El papá que cuida al bebé no "ayuda", ejerce la paternidad

El papá que acude al llanto de su bebé, que le cambia los pañales, le da de comer y lo mece hasta que se duerme no está “ayudando” a la mamá sino simplemente ejerciendo su rol de padre, una de las tareas más maravillosas que realizará en su vida.



 El hombre -igual que la mujer- es responsable de cuidar y atender a sus hijos.

 Independientemente de que sea de día, de noche o de madrugada. La idea de que el esposo “trabajo todo el día” NO es excusa para acostarse a dormir y olvidarse que hay un bebé que se despierta cada una o dos horas y que necesita ser atendido. Porque si fuera así, entonces las mamás harían lo mismo.

  A día de hoy, y para nuestra sorpresa, seguimos escuchando a muchas personas poner en voz alta la clásica frase de «mi pareja me ayuda en el trabajo del hogar» o «yo ayudo a mi mujer en el cuidado de los niños». 

 Es como si las tareas y responsabilidades de una casa y de una familia tuvieran patrimonio, un sello distintivo asociado al género y del cual aún no nos hemos desprendido del todo en nuestros esquemas de pensamiento.


El cerebro del papá también cambia cuando nace su bebé


 La propia ciencia también ha contribuido a marcar estas diferencias ya que se han realizado muchísimos estudios sobre el impacto del rol materno en el desarrollo infantil y solo ahora se está comenzando a investigar la importancia del apego con el padre.

  Por suerte, ahora sabemos que el cerebro de los padres también cambia cuando nace el bebé. En un estudio realizado en la Universidad de Denver y publicado en la revista Social Neuroscience analizaron el cerebro de 16 padres algunas semanas después del nacimiento de su hijo y tres o cuatro meses más tarde.

  Los investigadores comprobaron que se produjo un aumento del volumen en las zonas vinculadas con la regulación emocional y la motivación, como el hipotálamo y la amígdala. Además, los padres que sufrieron estas transformaciones eran menos propensos a sufrir síntomas depresivos.


La paternidad y la maternidad responsable


  Hay padres que no saben estar presentes. Hay madres tóxicas, padres maravillosos que crían a sus hijos en soledad y mamás extraordinarias que dejan huellas imborrables en el corazón de sus niños. 

 Criar a un hijo es todo un desafío para el que algunos/as no están preparados y que muchos otros afrontan como el reto más enriquecedor de sus vidas.

  El papá puede hacer todo por el bebé excepto amamantarlo, y esto es algo maravilloso. Puede involucrarse en todo: cuidados, higiene, asuntos escolares, visitas al médico hasta fiestas infantiles.



 Ya no estamos en el tiempo de nuestras abuelas. Cuando los padres dividen responsabilidades, los hijos se educan para que en un futuro sus tareas sean también compartidas con sus parejas y poco a poco desaparece  la creencia cultural de que los hijos son solo de la mujer.

  Bravo por esos papás que logran entender esto. Sus hijos serán los primeros beneficiados.


“Hombres y mujeres deben sentirse libres de ser fuertes. Es hora de que veamos a los géneros como un conjunto, no como un juego de polos opuestos. Debemos parar de desafiarnos los unos a los otros”
-Discurso de Emma Watson en la ONU-


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