Relación entre el dolor de cabeza y el hígado

¿Te duele la cabeza? No estás solo. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, OMS, el 47% de los adultos ha sufrido al menos un episodio de dolor de cabeza en el último año. Y hasta 1 de cada 20 lo padece todos o casi todos los días. Y es ahí donde hay un problema que se puede tratar. 



  Los primeros signos y síntomas que pueden indicar problemas hepáticos son dolor en el lado derecho del abdomen e inflamación en el abdomen. 

  Además de esto, también pueden ocurrir otros signos como coloración amarillenta de la piel, ojos y orina oscura con olor intenso. ​

  Reducir los niveles de estrés y ansiedad puede ser muy adecuado para mejorar nuestra salud hepática y emocional.

¿Qué vinculo existe entre el dolor de cabeza y el hígado?


  Cuando un hígado funciona bien, disfrutamos de una calidad de vida óptima y casi ni nos acordamos de este órgano. Sin embargo, en ocasiones empezamos a tener problemas digestivos. Estos ocasionan cansancio y otros síntomas, que generalmente incluyen el dolor de cabeza.

  No obstante, ¿cómo se asocian el dolor de cabeza y el hígado enfermo? En primer lugar, para saber reconocerlo, hay que saber que es un dolor que viene y se va; aparece de modo intenso alrededor de las sienes o en la parte trasera de la cabeza.


  Es frecuente que lo confundamos con la cefalea tensional, pero un dato para diferenciarlo es que viene acompañado por dolor en el abdomen y una sensación de saciedad. 

 Se siente un malestar incómodo en la tripa, que va acompañado por un sabor amargo en la noca, lengua blancuzca o amarillenta y un poco de náuseas.

 También es frecuente padecer insomnio en las primeras horas de la noche y dificultades para despertar por la mañana. En las mujeres, es habitual padecer el síndrome premenstrual con unos síntomas bastante fuertes. 


Cómo cuidar mejor del hígado y evitar dolores de cabeza


1. Pautas alimenticias


  Las siguientes recomendaciones pueden serte de ayuda para cuidar el bienestar de tu hígado. Recuerda que son solo recomendaciones; de ningún modo sustituyen a la más que aconsejable consulta profesional.

  Evita comer en grandes cantidades: Lo mejor es comer lo justo y varias veces al día, sin perder ninguna comida. Jamás te saltes el desayuno, ya que es esencial para mantener el metabolismo en buen estado.

  Reduce el consumo de grasas, frituras, azúcar, alcohol, sal y productos lácteos.

  Eleva tus dosis de verduras y frutas frescas: Es mejor comer alimentos elaborados con cocciones suaves, como por ejemplo al vapor.

 Da prioridad a los alimentos vegetales e integrales: Sobre todo los que tienen un efecto “refrescante” y en especial las verduras de hoja verde con sabor amargo. Estos tienen un efecto desinflamante a nivel hepático, además de ayudar en la función depurativa. Uno de los mejores alimentos de este tipo es la alcachofa.



2. Pautas emocionales y de comportamiento


  Como ya sabes, los hábitos de vida influyen directamente en la salud del hígado. Es sumamente recomendable dedicar al menos media hora al día a hacer algo de deporte y moverse, con el fin de mejorar la función del corazón.

  Basta con salir a caminar o a correr unos 15 minutos por minutos, por ejemplo.

Además, es imprescindible cuidar de las emociones. Debes procurar reducir tus niveles de estrés y ansiedad y recordar cuáles son las prioridades: salud, felicidad y disfrute de los seres queridos.


Finalmente, rodéate de personas que te aman, que te respetan y que quieren lo mejor para ti. Si crees que debes alejarte de cierta gente, hazlo antes de que tu salud se vea afectada. Todas estas pequeñas cuestiones hacen daño al hígado y alteran el equilibrio personal.


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