Gatoterapia: 5 beneficios de vivir con un gato

¿Sabías que la compañía del pequeño felino te ayuda a ser más feliz?



  Los gatos son animales maravillosos. Aman la independencia, pero también los mimos; a veces parecen odiar al mundo, pero otras son tan cariñosos que agobian.

 Su comportamiento ambivalente y confuso es tremendamente parecido al de un humano. Quizás por esto, técnicas como la gatoterapia han empezado a coger fuerza en el terreno de la salud emocional.

 Y es que tener un gato puede reportarles muchísimos beneficios a sus hijos. De hecho, ya no solo se les considera simples animales de compañía sino también como “terapeutas” puesto que desempeñan un papel esencial en el tratamiento de diversas alteraciones.


La gatoterapia, un tratamiento antiestrés con tu felino


 La gatoterapia es un tratamiento tradicional contra los síntomas del estrés, la ansiedad y el bajo estado de ánimo con la ayuda de gatos domésticos.

 La utilización de este tipo de terapia basado en la compañía que proveen estos pequeños felinos domésticos puede ayudar a mejorar la salud física y mental y la calidad de vida en general, a través de la interacción amistosa entre el gato y la persona.

 Lo positivo de la gatoterapia es, justamente su sencillez: se fundamenta en la compañía que se ofrecen e gato y la persona y el modo en el que interactúan.


¿Qué es la Gatoterapia?


 La gatoterapia es un tratamiento contra los problemas de ansiedad, estrés y depresión. Mejora la calidad de vida y crea una conexión muy especial entre el felino y su dueño. Además, según diversos estudios, las personas que sufren algún tipo de cardiopatía muestran una progresiva mejoría tras convivir con un gato.

5 beneficios de la Gatoterapia


 Mejora los síntomas de la depresión y el estrés


 Los felinos provocan una notable mejoría en personas que sufren trastornos de estrés, ansiedad y depresión. El ronroneo resulta muy relajante, estimula la concentración y crea un ambiente muy acogedor.


1. Ayudan a aliviar las tensiones


 Un estudio publicado en la revista Hypertension encontró que tener un gato en casa es una solución excelente para aliviar las tensiones y el estrés, como el que experimentan los niños días previos a un examen.

  En parte, esto se debe a que acariciar a los gatos estimula la segregación de serotonina y dopamina, dos neurotransmisores que favorecen la relajación a nivel cerebral. Además, el contacto directo con estos animales fomenta la producción de oxitocina, la hormona del amor y la seguridad.

2. Mejoran el estado de ánimo


 Los niños que tienen un gato se exponen a un riesgo menor de padecer ansiedad y depresión, a la vez que mantienen un estado de ánimo más positivo y optimista, en comparación con quienes no tienen mascotas. 

 Lo que sucede es que los gatos suelen ser muy divertidos por naturaleza, lo cual entretiene a los niños y les hace reír con más frecuencia. Además, el hecho de que sean una excelente compañía también les ayuda a no sentirse solos.


3. Aporta compañía


 Para una persona que viva sola, el gato es la mejor opción. Es muy independiente cuando quiere, pero también muy cariñoso. ¡A veces será tan pesado que solo querrás que se vaya a otra habitación!

  Son muy graciosos y juguetones, y estarás siempre entretenido con él. Recuerda que es necesario darle de comer adecuadamente, estar al tanto de sus vacunas y cortarle las uñas (a no ser que quieras que rompa todos y cada uno de tus muebles y cortinas).


4. Fortalecen el sistema inmunitario


  Un estudio realizado por expertos de la Universidad de Wisconsin encontró que los niños que vivían con un gato tenían un 19% menos de probabilidades de desarrollar cualquier tipo de alergia, en comparación con quienes no tenían mascotas. 

 Lo que sucede es que la caspa que se encuentra en la piel de los gatos hace que los niños se vuelvan más resistentes a los alérgenos, que son los responsables de la aparición de las alergias y el asma.


5. Da responsabilidad a los más pequeños


  Tener un gato en casa es una gran responsabilidad para los niños porque deberán cuidarlo, darle de comer y educarlo, lo cual no es siempre tarea fácil. Es importante hablar con los más pequeños sobre el tema, para que sean conscientes de la importantísima labor que van a llevar a cabo.

  No te olvides de dejarles claro que un animal NO es un juguete. No está bien pegarle, tirarle al suelo o agarrarle de la cola. Los seres vivos deben ser respetados y queridos, y seguro que la nueva mascota será mucho más feliz si no se la molesta.

Ahora bien, procura bañarles cada cierto tiempo, mantente al tanto de que la comida sea la adecuada y no olvides llevarle a sus citas con el veterinario. Recuerda que un gato sano es un humano saludable. 


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