y que los lunes no son tan malos como parecen.

 Alguien que con un abrazo nos haga olvidarnos de todo lo que esta mal, que nos haga sentir queridos, cuidados, que esté ahí cuando todos nos den la espalda.


El significado de ese alguien especial en los malos momentos


  Suele resultar bastante sencillo encontrar a alguien para pasarlo bien. Salir de copas, de compras, al cine o a tomar un café nunca es un sacrificio. Pero los verdaderos amigos son aquellos que dan la cara en los momentos en los que quizás no eres la más agradable de las compañías.

  Esos momentos en los que te deshaces en lágrimas y maldices al mundo. Esas tardes en las que nada de lo que hagas, digas o escuches van a hacerte sentir mejor. 

 Pero son esos momentos en los que valoras su cercanía, esa mano amiga que te recoge hecha pedazos y con cuidado los va entrelazando sin que apenas te des cuenta.


El valor de las verdades de ese alguien ante los momentos demasiado buenos


  Quizás el valor menos reconocido de la amistad es ese que aparece cuando todo va demasiado bien. Cuando la envidia de los que no te quieren de verdad aparece y cuando la soberbia del éxito te llama.  

 Porque los verdaderos amigos son esos que te cuentan las verdades a la cara, aunque duelan, porque saben que en ese momento quizás no lo agradezcas, pero es lo que necesitas.

  Ellos saben que por mucho rechazo inicial que te provoquen tus palabras, no olvidarás la verdadera preocupación que hay detrás de ellas: tu bienestar. 

  Por eso todos necesitamos siempre a alguien que nos cuide. Porque nosotros somos nuestro mayor enemigo cuando las cosas van demasiado bien o demasiado mal. Porque necesitamos a alguien que frene el desequilibrio antes de llegar, finalmente, a la autodestrucción.  

Todos necesitamos a alguien con quien compartir, y que quiera compartir con nosotros, todos necesitamos a alguien, alguien a quien amar.


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